El Chespirito y el general

El Chespirito y el general

Exageraron la telenoticia del general llegando del Chocó. Ni que fuera Shakira.

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02 de diciembre 2014 , 07:11 p.m.

Están pasando cosas tan cómicas en estos días que sospecho que muchos señorones del poder están asesorados por los amiguetes del Chavo, don Ramón y la Chilindrina. Lo leo y no lo creo: los sabios de la economía están rajando a los expertos Juan Manuel Santos y al ministro Mauricio Cárdenas, que por años fueron los brujos de las tesis económicas. Los columnistas también los rajan, olvidando que Santos y Cárdenas se graduaron en Londres, pasaron por Harvard, nos pintaron pajaritos de oro y la “prosperidad para todos”.


Exageraron la telenoticia del general llegando del Chocó. Ni que fuera Shakira. Una frase exótica han repetido muchos. Dice: “La libertad del general Alzate es una prueba de que el proceso de paz está maduro”. Aclaren eso, porque muchos están creyendo que con esos ‘safaris’ se mejora el noviazgo entre Gobierno y farcos. Mi filósofo Cantinflas diría sabiamente: “Ahora sí entiendo menos”.


Llegó el diciembre con su odioso nuevorriquismo mostrador, así millones de niños no reciban ni una chocolata. Alerta: trescientos alcaldes y doce mil funcionarios públicos preparan el fiestón navideño. Que los gerentes no derrochen.Mi fuente económica dice que puede costar doscientos mil millones (cien millones de dólares). Si el presidente Santos, que promete austeridad, ordenara economía en esas ‘novenas’ (muchas muy alicoradas), ganaría mil aplausos. ¿Será que lo hace? Si se atreve, le mando un pote de arequipe bugueño.


Llegó el diciembre y les ayudo en los aguinaldos: regalen a los niños olvidados del capitalismo e hijos de desempleados, a los ancianatos, a los niños nacidos con labio leporino, Fundación Fisulab www.fisulab.org. Esos niños no pueden reír, y darles cariño es una ayuda real. ¿Usted alguna vez les quitó la mirada? Sí, ayúdelos ahora. Regalen color y arte en las artesanías colombianas, una mochila alegra y sirve mucho.


Aleluya, la máquina mágica ‘tapahuecos’ se parqueó seis horas en la calle 86 número 11-50. Tapó cinco huecos, y nueve días después están más profundos: se les derritió el arequipe negro. Esos huecos, herencia ‘tapahuecos’, son la burla del barrio y de los conductores que por allí pasan. A esa maquinita mágica le digo gracias, porque me hizo reír. Y una risa es un aguinaldo rico y baratísimo. ¡Buenas-buenas!


Poncho Rentería

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