Sembrar limpio es la alternativa en el campo

Sembrar limpio es la alternativa en el campo

Un campesino, Carlos Osorio, se acogió a la agricultura limpia hace más de 20 años.

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02 de diciembre 2014 , 05:09 p.m.

Carlos Osorio es un campesino de la vereda La Milagrosa, de El Carmen de Viboral, en el oriente antioqueño. Al igual que otros labriegos de su región, Osorio apenas tiene dos grados de escolaridad.

De sus cerca de 65 años de edad, 30 los ha dedicado a la agricultura convencional, trabajando como jornalero, fumigando y echando azadón.

El Carmen, además de ser conocido como ‘Cuna de la cerámica artesanal del país’, también lo es por ser ‘Emporio agrícola del oriente antioqueño’.

Sus tierras son fértiles en el cultivo de fríjol, maíz, papa, hortalizas, plantas aromáticas, tomate de árbol, mora y aguacate.
Osorio, en 1993, sufrió graves quebrantos de salud. Tenía la sangre intoxicada por el uso de agrotóxicos en los sembrados. Por esta razón, perdió su trabajo.

Después de un tiempo, con la ayuda de un médico naturista logró desintoxicar su organismo.

Pero, además, como el médico resultó ser un agricultor biodinámico, descubrió las sendas de la agroecología o la agricultura orgánica como una forma de convivir en armonía con la naturaleza, sirviéndose de ella sin perjudicarla.

Luego en contacto con la Universidad de Antioquia, donde ha tenido gran acogida y reconocimiento por medio de la profesora Clara Nicholls; y de otras instituciones como la Sociedad Latinoamericana de Agroecología y la Secretaría de Medio Ambiente, entendió el funcionamiento de la agricultura limpia, así como las ventajas no solo nutritivas, sino también saludables.

Osorio ha tenido la oportunidad de mostrar su experiencia innovadora, no solo en Colombia sino también en Brasil, Argentina, Uruguay, Perú y Chile.

En estos intercambios, además de enseñar sobre su trabajo, aprende cómo mejorar cada vez más.

También conoce historias de otros campesinos que quizá, como él, tuvieron que luchar e ir contra corriente para lograr el objetivo de mejorar su calidad de vida y generar menos contaminación en el medio ambiente.

Y es que para Osorio no fue fácil empezar este nuevo estilo de vida.

“El loco de la vereda. Así me llamaban porque dejé la agricultura convencional cambiándola por la agroecología”, recuerda Osorio.

Ni siquiera su familia creyó en ese cambio, porque pensó que esta nueva actividad no iba a ser viable para el sustento.

Sin embargo, él reemplazó todos sus sembrados y poco a poco su finca fue produciendo agricultura limpia.
Junto a cuatro campesinos comenzó a comercializar los productos agroecológicos, pero eran escasas las personas que conocían y valoraban el trabajo de ellos. Esto hacía difícil su comercialización.

Ante esa dificultad, sus compañeros de aventura desistieron de la idea y lo dejaron solo con la responsabilidad de cultivar y comercializar los productos en la tienda que montaron.

Él nunca perdió las esperanzas y siguió luchando para salir adelante.

Es así, como hoy Osorio recibe a diario en su finca a las personas interesadas en la agroecología, principalmente estudiantes de colegio y de diferentes carreras universitarias afines.

Allí les explica sobre su trabajo, y les muestra sus productos. Actualmente, son aproximadamente 50 tipos diferentes de hortalizas; también produce derivados lácteos, como queso crema, queso, mantequilla y kumis, entre otros.

Igualmente acuden estudiantes de otros países que quieren hacer su práctica o sus trabajos de grado sobre este tema.

Ellos se quedan durante un tiempo ayudándole con la producción y, a cambio de eso, él les ofrece su conocimiento de más de veinte años.

Ha sido tal el éxito de su labor que, recientemente, tuvo que alquilar otro lugar más grande para vender sus productos agroecológicos.

Incluso, dice, a veces la producción no es suficiente para todos los clientes. “Cada vez llegan a la tienda más personas interesadas en conocer qué vendo y consumir mis productos”, agrega.

Es tal su visión, que en la tienda puso un restaurante vegetariano donde cocinan exclusivamente con productos de la finca y de la huerta, que queda en la parte trasera del establecimiento.

Osorio expresa su satisfacción de haber hecho el cambio de la agricultura tradicional a la agricultura limpia, por el hecho de saber que tuvo la posibilidad de recuperar su salud, además de que no solo se beneficia él, sino su familia y las personas a las que les vende.

OLGA LUCIA PÉREZ MOLANO
Para EL TIEMPO
MEDELLÍN

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