Sudáfrica celebra la universalización de los antirretrovirales

Sudáfrica celebra la universalización de los antirretrovirales

En el Día Mundial contra el sida, los sudafricanos conmemoraron en un emotivo acto esta victoria.

02 de diciembre 2014 , 04:34 a.m.

Activistas sudafricanos celebraron  en Johannesburgo los diez años de la universalización de los antirretrovirales, que han salvado hasta el momento 2,5 millones de vidas en el que sigue siendo, pese a todos los logros, el país del mundo con mayor porcentaje de infectados por el VIH.

"Queríamos que los médicos nos recetaran antirretrovirales, no aspirinas", recordó sobre los inicios de la lucha por el acceso de todos los enfermos a estos medicamentos la activista Vuyiseka Dubula, de Treatment Action Campaign (TAC), la ONG que lideró la batalla.

En el Día Mundial contra el sida, los sudafricanos conmemoraron en un emotivo acto esta victoria obtenida contra el negacionismo del entonces presidente, Thabo Mbeki, que rechazaba que el VIH causara el sida y la necesidad de tratamiento. Una década después de este logro, la conmemoración sirvió para subrayar los desafíos que aún afronta Sudáfrica, donde más de un 11 por ciento de la población es portadora del virus.

"Muchos pacientes dejan de tomar los antirretrovirales por cuestiones socioeconómicas", cuenta a Efe Anele Yawa, el director general de TAC, quien recuerda que 170.000 personas mueren cada año de sida en el país austral, cuyo Gobierno ofrece este tratamiento a más portadores del virus que ningún otro en el mundo.

"Cuando un paciente mejora, deja de recibir la pensión de invalidez del Gobierno, y hay gente que deja el tratamiento para seguir cobrando", explica Yawa, quien precisa que la mayoría de los infectados son pobres y sin formación, por lo que les es difícil conseguir un trabajo. Reducir el elevado número de contagios, especialmente entre las chicas de entre 15 y 24 años, es la otra gran tarea pendiente, según Yawa, ya que más de 400.000 sudafricanos siguen contrayendo el VIH cada año.

En estos retos trabajan activistas como Patience Maluleke, una seropositiva de 34 años de la provincia norteña de Limpopo, que toma antirretrovirales desde 2007, tras recibir información de TAC. "Digo en todas partes que tengo VIH y animo a todos los enfermos a que tomen los medicamentos. Cuanta más gente conozca casos como el mío, más gente podrá salvarse", relata Maluleke, quien asegura que el estigma sigue vivo en muchas comunidades, sobre todo rurales y pobres.

Maluleke, que durante el acto de celebración entonó canciones africanas y bailó con sus compañeros -algunos de ellos con lágrimas en los ojos- en homenaje a todos los muertos de sida, se ha mostrado satisfecha de poder trabajar y llevar una vida normal gracias al tratamiento. Además, habló con orgullo de sus dos hijos, "los dos seronegativos" gracias a otra de las victorias de TAC, que en 2002 consiguió que el Tribunal Constitucional obligara al Gobierno de Mbeki a ofrecer en hospitales públicos el tratamiento existente para que las mujeres embarazadas no transmitieran el virus a sus hijos.

Otro de los problemas dentro de la lucha contra el sida en el país es la situación financiera de TAC, que ha visto cómo muchos de sus patrocinadores internacionales le retiraban sus donaciones debido a los propios éxitos de Sudáfrica en la materia, que hacen que la filantropía se oriente a casos más desesperados. Por eso, la organización busca urgentemente donaciones, tanto de individuales como de instituciones públicas y empresas.

Con sus más de 8.000 miembros, Treatment Action Campaign trata de llegar donde no llega el Gobierno a la hora de garantizar el acceso de los sudafricanos a tratamiento médico, y presiona a través de campañas y acciones legales a las autoridades para que la salud pública dé cobertura a todos los sudafricanos.

"No dejaremos que nuestras vidas dependan del privilegio de la riqueza", dijo sobre el trabajo de TAC el juez seropositivo y activista Edwin Cameron, quien recordó que en 1997 pudo pagarse los antirretrovirales que le salvaron la vida mientras que otras personas murieron al no poder permitírselo.

Además de recordar la necesidad de no bajar la guardia, el acto de hoy se convirtió en un emotivo reencuentro de veteranos del activismo por el tratamiento gratuito y contra la discriminación, como el propio Cameron o la exministra de Salud Barbara Hogan, la primera persona en el cargo en desafiar el negacionismo de Mbeki.

"Recuerdo cómo mi madre forzaba a mi hermana, que se moría de sida, a comer remolacha porque nuestro Gobierno no quería dar tratamiento", dijo la miembro de TAC Portia Serote, rememorando las soluciones caseras que proponían los contrarios a la medicación.

EFE

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