Contamos con su astucia

Contamos con su astucia

Un adiós agradecido a Roberto Gómez Bolaños, que deleitó a tantas generaciones con su humor.

notitle
01 de diciembre 2014 , 07:41 p.m.

No es ajena ni lejana la muerte de alguien que tocaba tan a menudo nuestras fibras y nos alegraba el corazón, como lo hizo ese mexicano que quiso ser un “Shakespeare chiquito”, y que ahí, en esa admiración y en esa gratitud por el más grande de los autores ingleses, encontró su nombre artístico: Chespirito.

Tengo en mi memoria una imagen que me permitió entender su grandeza. Tenía mi hijo unos seis años y mi padre unos ochenta el día que los encontré muertos de la risa frente al televisor, mientras Roberto Gómez Bolaños daba muestras de su enorme talento en un episodio del Chavo.

Reían con las mismas ganas el niño y el viejo, porque el comediante mexicano que acaba de fallecer logró sacarle punta a lo cotidiano y encontrar un lenguaje que todos entendían. Los temas de sus episodios solían recrear escenas familiares para casi todos los que alguna vez hemos sido imprudentes y hemos sufrido con las imprudencias de quienes nos rodean: la palabra equivocada, la pregunta inoportuna, el olvido imperdonable. Sin recurrir a la vulgaridad –que, tristemente, parece haberse convertido en la fuente, en alto porcentaje, del humor de hoy–, sin convertir en chiste el color de la piel ni las tendencias sexuales, Chespirito le dio vida a un estilo de humor que a nadie ofendía.

La suma de sus personajes testimoniaba lo popular de esta América Latina, en la cual la pobreza, el rebusque, el ingenio y la búsqueda de motivos para distraer los graves problemas nacionales son el pan de cada día.

Y quizás la palabra que habría que resaltar de manera especial es, precisamente, ingenio. Ese ingenio que parece un sello de marca entre los habitantes de pueblos como el mexicano y el colombiano, y que Gómez Bolaños –también con enorme ingenio– plasmó en sus personajes y aprovechó al máximo a la hora de escribir los parlamentos de sus episodios. Ingenio para sobrevivir, para hacerles el quite a los problemas, para proponer por fuera de los protocolos, para responder con la palabra precisa, para decir las cosas “sin querer queriendo”. Sí, ingenio puro. O, si se quiere, astucia. Astucia de verdad, no como aquella que creía tener el Chapulín Colorado.

Un adiós agradecido a Roberto Gómez Bolaños, que deleitó a tantas generaciones con su humor sano, oportuno e inteligente. Fue de verdad muy grato contar con su astucia.

@quirozfquiroz

Fernando Quiroz

Empodera tu conocimiento

Sal de la rutina

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.