El velo, centro de disputas de Gobierno y radicales en Irán

El velo, centro de disputas de Gobierno y radicales en Irán

Según analistas, con ley se pretende tener mayor control público sobre las mujeres.

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30 de noviembre 2014 , 09:51 p.m.

El dibujo muestra a una joven vestida con el chador negro, el cual alegra con un par de flores en la cabeza y con un Corán entre sus manos. A su espalda unas manos inmensas, que representan a los canales extranjeros de televisión como BBC o Disney Channel, tratan de quitarle el velo.

“Uno de los daños del satélite es expandir el mal uso del hiyab (velo para la cabeza) en la sociedad”, lleva como título este cartel, uno de los tantos que aparecen en las calles de las ciudades iraníes para promover el uso correcto del velo y señalar a la televisión por satélite como responsable de querer imponer las malas costumbres en Irán.

Este tipo de campañas que promueven los códigos del vestir islámico, y contra la mala influencia de los canales extranjeros, no es nuevo en Irán donde cada cierto tiempo aparecen voces alarmadas sobre las alternativas que buscan las mujeres para verse atractivas con sus velos y gabardinas obligatorias. Pero la última ronda de esta larga batalla está siendo mucho más fuerte que otras anteriores.

“Cada vez que hay una pelea de conceptos entre el gobierno y los radicales, las mujeres son las más afectadas”, asegura la política e investigadora en asuntos de la mujer, Fahrosadat Mohtashamipour.

Esta exparlamentaria reformista relaciona esta nueva ofensiva de los más radicales con su derrota en las elecciones presidenciales del 2013 en las que el clérigo de tendencia moderada, Hasan Rohani, fue elegido en la primera vuelta bajo la promesa de promover una mayor inclusión de la sociedad, dar mayor participación a las mujeres y sacar adelante las negociaciones con Occidente.

“Lo que tratan ahora de hacer es el uso del poder social y político que todavía tienen, especialmente, en el Parlamento donde son mayoría, para atacarlo”, Asegura Mohtashamipour. Acusan a los radicales, entre otras, de jugar a favor de los intereses occidentales.

La mayor controversia ha llegado como consecuencia de la presentación de una ley en el ‘Majles’, como se conoce al Parlamento, sobre la promoción de la virtud y en contra de los vicios, que ha causado grandes debates dentro de la sociedad.

Esta ley está destinada a combatir un espectro amplio de comportamientos sociales, incluida la corrupción, y ha sido vista por muchos analistas como herramienta para tener mayor control sobre las mujeres.

Algunos de los apartados que han sido aprobados hasta ahora dan carta blanca para que las milicias conocidas como basijis u otras “organizaciones o grupo islámicos legales” adviertan a quien esté llevando a cabo un mal comportamiento.

Esto incluye el mal uso del velo en las calles, labor que ya hacía la policía llamada Gashte Ershad.
Irán institucionalizó el uso del velo obligatorio pocos años después de instaurada la República Islámica, pero con los años muchas jóvenes, especialmente citadinas o jóvenes universitarias, han buscado otras alternativas para verse más bonitas.

Este es un país en el que la mayoría de la población es menor de 30 años, con un alto nivel de educación (97,7 por ciento de las mujeres han recibido educación, según la Unesco, y el 60 por ciento de universitarios son mujeres) y con gran acceso a la televisión por satélite que, aunque prohibida, pulula en Irán.

La violencia, arma de presión

Se incrementaron los ataques con ácido en varias ciudades

Con la puesta en marcha de algunos apartes que ya fueron aprobados de esta nueva ley, que regula el ‘buen comportamiento’ de las mujeres en lugares públicos, los ataques con ácido se incrementaron notoriamente. La incertidumbre se acrecentó especialmente en Isfahán, la tercera ciudad de Irán, en donde miles de jóvenes prefirieron evitaron salir a la calle, otras se abstuvieron de usar el transporte público, e incluso algunas de las más jóvenes dejaron de asistir a las universidades por varios días. Hoy, la vida ha vuelto a la normalidad, pero las medidas de prevención continúan.

La agresión de los radicales contra el resto de la sociedad

En un sistema político tan complejo como el de la República Islámica, con varias agencias de inteligencia y un gran número de poderes que se vigilan entre sí, el margen de maniobra que tiene el Presidente para promover reformas sociales liberales es limitado. Tras la elección de Rohani, la rabia de los extremistas se volvió a despertar a raíz de la posibilidad de que este gobierno firme un acuerdo sobre el programa nuclear con los países del 5+1. Con este escenario, tales comportamientos sociales se han convertido en la alternativa de los radicales para poner mayor presión a la actitud del gobierno.

CATALINA GÓMEZ ÁNGEL
Para EL TIEMPO
Teherán.

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