Soldados de 'cuatro patas' luchan contra los explosivos

Soldados de 'cuatro patas' luchan contra los explosivos

En Montenegro (Quindío), expertos entrenan los perros antiexplosivos del Ejército.

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30 de noviembre 2014 , 12:11 a.m.

‘Lucas’ es un labrador color negro y a sus escasos tres años y medio ya es un héroe de la patria. Nunca ha sido la mascota de una familia, en cambio patrulla el sur del Tolima con la Brigada móvil número 20, busca minas y les ha salvado la vida en varias oportunidades a otros soldados.

Para él la detección de explosivos (unos 6 ó 7 tipos en promedio) es un simple juego como lo aprendió en su entrenamiento en Chiquinquirá (Boyacá) cuando era un cachorro.

Recorre la zona, olfatea el lugar y al encontrar una mina se sienta al lado para indicarle a su guía canino, el soldado Carlos Eduardo Noriega Castro o al pelotón, la ubicación exacta del artefacto.

Luego un soldado encargado del detector de metales entra en escena para hallar el detonador de las minas. Otro soldado comprueba si es una mina y otro se ocupa de destruirla.

Noriega Castro lleva cuatro años en el Ejército, y ya casi completa tres años con ‘Lucas’, que es como su propio hijo.
“Pasa las 24 horas conmigo, debo velar por él, por su comida, el baño o por si se enferma, todo”, dijo.

Recordó que hace un año cerca al municipio de Planadas, en La Herrera (Tolima), el perro halló cuatro minas de bajo poder. “Podían amputarle media pierna a un soldado, el perro saltó una rama y se sentó al lado del explosivo, gracias a Dios no pasó nada”, contó el soldado de 25 años.

Y además comentó que “es una motivación para mí cuando encuentra una mina porque le estoy salvando la vida al pelotón, a la contraguerrilla o a un soldado”.

Como ‘Lucas’ otros diez experimentados perros que vienen de Tolima, Huila, Arauca y otros departamentos se pasean por estos días por las instalaciones del batallón de Ingenieros N° 8 Francisco Javier Cisneros en el corregimiento de Pueblo Tapao en Montenegro (Quindío), pues cursan un reentrenamiento con sus guías.

Uno de ellos es ‘Comando’, un corpulento labrador enrazado con San Bernardo que aunque pesa casi 50 kilogramos se mueve como pez en el agua por “zonas pesadas en cuanto a explosivos”, como lo reconoció su guía, el soldado Arbey Ramírez.

Él ‘juega’ con su amo entre las montañas del Cañón de Las Hermosas y municipios como Roncesvalles, Cajamarca y suroriente de Tolima, territorio que por muchos años ha sido el escondite de guerrilleros de las Farc.

Otra veintena de cachorros que apenas están aprendiendo el ‘juego’ de detectar explosivos se entrenan para ser los próximos graduandos del Centro de Entrenamiento y Reentrenamiento Canino del batallón.

“Para entregarle el juguete al perro, él debe hallar la sustancia, ese olor (a explosivo) representa para el canino, su objeto deseado”, explicó el comandante del Centro, el cabo primero Edgar Buitrago Villamil.

Aunque los binomios (guía y perro) cursan varias materias, la más importante y la que concentra toda su atención es la Técnicas en detección de sustancias explosivas.

“Es la fase más larga de todo el entrenamiento porque formamos el canino, ahí el perro conoce el carácter del amo y el soldado conoce el temperamento del can”, comentó Buitrago.

Estos perros antiexplosivos son entrenados por expertos de los batallones de Ingenieros, quienes manejan los grupos de desminado.

Los cachorros Labrador, Golden Retriever, Pastor Alemán y Pastor Belga son ‘reclutados’ o comprados (hasta por 3 millones de pesos). Casi a los dos años están listos para ir al campo de combate y son considerados un soldado más, héroes que salvan la vida de soldados y civiles.

De otra parte, para el comandante del Centro, la subversión cambió de estrategia en los últimos años, “utilizan más explosivos, por eso nos hemos dedicado a especializar nuestros hombres y fortalecer el entrenamiento en detección de estas sustancias, además de adquirir más caninos y crear más centro como este”.

Siguen las víctimas

Este año más de 73 civiles resultaron afectados por minas en todo el país. Además, 80 miembros de la Fuerza Pública murieron o quedaron heridos por los explosivos que instalaron diferentes grupos armados.

Una mina puede durar activa bajo la tierra entre 10 y 50 años. En 31 departamentos de Colombia se han presentado incidentes con estos artefactos desde 1990.

Por la explosión de unos 29 mil artefactos explosivos en estos 24 años ya se han reportado 2.183 muertos y 8.590 heridos.

De ellos, cada 10, 6 eran soldados o policías, y 5 de cada 100 eran niños. Pese a que la amenaza se concentra principalmente en 92 municipios del país, hay víctimas por todo el territorio colombiano.

Para cumplir con la Convención de Ottawa, el país tendrá que desminar el territorio en los próximos siete años.
Aunque el plazo era hasta el 2011, se pidió una prórroga (hasta 2021) debido a que el conflicto armado aún permanece.

Las minas se han venido atacando con grupos especializados del Ejército y Policía, el Batallón de Desminado Humanitario (Bides) y contratistas civiles.

Los niños también son víctimas

Datos revelados por la Campaña Colombiana Contra Minas (CCCM), el país es el segundo en el mundo con mayor número de niños víctimas de minas. Al menos 57 fueron resultaron afectados el año pasado. Afganistán es el primero.

LAURA SEPÚLVEDA
Enviada especial de EL TIEMPO
Montenegro (Quindío)

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