'En biodiversidad, el país no sabe lo que tiene'

'En biodiversidad, el país no sabe lo que tiene'

La investigación 'Biodiversidad 2014' revela latentes amenazas para nuestros recursos biológicos.

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28 de noviembre 2014 , 07:07 p.m.

Es como si se tratara de una profecía: si se mantiene el ritmo actual de la deforestación en Colombia, en unos 15 años el país perdería un 12 por ciento adicional de sus bosques, principalmente aquellos que están ubicados en la región Andina y en el piedemonte llanero. El escenario puede ser peor si la nación toma una ruta y un modelo de economía extractivista y de ampliación sin control de la frontera agrícola, porque esa misma tala alcanzaría el 27 por ciento. Pero si acaso se pone freno a esa expansión de la agricultura y nos concentramos en una economía que refuerce la industrialización más que la destrucción de los ecosistemas donde habita la fauna y la flora trascendental, la deforestación disminuiría en un 5 por ciento y muchos bosques se regenerarían.

¿Cuál ruta queremos? ¿Qué futuro deseamos? Lejos de saber cuál decisión tomarán quienes pueden hacerlo, el panorama ha quedado propuesto. Y lo deja sobre la mesa el documento ‘Biodiversidad 2014’, que hace un balance de nuestros recursos biológicos –unos de los más abundantes del mundo– para, además, ponerlos en perspectiva. Es tal vez el compendio en cifras más completo de las amenazas que tolera nuestra desbordante naturaleza.

El estudio fue liderado por el Instituto Alexánder von Humboldt. Participaron además 60 investigadores de 11 entidades diferentes, como las universidades Javeriana, Andes y Nacional, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) e institutos como el Sinchi y el Ideam.

La publicación explica, por ejemplo, que a excepción de algunas zonas de la región Andina, la mayoría del territorio carece de información sobre biodiversidad seria, robusta y accesible, lo que limita su uso refinado.

Hace un diagnóstico de las principales amenazas que tolera nuestra fauna y flora, e incluso deja temas para la reflexión: tenemos una enorme cantidad de plantas medicinales, incluyendo al menos 178 especies que no se ven en ningún otro lugar del mundo (endémicas), pero el conocimiento sobre ellas es insuficiente. Un camino terapéutico que hemos despreciado.

El diagnóstico se emitirá cada año a partir de ahora, dijo Brigitte Baptiste, directora del Instituto Humboldt, quien agregó que este ha sido un esfuerzo con otro componente, más filosófico que técnico: “Es la bitácora con la cual podremos comenzar a soñar, al menos ambientalmente, un nuevo país”.

Flora y fauna pierden sus hábitats

La transformación de ecosistemas por la expansión agrícola y ganadera es la principal amenaza para nuestra biodiversidad. Así mismo, el tráfico ilegal de animales. Las regiones Andina y Pacífica, los valles del Magdalena y del Cauca, así como la Sierra Nevada de Santa Marta están siendo los sitios donde más flora y fauna se pierde. Aparecen frailejones, palmas, peces, ranas arlequín, tortugas terrestres, monos como la marimonda e incluso dantas y hasta un gorrión que solo habita en Antioquia, conocido como ‘montés paisa’. Además de este departamento, Cundinamarca, los Santanderes, Valle y Boyacá son las regiones donde más estragos se cometen contra las especies.En todos estos la minería aparece como principal motor de destrucción.

Peces en descenso

La sobreexplotación pesquera acaba con el recurso en los ríos Magdalena y Cauca. De un potencial pesquero de entre 80.000 y 120.000 toneladas cada 12 meses en 1974, se pasó a un poco más de 10.000 toneladas en los últimos años. La pérdida ha sido del 85 por ciento. Los recursos pesqueros continentales están en crisis. Y las estrategias para disminuir el uso descontrolado del recurso que pone en riesgo sus cantidades –como las vedas y la determinación de tallas mínimas de captura por especie– no han sido atendidas por la comunidad ni por las autoridades locales y regionales. Por el contrario, los mercados de extracción se han fortalecido.

Hay otro verdugo del recurso pesquero: la contaminación de los ríos.

Cultivos de coca emigran a otras regiones

Aunque según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) entre 2001 y 2012 el área total de sembrados de coca en Colombia disminuyó en un 67 por ciento, estos se han desplazado y ahora invaden zonas de la región Pacífica, una de las más biodiversas, donde han aumentado en un 70 por ciento, principalmente en Nariño.

De cultivar en el sur del Meta, el Urabá antioqueño y Santander, los grupos armados ilegales han optado por invadir el bosque húmedo tropical de la Amazonía y de la Sierra Nevada.

En once años, se han deforestado 259.000 hectáreas de bosques, muchos de estos primarios, para reemplazarlos por matas de coca.

Temperatura subirá 1,4 grados

Como consecuencia del cambio climático global, la temperatura media de Colombia, según el Ideam, aumentará 1,4 grados centígrados en los próximos 25 años. Se detecta que con este cambio se incrementaría el número de especies de plantas invasoras –algunas de ellas son el retamo espinoso y el retamo liso–, así como su capacidad destructora, principalmente en la región Andina, La Guajira y el piedemonte amazónico.

Con un clima transformado, la biodiversidad sobrevivirá principalmente en las montañas. Pero para las tierras bajas, las más vulnerables, como los llanos, será necesario implementar corredores de áreas protegidas que permitan el desplazamiento de las especies.

‘Debemos repensar el país’

Entrevista con Juan C. Bello, director de ‘Biodiversidad 2014’

¿Cuál cree que es el mayor aporte que hace la publicación ‘Biodiversidad 2014’?

Que pone a disposición de cualquier persona un análisis muy serio de la biodiversidad. Democratiza la información. Y hace un enlace entre la biodiversidad y su papel como motor del desarrollo sostenible. Y es un conocimiento hecho en conjunto, la aplicación de la ‘ciencia abierta’.

¿Y cuál es el mayor reto?

Que los datos que están contenidos allí sobre el estado de la biodiversidad se tomen como base para la toma de decisiones. La investigación no está pensada para la academia, sino para que la usen los gremios, las autoridades y la empresa privada.

¿Alguna conclusión que pueda destacar?

Que la política minera no ha estado en sintonía con la ambiental. El territorio se ha entendido aisladamente y no como un grupo de ecosistemas continentales, integrados y diversos.

Todavía no existe una visión territorial regional. Por eso, esta es una oportunidad para repensar el país.

JAVIER SILVA HERRERA
Redactor de EL TIEMPO

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