A 420 kilómetros del suelo / Análisis

A 420 kilómetros del suelo / Análisis

Tres nuevos astronautas, a bordo de la nave Soyuz, arribaron esta semana a la Estación Espacial.

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27 de noviembre 2014 , 08:37 p.m.

La exploración no se detiene. Apenas unos días después de la llegada de Philae al cometa 67P, las agencias espaciales se daban cita en el cosmódromo de Baikonur, en Kazajistán, el lugar de la Tierra más parecido a los puertos espaciales de las aventuras de ciencia ficción.

Se dio comienzo a una nueva expedición de la Estación Espacial Internacional (EEI) cuando tres nuevos astronautas iniciaron su viaje a bordo de la nave Soyuz, sujetos a 274 toneladas de cohetes propulsores, que los aceleraron hasta alcanzar unas 100 veces la velocidad de un automóvil de Fórmula 1.

Luego de poco más de seis horas de viaje, los astronautas Anton Shkaplerov, de Rusia; Terry W. Virts, de Estados Unidos, y Samantha Cristoforetti, de Italia, desembarcaron en la EEI, en donde durante los próximos seis meses realizarán experimentos mientras la Estación gira alrededor de la Tierra dando una vuelta cada 90 minutos a unos 420 kilómetros sobre el nivel del mar.

En una época de austeridad, y con el transbordador espacial en retiro, las tripulaciones de EEI tienen que ser cada vez más versátiles. Además de conducir los experimentos científicos que alguna vez les permitirán a los humanos explorar el espacio, los astronautas deben ser pilotos inmejorables, expertos en robótica y excelentes trabajadores en equipo.

Para llegar a estas alturas, la capitana Cristoforetti completó más de 500 horas de vuelo en seis tipos diferentes de aviones militares. Además logró un grado en ciencias aeroespaciales y una maestría en ingeniería mecánica, especializándose en propulsión y estructuras ultralivianas.

Para aprender a conducir el vehículo Soyuz y el brazo mecánico de la Estación, tuvo que aprender inglés y ruso trabajando durante meses con equipos internacionales en Rusia, Estados Unidos y Japón.

Nuestra habilidad para sobrevivir a la radiación, el aislamiento y el confinamiento durante los viajes espaciales aún es limitada. Pero cada expedición de la EEI es un paso más que nos acerca a la exploración del Universo. La exploración humana de otros planetas hoy puede parecer un sueño. Probablemente para la capitana Cristoforetti ser astronauta también comenzó apenas como un sueño.

Por Juan Diego Soler, investigador IAS, France

En Twitter: @juandiegosoler

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