Editorial: Reconstruir Gorgona

Editorial: Reconstruir Gorgona

25 de noviembre 2014 , 08:19 p.m.

No creemos equivocado decir que la mayoría de los colombianos saben de la isla de Gorgona por esa referencia de que en la década de los 70 fuera una prisión de máxima seguridad, a donde iban los presos más peligrosos, que eran cuidados, aparte de la guardia estatal, por los tiburones. Pero esa es la parte menos atractiva de su historia.


La isla es un punto de aquellos que sobresalen en la naturaleza como una joya, y que está, por suerte, en nuestro Pacífico. Y, efectivamente, era pacífica hasta que la semana pasada las Farc, en otra de sus torpezas que nadie entiende, resolvieron atacarla a cilindrazo limpio, quizá solo para decir que tienen poder. En esa vileza, mataron al valeroso teniente John Álvaro Suárez Carvajal.


La condena a la guerrilla por su absurdo, naturalmente, ha sido unánime. Porque, además de atentar contra las vidas humanas, lo hacían –bueno, eso también lo han hecho mucho las Farc– contra la naturaleza, contra un santuario ecológico, contra la ciencia, contra un parque nacional natural, contra la industria turística y el derecho de las gentes a las oportunidades de trabajo y al sano disfrute de sitios casi emblemáticos. En resumen, contra todos.


Pero dejemos las torpezas farianas atrás. Vale más pensar en Gorgona, laboratorio vivo, que en tan solo 24 kilómetros cuadrados cuenta con dos ecosistemas, el bosque tropical húmedo y el arrecife coralino, y que es una reserva ecológica invaluable, con especies únicas en el mundo. Además, con una inmensa variedad de fauna marina. Y, por todo ello, un extraordinario laboratorio científico, que hay que preservar y defender a toda costa.


Ante el feroz ataque, el grupo Aviatur canceló el contrato de concesión que tenía con Parques Naturales de Colombia, pero se dedicará a reconstruir lo dañado por la guerrilla. Esa es la misión: reconstruir. Colombia debe impulsar la investigación científica allí, la defensa de las especies nativas y el turismo. Hay que volver a Gorgona, que, como dijo Jean Claude Bessudo, presidente de Aviatur, recibirá impulso turístico cuando haya paz. Pero es mejor empezar ya. Además, para no darles gusto a los violentos, que se alegran por golpear lo bueno que tenemos.


editorial@eltiempo.com

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