El trágico destino de los estudiantes del colegio Santa Bárbara

El trágico destino de los estudiantes del colegio Santa Bárbara

EL TIEMPO reconstruye detalles del accidente que esta semana cobró la vida de una joven de 16 años.

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22 de noviembre 2014 , 05:57 p.m.

Antes de que se tomaran el primer café de la mañana, a muchos padres del colegio Santa Bárbara, en Ciudad Bolívar, la televisión los sorprendió. Las imágenes en los noticieros mostraban un bus volcado en el kilómetro 79 de la vía Fusagasugá-Bogotá. Era el mismo en el que cuatro horas antes habían dejado a sus hijos.

Hacia las cinco de la mañana, del pasado miércoles 19 de noviembre, los padres los llevaron hasta la puerta del colegio para que se fueran a disfrutar de un día de sol. Eran los 38 mejores estudiantes de la jornada de la mañana y fueron merecedores de un paseo a Melgar.

Camino hacia su destino, cuando llevaban dos horas de recorrido por la vía que los conducía al club Lago del Sol, donde pensaban meterse a la piscina, Alejandro Rodríguez, de grado once, se percató de una tractomula que ya había visto en dos ocasiones. Se extrañó y pensó que tal vez la venían pasando desde hacía un buen rato. Le comentó a su amigo de al lado y bastaron solo tres segundos para que empezara a sentir cómo el bus se iba de lado. Se agarró la cabeza con sus manos y respiró hondo. (Lea tam

En medio de una curva, el conductor había tomado la derecha, buscando pasar a la tractomula que Alejandro acababa de ver. Pero la gravedad volcó el autobus.

En la carretera, Alejandro, que salió ileso, comenzó a sacar a sus compañeros malheridos. Leidy Tatiana Medina Linares, de décimo, estaba inconsciente sobre el asfalto. Fue aplastada por el peso de las maletas y los cuerpos de sus compañeros. Los jóvenes supieron de inmediato que había fallecido. Otras niñas tampoco reaccionaban. Fueron instantes de dolor y horror.

Mientras sus hijos salían desesperados por las ventanas del automotor, algunos padres en Bogotá partieron de inmediato hacia Fusa; otros, que no tenían dinero para viajar, fueron al colegio. Allá estaban los medios de comunicación, que ya sabían de la tragedia que los padres desconocían: una menor había fallecido.

Cuando alcanzaron a escuchar el rumor, el pánico aumentó. El silencio terminó con la llegada de buses de la Secretaría de Educación que los trasladarían a Fusa, pero el destino de todos no era el mismo: unos se dirigieron hasta el hospital de Silvania, donde remitieron a los cinco pacientes menos graves, y otros 34 arribaron hasta el San Rafael de Fusagasugá.

Hacia el mediodía, el caos en la sala de urgencias del San Rafael imperaba: ambulancias iban y volvían, los médicos corrían. Entre fracturas, quemaduras y golpes, dos casos eran los más críticos: el de un par de jovencitas que habían perdido sus brazos derechos.

En Silvania, cerca del hospital, estaba Gina Parody, ministra de Educación, quien, al enterarse de la tragedia partió hacia el lugar. Allí abrazó a Alejandro, que debió tomar la vocería del grupo porque el profesor Josué Correa, quien viajaba con la excursión, estaba herido.

Con la llegada de Parody, la atención se agilizó y la remisión de los casos más críticos empezó: cinco menores arribaron al Simón Bolívar de Bogotá, otra al hospital Kennedy y otro a la Cardiovascular de Soacha.

Karen Medina Linares, que llegó hasta el Simón Bolívar, fue operada el jueves temprano. Esa tarde tenía que asistir al funeral de Leidy, su hermana, quien soñaba con ser médica y ayudar a su mamá para que las tres, madre e hijas, no vendiera más tintos en la entrada del hospital el Tunal. La historia conmovió tanto a la Ministra, que le prometió un mejor trabajo a la madre.

Pero la tragedia no solo se trasladó hasta la sala de velación donde permanecía Leidy. Hoy, en el hospital de Kennedy, sigue en cuidados intensivos Karen Herreño, otra niña, de 13 años, ojos negros y expresivos, quien era la mejor en ajedrez. Perdió su brazo derecho y parte del pecho. La misma suerte corrió Paula Muñoz, distinguida por su disciplina y educación, y quien había recibido en las últimas semanas la noticia de ser una de las 10.000 beneficiadas de las becas que otorga el Gobierno Nacional para comenzar sus estudios universitarios.

Este lunes, cuando los estudiantes regresen al colegio, un mural con las fotos de sus compañeros les recordará que, por una imprudencia vial, siete de los mejores estudiantes de todo el bachillerato no volvieron a clase, que los sueños de Leidy terminaron y que ahora la tarea es recuperarse del paseo que se convirtió en tragedia.

Conductor, en la Fiscalía

El conductor del bus, Fernando Ferrán, de 22 años, permanece en la Fiscalía. Luego de que fuera atendido en el hospital San Rafael de Fusagasugá, la Policía lo entregó al cuerpo de investigadores. El día del accidente, el director de Fiscalías de Cundinamarca, Carlos Silva, señaló que Ferrán será investigado por homicidio y lesiones culposas.

La empresa Turismo Jet, operadora del bus, aseguró estar en orden con la ley. La Asociación Colombiana de Transporte Especial Terrestre aseguró que urgen medidas más estrictas para este tipo de servicios escolares.

Tres niños siguen en cuidados intensivos en hospitales de Bogotá

Así avanza la salud de los niños que se accidentaron el pasado miércoles 19 de noviembre en la vía Bogotá- Fusa.

Luis Gerardo Cano Villate, subdirector del Hospital Simón Bolívar, señaló que el día de la tragedia, en horas de la tarde, recibieron cinco pacientes entre los 13 y 14 años de edad, quienes sufrieron traumas múltiples y fracturas en partes de su cuerpo.

Tres menores de 14 años –que presentan fracturas en codos, manos, brazos y heridas en la cara– ya fueron valorados por el pediatra de ortopedia, quien informó que deben ser sometidos a procesos quirúrgicos.

Las otras dos pacientes están en la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos.

Una de las menores de 16 años tuvo un trauma en pulmón, laceración en hígado, distintas fracturas en cara, amputaciones del brazo derecho y parte de la piel de tórax. Fue intervenida quirúrgicamente y se encuentra sedada, ya que los múltiples traumas que sufrió fueron severos.

Según Cano, la paciente corre el riesgo de sufrir una “infección” debido a la piel que perdió en la parte del pecho.

La otra paciente es una niña de 14 años que tuvo trauma craneoencefálico.

Aunque el resultado que arrojaron las radiografías señala que no es severo, en estos momentos se encuentra en estado de protección de cerebro y con respirador mientras este se desinflama.

Karen Herreño, de 13 años, quien fue remitida del hospital de Fusagasugá por cuadro de politraumatismo y que se encuentra en el Hospital de Kennedy, en la Unidad de Cuidados Intensivos, está con ventilación mecánica y sedación. Presentó amputación de brazo derecho y fractura de la mano izquierda.

Otro menor fue remitido del Hospital Cardio Infantil al Hospital Universitario San Ignacio.

EL TIEMPO

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