¿Cuál es el lío con el suelo de Bogotá?

¿Cuál es el lío con el suelo de Bogotá?

Estudio de geotecnia realizó 332 perforaciones, a 50 metros de profundidad, para determinar calidad.

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22 de noviembre 2014 , 05:56 p.m.

Si finalmente se construye, la primera línea del metro rodará por un túnel de 27 kilómetros de extensión, que estará a entre 15 y 25 metros de profundidad, con un diámetro de 10 metros.

Cómo se perfora y los riesgos que eso implica han sido dos de los puntos más controvertidos en 60 años de discusión sobre la posibilidad de construir un metro subterráneo para la ciudad. La razón, según los críticos, reside en el riesgo de colapso que gravita sobre la obra, debido a la variedad de los suelos, a la inestabilidad que pueden presentar por el agua subterránea y al desconocimiento que de ellos tiene la ciudad. ( Las dudas que persisten en torno al alcance del megaproyecto).

Los técnicos del Distrito consideran que este asunto quedó zanjado con los estudios de detalle y geotecnia que recibió el Distrito en septiembre pasado del consorcio colombo-español conformado por Euroestucios, Idom, y Cano Jiménez. Según el contratista, se hicieron “332 sondeos de alta calidad, cada 50 metros, y a 50 metros de profundidad”, y “seis sondeos profundos hasta la roca”, y el material extraído se sometió a 20.500 ensayos de laboratorio para “establecer las características mecánicas y de resistencia de los diferentes estratos o capas de suelo encontrados en los registros de perforación”.

Esos análisis permiten tener hoy un conocimiento preciso de la clase de suelo a lo largo del trazado de la primera línea y del tipo de método de construcción que se debe utilizar para minimizar los riesgos durante la ejecución de la obra y reducir los impactos para las personas y las edificaciones. No obstante, expertos en suelos y la academia han sido especialmente críticos con el tramo norte, especialmente ahora que el trazado no pasará por la avenida Caracas, como han propuesto en el pasado, sino por debajo de las carreras 9.ª, 11 y 13. Aseguran que es una zona de suelo de transición, en la que se combina roca dura, lodo denso y suelo blando, que obliga a trabajar a cielo abierto para evitar derrumbes y deslizamientos por la inestabilidad de los suelos. “Escogieron el peor sitio; Bogotá es un lago viejo”, dijo Álvaro González, experto en geotecnia de la Universidad Nacional. (Lea también: Así sería el impacto del metro en la ciudad).

El resultado de los estudios de geotecnia les da la razón en parte, pues el contratista propuso que en el tramo que va de la calle 44 a la 127 se utilice el sistema de ‘pantalla’, que consiste en instalar pantallas de concreto que aseguren el terreno antes de perforar por el sistema tradicional de retroexcavadoras. Esto implicará trabajar a cielo abierto durante la instalación de las pantallas, pues solo después de asegurar los terrenos vendría la excavación subterránea.

En el tramo que va de la calle 44 a Bosa, donde comienza el trazado, el estudio consideró que la calidad del suelo permitía trabajar con el sistema de tuneladoras, según el cual la máquina va perforando y extrayendo material e instalando las placas de concreto y acero en un solo proceso. Otro punto que, según los funcionarios del Distrito, se despejó con el estudio de detalle fue el riesgo de colapso ante un sismo, cuando esté operando el sistema. Se basan en el estudio de geotecnia que incluyó mediciones con piezómetros a lo largo del recorrido. “Las estructuras subterráneas siempre presentan mejor desempeño frente a las aéreas o superficiales”, dicen. (Las dudas que persisten en torno al alcance del megaproyecto).

Y señalan como ejemplo la seguridad que ofrece el metro de México, que durante el terremoto fue una de las estructuras que se mantuvieron en pie en la parte subterránea y sirvieron de corredor para transportar las ayudas para los damnificados.

Crítica de experto

“La Nacional invalidó esa primera línea de Sener. Desde el punto de vista geotécnico es lo peor: la 13 y la 11 se mueren. Es el lodo más espeso del planeta en el piedemonte, la zona de transición entre cerros y sabana. Tiene acuíferos a presión, fallas geológicas y la amenaza sísmica más alta de la ciudad.”

Álvaro González, geodesta de la U. Nacional.

EL TIEMPO

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