Aumenta la tensión religiosa en Jerusalén

Aumenta la tensión religiosa en Jerusalén

Hay alarma por el aumento de hechos de violencia en la ciudad sagrada.

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22 de noviembre 2014 , 05:22 p.m.

Tensión. Esa es la palabra que mejor describe el ambiente en Jerusalén durante las últimas semanas. La ciudad –que es sagrada para musulmanes, judíos y cristianos– se ha convertido en el escenario de repetidos enfrentamientos entre palestinos y fuerzas israelíes, y de ataques a centros religiosos, situación que ha despertado temor de que el conflicto palestino-israelí alcance una dimensión religiosa.

Pero la disputa está no solo en el hecho de que los palestinos buscan que Jerusalén este sea su capital, sino en la proclamación que hizo Israel en 1980 de la ciudad como capital “eterna e indivisible”, algo que no reconoce Naciones Unidas.

Los ánimos se caldearon hace poco más de tres semanas cuando, después de un intento de asesinato a un rabino ultranacionalista, el gobierno de Israel decidió cerrar por primera vez en 40 años al rezo musulmán la Explanada de las Mezquitas, lugar clave para entender las disputas en Tierra Santa.

En ese lugar, llamado por los musulmanes Haram Al Sharif, y por los judíos Monte del Templo, están la mezquita de Al Aqsa y el Domo de la Roca, que constituyen el tercer lugar más sagrado del islam –tras La Meca y Medina–, pues –dice la tradición– desde allí ascendió a los cielos el profeta Mahoma.

En el mismo espacio se erigieron antes el primer y segundo templo judíos. El primero, según la tradición, se construyó en tiempos del rey Salomón y fue destruido por los asirios en el siglo VI a. C.; y el segundo fue destruido por los romanos en el año 70 d. C. De este sobrevive un muro, llamado de las Lamentaciones, que es en la actualidad el lugar más sagrado del judaísmo.

A la prohibición de la entrada de palestinos a la Explanada –controlada exteriormente por Israel y bajo la jurisdicción de Jordania desde 1967, renovada en 1994, en virtud del acuerdo de paz jordano-israelí–, se sumó la recurrente llegada a esta área de ultranacionalistas judíos que piden rezar en el lugar y que, según los palestinos, buscan cambiar el statu quo de los lugares santos.

“La mezquita de Al Aqsa ha sido exclusivamente islámica, para fieles musulmanes durante aproximadamente 14 siglos desde el año 636. Su uso como mezquita fue temporalmente interrumpido durante las Cruzadas, pero los musulmanes nunca renunciaron a la mezquita. Esto se mantiene igual ahora, a pesar de los intentos de colonos de cambiar el statu quo histórico que ha existido desde 1967”, le dijo a EL TIEMPO Mustafá Abu Sway, catedrático de Estudios Islámicos en la Universidad Al Quds (Jerusalén).

Atentados y choques

Hay quienes aseguran que Israel se ha vuelto políticamente más mesiánico y extremo de lo que solía ser: “No solo los asentamientos en Jerusalén” y el intento por sacar a “los palestinos de sus barrios se han vuelto más intensos, sino también los intentos de cambiar el statu quo en los lugares sagrados. Algunos hablan de construir un templo judío (...) y eso básicamente cambia el statu quo en lo que llaman el Monte del Templo. Eso es especialmente explosivo, y tiene más tonos religiosos y un intento más ‘regular’ de sacar a los palestinos de Jerusalén”, explicó a este diario Gabriel Piterberg, profesor de Historia de la Universidad de California.

Entre los hechos violentos que han escalado la tensión están dos atropellos perpetrados por conductores palestinos en Jerusalén –que dejaron un saldo de tres israelíes y una ciudadana ecuatoriana fallecidos–; el incendio de una mezquita en Ramala, que, según el alcalde, Faraj al-Naassaneh, habría sido responsabilidad de colonos judíos, y el ataque, también en Jerusalén, esta semana, a una sinagoga por dos palestinos armados con hachas y cuchillos, en el cual seis israelíes murieron. Y aunque, con el fin de bajar la tensión, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, afirmó que “no habrá ningún cambio en el statu quo” y además levantó la semana pasada la restricción de edad para el rezo de musulmanes en el lugar, al que solo se permitía la entrada de mayores de 50 años, también ha puesto en evidencia la “mano de hierro” que prometió para “castigar” a los palestinos perpetradores de ataques con el derribamiento de sus viviendas.

“Hay una situación en la cual aumentan los ataques violentos de los palestinos, pero también las medidas de Israel, como la construcción de nuevas colonias no solo en Cisjordania, sino también en Jerusalén, la demolición de las casas de los atacantes, entre otros”, dice Piterberg.

Sin embargo, el experto considera que el conflicto no es de tipo religioso, sino político y territorial. “La religión va a ser usada para perseguir objetivos políticos (...). La religión es usada con el fin de legitimar ciertas políticas y actividades, y como Israel se ha vuelto más mesiánico y de derecha, la religión es empleada de una manera más intensa, pero el conflicto no es religioso”.

División en Europa por reconocimiento a Palestina

El reconocimiento de Palestina como Estado es un asunto que ha cobrado cada vez más importancia en los países europeos. El mes pasado, Suecia fue el primer país que decidió hacer el reconocimiento. A esto se sumó la moción no vinculante del parlamento británico que insta al Gobierno a reconocer a Palestina. Ese ejemplo fue seguido por el parlamento español, que le pidió al gobierno del presidente Mariano Rajoy “reconocer a Palestina como Estado, sujeto de Derecho Internacional”, al tiempo que reafirma que “la única solución posible para el conflicto es la coexistencia de dos Estados, Israel y Palestina”. Además, el parlamento español pidió “promover de manera coordinada en el seno de la Unión Europea” este reconocimiento.

En Francia hay un proyecto de resolución en la Cámara, presentado por los diputados socialistas del partido del Gobierno, para promover el reconocimiento.

Pero las posiciones no son del todo unánimes. Este viernes, por ejemplo, la canciller alemana, Ángela Merkel, dijo que el reconocimiento de un Estado palestino proclamado unilateralmente no sería una salida adecuada para el conflicto de Oriente Próximo, postura que también ha sido planteada con anterioridad por EE. UU., y que además fue respaldada por el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional de Italia, Paolo Gentiloni.

REDACCIÓN INTERNACIONAL*
* Con información de Jana Beris, Efe y AFP

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