Los sueños que se truncaron con accidente de escolares en Fusagasugá

Los sueños que se truncaron con accidente de escolares en Fusagasugá

La joven de 16 años que murió quería ser médica. Otros alumnos se recuperan en hospitales.

notitle
20 de noviembre 2014 , 09:16 p.m.

La ilusión de convertirse en médica, la distinción por ser una de las mejores ajedrecistas del colegio y la alegría de empezar a estudiar con una de las 10.000 becas que otorgó el Gobierno fueron algunos de los sueños truncados de los estudiantes de Ciudad Bolívar, por culpa del accidente en la vía Fusagasugá-Bogotá el martes pasado.

Este jueves, la comunidad educativa del colegio Santa Bárbara de Ciudad Bolívar, en vez de celebrar el final del año con la despedida que el grado décimo les hace a los nuevos bachilleres, debió llorar a una de sus estudiantes más queridas y aplicadas.

Por ser el ‘prom’, el inicio de su último año en el colegio, era el día más esperado por Leidy Tatiana Linares, la víctima mortal del accidente en el kilómetro 79 del martes pasado en la mañana, cuando un bus se volcó sobre la vía y dejó heridos a 38 estudiantes del plantel educativo.

Sus amigas, el combo de las ‘For Ever U’, como decidieron llamarse, esperaron más de cuatro horas la llegada del cuerpo de ‘Tati’ a la funeraria Montesacro, en el centroriente de Bogotá.

Allí recordaron los sueños de su amiga: ser médica y ayudar a su mamá, para que dejara de vender tintos en la entrada del hospital el Tunal y un día, tal vez, llegara como la madre de una de las doctoras más reconocidas de la institución en salud.

Muchas veces, en compañía de su hermana, Karen Linares, de 13 años, la apoyaban en esa tarea. Vivían las tres en el barrio San Francisco de Ciudad Bolívar.

Incluso, a veces, dormían juntas. Cuentan sus vecinos y familiares que cada una contaba con la otra. Leidy Tatiana estudiaba por el momento estética y compartía su tiempo haciendo la manicura. Le gustaba el reguetón y su clase favorita era la de ciencias naturales.

“Tati salió por la ventana del bus y cuando cayó, el carro se le vino encima”, cuenta Sandy García, una de sus amigas de curso.

Karen, su hermana menor, llegó hacia las seis de la tarde al velorio. Venía algo adolorida por los golpes del accidente, que le provocaron una fractura en su brazo. Los médicos del hospital Simón Bolívar decidieron operarla con prontitud para que asistiera a la despedida de su hermana.

Estudiante becada

Mientras la comunidad educativa lloraba a Leidy Tatiana, en el hospital Simón Bolívar está otro de los rostros de esta tragedia. Paula Muñoz, distinguida por su disciplina y educación, había recibido en las últimas semanas la noticia de ser una de las 10.000 beneficiadas de las becas que otorga el Gobierno Nacional para comenzar sus estudios universitarios.

Hoy se mantiene en la unidad de cuidados intensivos, completamente sedada por la gravedad de los golpes que recibió en el impacto. Perdió su brazo derecho. En el hospital otros cinco menores, entre 13 y 17 años, continúan hospitalizados.

Según Luis Gerardo Cano, subgerente científico del hospital, tres de los menores de edad sufrieron fracturas y otra está en cuidados intensivos.

Otra de las historias más dolorosas, es la de Karen Muñoz de 13 años. De acuerdo con el reporte médico del hospital de Kennedy, sufrió un politraumatismo y una amputación traumática de su brazo derecho. También quedó mutilada en parte de su pecho.Cuentan sus compañeros de colegio que ella “es una dura jugando al ajedrez” y se destacaba en clase.

Del hospital Cardiovascular de Soacha fue trasladado al San Ignacio, otro menor. Según reportes de la Secretaría de Educación Distrital, los 29 estudiantes restantes, quienes fueron dados de alta por su evolución, continuarán en un acompañamiento psicosocial para recuperarse del shock de la tragedia.

En medio de la velación de Leidy Tatiana, a la que asistieron miembros de la comunidad educativa, sus compañeras intentaban comprender por qué si el bus contaba con los cinturones de seguridad, ninguno de ellos lo llevaba puesto.

Tampoco entienden las razones para que el profesor no le haya reclamado al conductor por el exceso de velocidad en el que iba, aparentemente porque una tractomula lo había rebasado en la carretera.

En las redes sociales, el grupo del colegio ha recibido constantes mensajes de aliento.Una de sus estudiantes comentó: “Esto es demasiado. Por favor, que alguien me despierte de esta horrible pesadilla”.

Hubo atención oportuna

La oportuna atención de los cuerpos de socorro y la coincidencia de que la ministra de Educación, Gina Parody, se encontrara cerca del lugar de los hechos, fue clave para la atención de los menores que resultaron con heridas graves.

Parody y varios funcionarios de la Secretaría de Educación llegaron hasta el hospital San Rafael, de Fusagasugá. Allí, la funcionaria se puso al frente de las gestiones para que el Ministerio de Salud, Transporte y la Policía garantizaran el traslado de los muchachos a Bogotá.

La Ministra hizo un llamado para que se controle eficazmente el transporte turístico en esta época en que colegios y universidades celebran el fin de clases.

BOGOTÁ

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.