Bendito 'embargo'

Bendito 'embargo'

Nosotros tenemos la libertad de más de 13 millones de compatriotas que viven en la pobreza.

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20 de noviembre 2014 , 06:48 p.m.

Cuando comencé a escribir esta nota vislumbré los insultos que me puedo ganar. Los del extremo centro me tildarán, mínimo, de castrochavista; los de la inteligencia mamerta, de evasivo y superficial; los desarrollistas, de ambientalista fundamentalista. Los mismos cubanos que se quejan de la falta de libertades, de facilista.


Pero seguiré contándoles mis primeras sensaciones en esta, mi tercera visita a la isla, de cómo y por qué un acto imperialista, inhumano, injusto, antipopular, que fue diseñado para debilitar la revolución castrista, ha golpeado exclusivamente a los cubanos de a pie.


El famoso “embargo”, al revés de lo que pretendía, ha cohesionado a la gente cubana alrededor de la idea de una Cuba heroica y revolucionaria, que no se rinde y resiste el embate injusto de la potencia más grande del mundo. Además, el no permitir el ingreso a la isla de las mieles del capitalismo les ha regalado a los cubanos una calidad de vida que muchos quisiéramos.


Qué tal nuestras ciudades sin la invasión de las tortugas metálicas que por millones invaden el espacio público y que, en vez de servirnos para movernos más rápido, ralentizan nuestra movilidad a niveles ridículos y contaminan. Qué tal la ausencia del consumismo salvaje, que aquí nos obliga a satisfacer unas necesidades creadas por unos genios de la publicidad cuyo único objetivo es vender productos inútiles en empaques espectaculares y carísimos.


Sí, es verdad que en los supermercados cubanos no hay surtido y que las góndolas están medio vacías, pero es verdad también que nadie se muere de hambre, que no hay mendigos en la calle, que no existe una “sociedad de los semáforos”, donde pueblos enteros se vuelcan a la calle a vender de todo. Sí, es verdad que La Habana vieja está en ruinas, pero también es cierto que en Cuba no hay tugurios, no hay ‘bacrim’, ni niños abandonados que piden limosna, y la seguridad es ejemplar.


Nosotros tenemos la libertad, sí, la libertad de más de 13 millones de compatriotas que viven en la pobreza, la libertad de que nos maten para robarnos un celular, la libertad de construir nuestras casas en zonas de alto riesgo, que a la primera lluvia se derrumban sobre la quebrada; la libertad de seguir en una guerra fratricida que lleva más de 50 años. ¿Será esta la libertad que nos merecemos?


basilesalvo@gmail.com

Salvo Basile

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