Un dinosaurio robot con inteligencia artificial

Un dinosaurio robot con inteligencia artificial

El robot sale de la caja prácticamente listo para operar, pero debe 'aprender' junto a su amo.

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19 de noviembre 2014 , 01:25 p.m.

Pleo es un camarosaurio bebé con una sorprendente capacidad de interacción. Debajo de su exterior rugoso, que simula una piel áspera con detalles de colores brillantes, hay un robot con más de treinta sensores que le brindan capacidades como reconocimiento de voz, sentidos del oído y del olfato, conciencia de su entorno y, claro, aprendizaje y, cómo más decirlo, evolución.

 

 

Como tienen tantas características modificables y todavía más combinaciones, cada Pleo tiene una personalidad única, unos son más jueguetones, otros más perezosos. De hecho, si bien usted puede comprar un Pleo azul o una Pleo celeste, si opta por el verde solo sabrá si es niño o niña, una vez abra los ojos.

Al no contar con respuestas predecibles, Pleo puede ser un interesante proyecto de aprendizaje para un niño. De hecho, sus promotores señalan las obvias ventajas de una mascota que sabe si es de día o de noche, si usted lo está acariciando o si está siendo brusco, que simula hambre y sueño y, sin embargo, que no necesita ir al veterinario, que no deja sus desechos a su camino, que no se come la alfombra y que nunca, nunca huirá de casa o se morirá.

El RB de la caja quiere decir REBORN. Esto es porque este Pleo es descendiente de una primera generación de juguetes interactivos de una firma china que terminó en la quiebra. En otras palabras, el primer Pleo se extinguió y esta es la versión evolucionada del dinosaurio.

A Pleo lo mueve una batería de litio que le da una autonomía de dos horas antes de la siguiente recarga. El robot sale de la caja prácticamente listo para operar, pero requerirá de un proceso de aprendizaje antes de aprender su propio nombre o reconocer la voz de su amo.

Eso sí, desde el comienzo maravilla por el carácter fluido, casi orgánico de sus movimientos. Si se le deja por su cuenta, probablemente se decida a explorar la casa o a llamar a su propietario para que lo alimente, juegue con él o lo duerma. A su vez, el amo aprende a reconocer cuándo tiene hambre, sueño, frío o miedo y a responder a sus necesidades.

Wilson Vega
Subeditor de Tecnología

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