Alertan por muertes de gatos en jardín Botánico de Barranquilla

Alertan por muertes de gatos en jardín Botánico de Barranquilla

Hay personas que los protegen, pero muchos vecinos se quejan. Animalistas buscan albergues.

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18 de noviembre 2014 , 10:34 a.m.

Los 15 gatos que alimenta y cuida Noris Romero en el Jardín Botánico del barrio La Victoria están bien.

Lo mismo ocurre con algunos perros, un morrocoyo y hasta el burro que llegó decomisado por la Policía; pero los 64 gatos a cargo del grupo de Isabel Pardo están a punto de ser exterminados: apenas sobreviven seis.

Los animales no están en el mismo lado.

Los de Noris se hallan en el Punto Ecológico de la Policía Ambiental en el costado de la carrera 13B, mientras que los de ‘Chave’, como es conocida Isabel en el sector, y sus amigos animalistas permanecen la mayor parte del tiempo a la orilla del arroyo del Jardín, cerca a la cancha de fútbol.

Hay otros grupos de animalistas que protegen gatos en los extremos del Jardín, pero el ataque fue contra los de ‘Chave’: de un momento a otro comenzaron a aparecer decapitados dos, tres y hasta cuatro felinos diarios y así fue por 20 días.

“Nos enteramos, en un principio, de que era un joven de la zona, le hicimos un llamado de atención, luego otro y al final tuvo que intervenir la Policía Ambiental, cuando ya había matado a la mayoría. No sabemos por qué lo hizo, pero lo que hemos resuelto es salvarles la vida a los que quedan y darles en adopción”, dice Chave’.

Algunos contribuyen a protegerlos

Noris Romero lleva 27 años al servicio del Sena. Es coordinadora académica de la Jornada 24 horas del Centro Colombo Alemán y gran parte de su tiempo libre (trabaja de 9:30 p.m. a 5:00 a.m.) lo dedica al cuidado de animales en el Punto Ecológico, con su propio esfuerzo y dinero, a lo que se suman algunos otros vecinos como una pareja de veterinarios que le cobran las esterilizaciones a precio de fundación.

Compra concentrado, leche y un buen surtido de galillo (15 mil pesos todos los sábados) para el caso de los perros.
Los policías del puesto la ven trabajar todo el día: ella asea y mantiene a los animales, que no se mueven de allí.

 Porque no solo se trata de ese joven cuyos motivos se desconocen, sino que no falta el vecino que se queja de la presencia de esos gatos, como pasa con la persona que administra el quiosco de la cancha.

Es un ambiente hostil el que se ha formado para los gatos pese a lo bien cuidados que están.

La Policía Ambiental y el Departamento Aministrativo del Medio Ambiente de Barranquilla (Damab) anunciaron una estrategia especial para este caso.

JAVIER FRANCO ALTAMAR
Redactor de ADN
Barranquilla.

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