Cada cuatro días una mujer es asesinada en Cali

Cada cuatro días una mujer es asesinada en Cali

En un año se registran en promedio 9.000 agresiones por parte de cónyuges y exparejas en el Valle.

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17 de noviembre 2014 , 08:35 p.m.

Cada 24 horas, 16 mujeres son agredidas en Cali por sus cónyuges o por sus exparejas; son víctimas de cortaduras o son blanco hasta de disparos.

Al tiempo que se presentan estos ataques, dos mujeres más denuncian lesiones ante el Instituto Nacional de Medicina Legal, que son provocadas por otros familiares, aunque el número puede ser mayor, pues muchas no se atreven a informar a las autoridades por miedo a sus agresores o a la vergüenza pública.


Este balance lo arroja Medicina Legal, mientras la Personería indica que cada cuatro días una mujer es asesinada en la ciudad y la cifra supera ya los 82 crímenes en lo que va de este año.

De este desolador panorama es parte Azucena Vera, una mujer de 42 años que desde que se fue a vivir el año pasado con un hombre con problemas por el consumo de licor y sustancias psicoactivas, comenzó un ‘calvario’ que le ha dejado cicatrices en el rostro, en los brazos, el tórax y hasta en el pecho.


Es que cerca del corazón le quedó la marca del cuchillo que le enterró su pareja sentimental, después de emprenderla a golpes contra ella en la noche del primero de enero, cuando la ciudad estaba celebrando la llegada de este 2014. Eran las 4 de la mañana, cuando el marido de esta señora la sorprendió dormida en el tercer piso de una vivienda en el barrio Los Robles, del Distrito de Aguablanca, donde ambos vivían.

“Primero me dio patadas en la cara porque no teníamos muchos muebles y dormíamos en el suelo. Después me paré, pero él cogió un cuchillo de la cocina y me lo enterró. Cuando me vio bañada en sangre me soltó y yo salí corriendo, como pude, a buscar ayuda del vecino”, cuenta la señora que hoy confiesa que sigue teniendo miedo, porque a pesar de que esas y otras lesiones que vinieron meses después las denunció a la Fiscalía y a Medicina Legal, el hombre solo estuvo una horas retenido en dos estaciones de Policía. Teme que pueda agredirla o a su hija, de 17 años y producto de una primera relación.

Doña Azucena cuenta que siente que en la calle la están siguiendo. Y aunque después del primer ataque, el hombre le dijo que estaba arrepentido y volvieron a vivir juntos, en julio pasado hubo una nueva agresión en el rostro.

Sin embargo, fue el 5 de octubre de este año, como doña Azucena declaró a Medicina Legal, una tercera agresión que ocurrió durante una fiesta con la familia de su pareja en el barrio El Paraíso, en el oriente local.

“Me volvió a pegar en la cara, en el ojo derecho que me había afectado la primera vez. Me dio golpes en la nariz, en los brazos, en los pies. Me escondí debajo de una cama, pero me sacó tirándome del pelo y me fue a lanzar gradas abajo, pero yo me sostuve. Luego bajé a un primer piso y aunque les decía a las personas que allí estaban que me ayudaran, él me seguía pegando. Fue hasta que pasó una patrulla y grité duro hasta que los agentes lo hicieron salir de la casa”, sigue relatando.

La señora anota que en este momento no tiene empleo porque tuvo que retirarse del puesto de mesera en la Terminal de Transportes, debido a los celos y al control de sus horarios por parte de su marido.

Para el personero de Cali, Andrés Santamaría, el problema no es que las mujeres no denuncien porque lo hacen. El problema es “la justicia debe aumentar su capacidad frente al nivel de denuncia de ellas, pero no hay condiciones de las instituciones judiciales para protegerlas y para no caer en la impunidad”. El funcionario lleva contabilizadas más de 3.000 denuncias en la ciudad.

Cali duplica cifras

Medicina Legal coincide con el Observatorio Social de Cali y con la Personería en que las mujeres se han convertido en las principales víctimas de sus entornos familiares. A vez, Medicina Legal indica que la violencia de pareja es un problema que afecta primordialmente a las mujeres y que el 87,21 por ciento de las víctimas valoradas por maltrato conyugal eran justamente ellas.

El año pasado, el Centro de Atención a Víctimas de Violencia Intrafamiliar de la Fiscalía (Cavif), reportó en Cali 7.264 afectados por violencia intrafamiliar, de los cuales, 6.107 fueron mujeres. Mientras que en el resto del departamento hubo otros 3.078 casos de agredidas, denunciados ante Medicina Legal para un total de 9.185 en toda la región.

La semana pasada Linda Liceth Ocampo, una joven originaria de Argelia (Valle) y quien ha convivido en los últimos cinco años con un vendedor ambulante en Zarzal y luego en Tuluá, ingresó al Hospital Universitario del Valle (HUV) con 26 heridas causadas por arma cortopunzante.

Son heridas que hoy mantienen a esta madre de tres niños pequeños en la unidad de cuidados intensivos número 3 del HUV por sus lesiones en el tórax que comprometieron el hígado y el páncreas. Desde el hosptal han pedido donantes de sangre O positivo.

De acuerdo con familiares de la joven, de 22 años, hace cuatro meses, ella se separó y viajó con sus hijos a Cali, a la casa de su mamá. Pero no era la primera vez que lo hacía, como comenta Edwin Camelo, hermano de quien fue víctima de un ataque brutal. Ya antes se había refugiado en la casa materna, pero luego había regresado a Tuluá con el hombre que ya fue detenido y procesado por lesiones personales.

“Estamos viendo que gran parte de los agredidos por esta intolerancia son las mujeres. El mes pasado, por ejemplo, hubo 11 pacientes, 6 de los cuales eran mujeres heridas por parejas, exparejas y por otros familiares. El entorno familiar se volvió crítico”, dice María Consuelo Navarro, subdirectora médica de la clínica Rey David.

Uno de esos casos fue el de Mercedes Carracedo, de 31 años y quien fue hallada con múltiples cortadas en una casa de Los Guaduales. La agresión habría sido perpetrada por una expareja y delante de la hija de ella, una niña de 8 años.
En abril de este 2014, la enfermera Angélica Blandón Ramírez fue quemada en el rostro y en un brazo con el tubo de escape de gas, de una moto.

El ataque fue en Zarzal y atribuido a una expareja, después de que la arrastró, y la golpeó a punta de puños y patadas.
De acuerdo con la investigadora Doris Tejeda, los feminicidios pueden ser íntimos (por parejas, novios, examantes o excónyuges), infantiles, no íntimos (por allegados) y sexuales. Pero todos con un aspecto en común: el drama que las deja marcadas para toda su vida.

Univalle pide esclarecer una presunta agresión íntima contra una estudiante

El rector de la Universidad del Valle, Iván Ramos, se pronunció sobre el que calificó como “un grave incidente” y que ha venido circulando en redes sociales, relacionado con una estudiante de Ingeniería de Sistemas que presuntamente fue agredida en su integridad e intimidad personal.

Ramos, a través de un comunicado, informó que un desconocido ya es parte de una investigación. Lo primero que se aclaró es que no hubo abuso. Allegados de la estudiante advirtieron que ella habría sido objeto de acoso por parte de un hombre y que así se denunció a las autoridades. Pero la situación no habría sido investigada y llegó este incidente.

El rector Ramos aseguró que "inmediatamente se conoció el hecho, las directivas de la universidad procedieron a prestar todo el apoyo médico, psicológico, jurídico e institucional a la joven y su familia”. Estamentos universitarios piden que el hecho sean aclarado y que el agresor pronto sea localizado.

CALI

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