Las confesiones de un hincha que renuncia a dirigir su barra

Las confesiones de un hincha que renuncia a dirigir su barra

Tras 18 años, Jhonny Ortiz deja Barón Rojo, del América de Cali. Pide apoyo para barrismo social.

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15 de noviembre 2014 , 07:05 p.m.

En Cali, las manos se han estrechado en varias oportunidades entre seguidores verdes y escarlatas, en medio de espacios de convivencia y los actos protocolarios no se han hecho esperar, pero son más las imágenes de desórdenes en los alrededores del estadio y en otras zonas de la ciudad los que llenan de temor a los ciudadanos entorno a este espectáculo.

El Barón Rojo Sur, la barra que llena la tribuna popular con 6.000 hombres y mujeres en los encuentros del América, protagonizó los últimos hechos con lesionados y destrozos, que dejaron en el ambiente la incertidumbre sobre la suerte del llamado barrismo social.

Jhonny Ortiz, reconocido líder del BRS y quien en la última semana decidió dejar ese papel, habla sobre estos procesos.

¿Qué fue lo que pasó ese domingo en el estadio?

Ha habido especulaciones. Seré sincero, la gente explotó debido a la falta de resultados deportivos, no aguantan más humillaciones. Todo coincidió para mal, en el primer tiempo hubo una pelea y un muchacho resultó herido. Los líderes mediamos y tratamos de calmar con diálogo, luego en protesta decidieron bajar los trapos y coincide la tensión con los goles del Pereira. Fue una bomba sentimental, nada estaba planeado.

Y eso justifica lo que pasó…

Los mediadores hicimos lo que pudimos para calmar la tribuna, pero la gente se desbordó.

El Barón Rojo sorprende por su apoyo y sus cantos, pero es criticado por los desmanes. ¿Qué pasa?

Desde el inicio de la barra, a finales de los 90, y de todas las barras del país, estas empezaron con un lunar y es que algunos se inclinaron por el lado de las peleas, de robar banderas, del más fuerte, como el modelo del sur del continente, y eso genera violencia en los estadios. Hoy, eso es un estigma para los muchachos, pero son más los que van a divertirse.

¿Y qué pasó con el barrismo social?

En 2003 nos organizamos y algunos jóvenes decidieron tocar puertas para vincular las barras a trabajos sociales. El primer paso se hizo con la Alcaldía, cuando se creó el programa ‘Fiesta por la vida en los estadios’. Los líderes se sentaron para buscar recursos para la formación social y funcionó porque hasta 2005 hubo cambios y los muchachos se tomaron en serio ese papel. Pero las barras se quedaron solas y cada una por su lado. El deterioro de la sociedad también se hizo evidente en estos procesos.

El barrismo social fracasó...

No. Es hora de que el Gobierno nacional y local tomen riendas, que se preocupen por brindar oportunidades de orden social y educativo. Hay muchachos que no han terminado el bachillerato, que no tienen empleo ni salud, y eso no significa que sea solo para los muchachos de las barras. Es una labor con todos los jóvenes de Colombia. Pero también debe haber mano fuerte como se hizo en Europa, judicialización, individualización, el que haga sus fechorías debe responder. El día que cambien las leyes va a mejorar la cosa en los estadios.

¿En este caso ha hecho que la barra se divida?

A pesar de todos los problemas que ha tenido el equipo, la barra no está dividida. Sí hay diferencias que se están solucionando a través del diálogo. La intención es limar todas las asperezas. La barra tiene 10 líderes principales y 20 dirigentes de los bloques.

Pero la imagen que queda es que no hay control...

Desde el 2011 con el descenso a la categoría B ha sido duro para que la gente no abandone. Llevábamos tres años sin que pasara nada, pero el desespero lleva a cometer estos actos. Es como cuando los jóvenes universitarios salen a protestar o los transportadores reclaman sus derechos. A la barra le llegarán cambios, se van a corregir cosas y habrá cambio en su liderazgo. Ya oficialicé mi retiro. Voy a dar un paso al costado y si no se da el ascenso debería haber cambios en la institución.

¿Qué decirles a los caleños y a los vecinos del estadio?

Pedirles disculpas por los inconvenientes en San Fernando y El Templete, no se lo merecen. Los nuevos líderes van a seguir en el trabajo y la idea es que el Gobierno se unte de verdad y la cosa mejore con la vecindad. La ideología no es hacer violencia ni daños, es alentar.

¿Su salida tiene que ver con seguridad? A usted y otros líderes los tratan de vendidos

La decisión es porque quiero darle un aire a mi vida, ahora soy padre y necesito tiempo, trabajar por mi familia. Pero sigo siendo hincha a morir del América. A los directivos hay que reconocerles que han salvado al América de desaparecer.

CALI

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