El decisivo papel de los garantes

El decisivo papel de los garantes

Habla Jaime Escobar Triana, exasesor de derechos humanos de Médicos sin Fronteras.

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15 de noviembre 2014 , 06:50 p.m.

De acuerdo con el académico noruego Jan Helge Solbakk, quien ha cumplido tareas de facilitador de paz en la ex-Yugoslavia, su país y Cuba pueden jugar un papel determinante en esta etapa de los diálogos de La Habana por su experiencia en la mediación de conflictos y por la confianza que generan entre los delegados del Gobierno y las Farc.

Solbakk cree que Noruega y Cuba, países garantes del proceso de paz, están en condiciones de facilitar la discusión de temas tan complejos como justicia, alto el fuego y desmovilización, que serán abordados en esta etapa por los negociadores. (Lea también: Paradojas, logros y riesgos tras dos años del proceso de paz).

“Es previsible que vengan momentos muy tensos, quizá más que los que se han producido hasta ahora, y los garantes ayudan a los negociadores a comunicarse entre ellos en esos episodios de tensión. Son como doctores que dan medicamentos en momentos en que el diálogo está dañado”, dice.

El médico, filósofo, exasesor de derechos humanos de Médicos sin Fronteras y profesor de ética en la Universidad de Oslo, visitó Bogotá para participar en un seminario internacional de bioética convocado por un pionero de esa especialidad en Colombia, Jaime Escobar Triana, y habló con EL TIEMPO del papel de los garantes.

¿Los garantes son puestos a prueba en los momentos críticos de la negociación?

Sí. Hay un concepto muy ilustrativo de la filosofía griega que se llama kairós, que es el momento en que algo muy importante sucede, el momento justo, y es lo que hacen los buenos facilitadores, saber cuándo es el momento justo de intervenir. Metafóricamente significa abrir una ventana de oportunidad al diálogo y al entendimiento cuando las partes están muy distantes.

¿Eso vivió usted como facilitador en el conflicto en la ex-Yugoslavia?

Ahí me di cuenta de que cuando dos adversarios se sientan a la mesa después de un conflicto tan prolongado y profundo, hay muchas emociones, mucho odio, muchas manipulaciones, muchos intereses, y que la labor del facilitador es encontrar los puntos de encuentro, que siempre los hay, como, por ejemplo, el deseo común de lograr la paz, para que dos partes antagónicas se vean como personas y como individuos con derechos comunes. Eso se hace con tacto, con discreción y con sensibilidad. La facilitación es un oficio, una especialidad.

Noruega tiene mucha experiencia en esto.

Noruega es facilitador, mediador o garante de muchos procesos de paz en el mundo (unos veinte) porque históricamente hemos sido un país pacífico y víctimas de ocupaciones (de Suecia y Dinamarca). Desde hace unos 30 años la facilitación es una parte muy importante de la política exterior noruega y esto lo ha convertido en un país confiable en estos procesos. Es además un país rico, que puede invertir en propugnar la paz. La cancillería tiene una unidad de paz y muchos de nuestros diplomáticos han hecho de la facilitación una especialidad, un oficio. Hay una experiencia acumulada.

MARISOL GÓMEZ GIRALDO
Editora Redacción EL TIEMPO
En Twitter: @MarisolGmezG
La Habana (Cuba).

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