'Top' de las 'pequeñas' corrupciones ciudadanas más comunes

'Top' de las 'pequeñas' corrupciones ciudadanas más comunes

Robo de servicios públicos y comprar mercancías de contrabando o piratas son algunas.

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09 de noviembre 2014 , 07:38 p.m.

Más allá de los escándalos de corrupción de contratistas y funcionarios del Distrito en los últimos años, de acuerdo con diagnósticos de la Veeduría Distrital, los ciudadanos también son responsables de “pequeñas corrupciones” con la ciudad.

Estas acciones son tan simples como querer sobornar al técnico de la empresa de servicios que llega a cortar el suministro de agua o acabar con bienes públicos, como los mismos buses de TransMilenio.

Según los análisis de la Veeduría, en la ciudad existe un sistema de creencias, valores y comportamientos que incentivan o facilitan la cultura de pasar por encima del otro, del ‘todo vale’, de aprobar que es ‘mejor ser vivo que bobo’ y de crear justificaciones para incumplir la ley.

Esta aceptación es tal que, en la Encuesta de Cultura Ciudadana del año pasado, solo un 36 por ciento de los ciudadanos le llamarían la atención a una persona conocida por haber ofrecido dinero a un funcionario público para la aprobación de un contrato y solo un 25 por ciento de los encuestados serían capaces de denunciarlo.

De igual manera, solo un 45 por ciento informaría a las autoridades que un funcionario público le pide dinero para adjudicarle algún proyecto.

A pesar de estas “tolerancias” con la corrupción, los ciudadanos sí reconocen que los funcionarios públicos, al igual que los políticos, son lo más afectados por estas actuaciones ilegales, según lo reveló el Barómetro Global de Corrupción 2013 en Colombia.

La veedora distrital, Adriana Córdoba, insiste en que lo más urgente para la ciudad es empezar a cambiar la cultura del ‘todo vale’, y no seguirle robando con pequeñas acciones a Bogotá.

El robo de los servicios públicos

Cada año, Bogotá pierde 43.562 millones de pesos por la alteración de contadores y medidores. En promedio se descubren 25 casos diarios de fraude en los servicios públicos, en todos los estratos e incluso en sectores residenciales y comerciales. De todos, el que más se roban los ciudadanos es el del agua: cada año, la ciudad deja de recibir el pago de más de 1.000 piscinas olímpicas.

Evadir parafiscales

Según la Unidad de Gestión Pensional y Parafiscales, unos 800.000 trabajadores independientes no hacen sus aportes de salud y pensión. En su lugar, pasan cuentas de cobro a nombre de amigos y conocidos que sí los hacen. Esto, sumado a la evasión de 900.000 empresas, suma $ 14,6 billones al año. Así, no solo se pierden recursos para el ICBF y el Sena, sino que los empleados quedan desprotegidos en su salud y pensión.

Sacar las cesantías para lo que no es

Las cesantías son un ahorro forzado que se descuenta del salario para vivienda y educación o como un seguro de desempleo. No obstante, es costumbre de muchos sacarla para otro tipo de gastos, por medio de certificados y cotizaciones falsas de remodelación, entre otros. Según cifras del Fondo Nacional del Ahorro y de Asofondos, de los más de $ 3 billones retirados de estos fondos, menos del 7 % se solicita con engaños.

Comprar mercancías de contrabando o piratas

Las compras en cada semáforo de las camisetas ‘chiviadas’ de la selección colombiana de fútbol fueron la muestra más clara de que los ciudadanos siguen participando en el comercio ilegal. Gafas, relojes, lociones, películas y libros son algunos de los tantos productos que se venden de manera ilegal en el país. Según cifras de la Dian, el contrabando en Colombia supera los 6.000 millones de dólares al año, una cifra que representa aproximadamente el 10 por ciento de las importaciones legales del país.

No pedir la factura para evitar pago del IVA

Son varios los ‘atajos’ que han elegido los pequeños y grandes comerciantes para evadir el impuesto sobre las ventas. Uno de estos ha sido pactar con los clientes menores precios en los costos por facturar, si no se entrega el recibo de pago y, por ende, así no queda registrado el valor del IVA.

Según datos de la Dian, en el país todavía hay un 35 por ciento de evasión en este tipo de impuesto, lo que en el presupuesto nacional equivale a un vacío cercano a los 18 billones de pesos anuales.

Descuidar los bienes públicos

Para la Veeduría Distrital, otra forma de pequeña corrupción, que en muchos casos no se percibe como un daño a lo público, es atentar contra el mobiliario de la ciudad, como los parques y los monumentos.

También lo es violentar los buses del Sistema Integrado de Transporte. Solo en el último paro de transporte, los ciudadanos dañaron más de 120 buses azules.

‘Transar’ y sobornar

La escena se repite en muchas casas: llega el operario de la empresa de gas, teléfono o acueducto a cortar el servicio y la opción más fácil es ofrecerle dinero a cambio para que no lo haga. Según el Barómetro Global de Corrupción, el 22 % de las personas que pagaron algún tipo de soborno lo hicieron con la Policía (27 %), la justicia (19 %) y los servicios de registros y permisos (16 %).

Ser contratado por ‘amiguismos’

De acuerdo con el índice de integridad (IT) y sondeos realizados en el Distrito, el 49 % de los servidores públicos aceptan que en su entidad hay influencias de recomendaciones políticas, nepotismo y amiguismos para la contratación.

También, un 25 % de los servidores consideran que la práctica de contratar familiares está muy difundida, y cerca del 39 % creen que esto es incorrecto pero comprensible.

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