Las tres medidas que tomó el Distrito por quema de llantas en Fontibón

Las tres medidas que tomó el Distrito por quema de llantas en Fontibón

Fontibón, Barrios Unidos, Teusaquillo y Puente Aranda están en alerta naranja por la emergencia.

notitle
06 de noviembre 2014 , 08:56 p.m.

A raíz del daño ambiental causado y del hecho de que unas 12.000 personas quedaron expuestas a respirar un aire contaminado con partículas altamente tóxicas y algunas pueden ser cancerígenas, por efecto de la columna de humo que generó el incendio de 600.000 llantas acumuladas en una bodega de Fontibón, el gobierno distrital tomó este jueves varias medidas. (Vea la galería del incendio)

La primera fue declarar la alerta naranja en Puente Aranda, Barrios Unidos, Teusaquillo y Fontibón, por la pésima calidad del aire, efecto de las llantas quemadas en el lote de esta última localidad. (Lea aquí: Precauciones para que la quema de llantas no afecte su salud)

Aunque la Secretaría Distrital de Ambiente (SDA) no entregó los niveles de concentración de humo, hollín y otros contaminantes registrados en esas localidades, tras dos días de esfuerzos del Cuerpo de Bomberos de Bogotá y de entidades de emergencia para extinguir el fuego, los estragos ambientales se reflejaban en la población, que presentaba ojos irritados, mareo y sufría por el fuerte olor a llanta quemada.

En segundo lugar, se empezará a estudiar una demanda por el daño ambiental causado. Esta se interpondrá contra los responsables que resulten de la investigación que haga el Cuerpo de Bomberos y, si es el caso, de la Fiscalía, que indaga las causas.

Según una de la hipótesis, detrás de los hechos habría manos criminales, por cuanto el lugar tenía, supuestamente, la luz cortada. Asimismo, hay más de un pleito detrás del lote y de las llantas.

La tercera decisión fue anunciada por el alcalde, Gustavo Petro, quien dijo que la SDA le pidió a la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla) una reunión para plantearle la disposición del Distrito de asumir el manejo y reciclaje de las llantas usadas en la ciudad.

“Queremos que eso pase a nuestras manos, así como el fondo financiero, porque creemos que podemos darle una solución definitiva al problema de las llantas”, afirmó.

También, agregó: “Bogotá ha mostrado que puede enfrentar una emergencia como la ocurrida”, pero que no puede seguir expuesta a riesgos similares o peores que los causados por la acumulación de llantas en lotes.

El humo tóxico

En cuanto a la columna de humo generada por las llantas quemadas y que se veía en el occidente, el químico Néstor Rojas explicó que su peligrosidad se debe a que “tiene compuestos de hidrocarburos y unos son altamente tóxicos y cancerígenos”.

Para extinguir la columna, los bomberos habían utilizado hasta este jueves más de 40 carrotanques de agua y el Acueducto aumentó la presión del líquido en los hidrantes de la zona para surtir las máquinas extintoras.

El director del Instituto Distrital de Gestión del Riesgo (Idiger), Javier Pava, informó que en el área afectada hay 12.000 personas, 14 colegios y 4 jardines. Se les repartieron 13.000 tapabocas y la Secretaría de Salud entregó recomendaciones. El director del Cuerpo de Bomberos, Luis Fontalvo, aseguró, a su vez, que el fuego estaba controlado, pero que 48 horas después aún quedaban unos “puntos calientes”, que buscaban remover 45 bomberos con 4 máquinas extintoras y 4 carrotanques.

Para Eduardo Behrentz, decano de Ingeniería de la Universidad los Andes, “el incendio no puede equipararse al desastre ambiental de Doña Juana, pero sí lleva a que deba revisarse la disposición de llantas en la ciudad”.

‘Esta tragedia se venía venir’

Respirando el gas tóxico que se desprende de la quema de las llantas, confinados a usar tapabocas mientras se supera la tragedia, varios vecinos del Recodo de Fontibón lamentaban que las autoridades ambientales no reaccionaran ante las quejas por el peligro que representaba la bodega.

“Sabíamos que iba a pasar. Ahí no solo se guardaban llantas, sino materiales de alta combustión”, dijo José Antonio Hernández, un vecino.

Hoy, la salud de los residentes corre peligro. "Nadie nos ha dicho qué precauciones debemos tomar después de la quema de esa cantidad de llantas. El olor a caucho es tan fuerte que me duele la garganta y me cuesta respirar”, contó Margarita Ramírez, residente del barrio.

Varios estudiantes también se enfermaron. “Siento ganas de vomitar y jaqueca al levantarme”, dijo Camilo, estudiante del colegio Pablo Neruda.

Mientras que algunos residentes aseguraron que la Secretaría de Salud estaba informando sobre las precauciones para evitar enfermedades respiratorias, otros no se han dado ni por enterados. “A mí me explicaron lo de los tapabocas y los signos de alerta”, afirmó María Cristina Giraldo, residente del conjunto la Estancia del Camino de Salazar.

Las voces de rechazo ya se comenzaron a escuchar. Se supo que antes del incidente se habían recogido firmas para que las autoridades prestaran atención al riesgo que implicaba la bodega, más allá de sus líos contractuales.

‘La Andi sabía del riesgo y no hizo nada’

Guillermo Villate, dueño de la bodega de 5.000 metros cuadrados, es uno de los más perjudicados con el incendio en Fontibón. Él había denunciado en este diario, antes de la tragedia, que desde que le arrendó el predio a Orlando Buitrago, de Greener Group, en diciembre del 2012, ha vivido una pesadilla completa.

“Ellos tenían un contrato con la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi) para almacenamiento de llantas y desde agosto del 2013 nos dejó de pagar el arriendo. La deuda ascendió a 450 millones de pesos”, contó.

Así, Villate quedó en medio de una pelea contractual entre las partes. “La Andi se lavó las manos finalizando el contrato y dejó las llantas ahí a pesar de que le advertimos sobre el peligro, y el arrendatario, que también había incumplido con la disposición de estas y violado un sello que le pusieron las autoridades, siguió recibiendo llantas como si nada. ¿Quién va a responder por el patrimonio de mi familia?”, dijo Villate.

La Andi aceptó que, aunque sí subscribió un acuerdo con Greener Group el 22 de diciembre del 2011, para la recolección y gestión de llantas, el incumplimiento del contratista con las obligaciones del acuerdo, respecto a las condiciones de almacenamiento y procesamiento final de los neumáticos, condujo a que se diera por terminado el contrato el 25 de octubre del 2013.

Los dueños de la bodega no dejan de estar sorprendidos porque ni la tragedia ha logrado sacar al inquilino del lugar. “Creemos que Buitrago quiere vender el acero de las llantas. Cada rueda tiene 7 kilos y el precio de esta chatarra es bueno. Eso lo deben investigar”, dijo Villate.

BOGOTÁ

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.