Marcello Lippi, un campeón del mundo

Marcello Lippi, un campeón del mundo

El italiano se retiró como técnico. Ganó el Mundial 2006 y las Champions de Europa y Asia. Perfil.

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06 de noviembre 2014 , 03:43 p.m.

Alemania, año 2006. Fabio Grosso se paró recto y con la miraba fija hacia el balón. Frente a él estaba el arquero francés Fabien Barthez. Doce pasos separaban a Italia de ganar su cuarto Mundial. El defensor corrió y con su pie izquierdo impactó la pelota. La cruzó. Gooooolllll. Locura colectiva. Todos corrieron, se abrazaron, rieron y festejaron. Después de 24 años la ‘Azurri’ era campeona del mundo y ese día no solo los Del Piero, Totti, Buffon, Cannavaro, Pirlo, Zambrotta, Nesta y Gattuso se consagraron, ese domingo 9 de julio, el entrenador Marcello Lippi le dio la pincelada más importante a su leyenda en el mundo del fútbol.

El majestuoso estadio Olímpico, de Berlín, fue el escenario perfecto para  la inmortalización futbolística de Lippi: allí su equipo venció a Francia 5-3 en penales, tras empatar 1-1 en 120 minutos, y ganó el Mundial de Alemania 2006, el cuarto para Italia.  Y aunque cada vez que se hable de esa final el primer recuerdo que se traerá a colación será el cabezazo de Zinedine Zidane a Marco Materazzi, lo cierto es que ese partido se convirtió en la cúspide de la carrera profesional de Marcello, una historia que después de esa Copa Mundo tendría más capítulos y que lo llevó a conquistar cuanto torneo dirigió y a obtener diferentes distinciones deportivas y hasta políticas.

Marcello Romeo Lippi nació en Viareggio, en la Toscana italiana, en abril de 1948. Debutó como futbolista en 1969, pero su carrera como jugador contrasta enormemente con su trayectoria como entrenador: su desempeño dentro del campo de juego no fue trascendente y el equipo más importante que defendió fue Sampdoria.

Tras 12 años como jugador activo, Lippi se retiró en 1982 y empezó a desempeñar labores como entrenador. Su primer trabajo dirigiendo fue con el equipo juvenil de Sampdoria y, paulatinamente, fue ascendiendo en el futbol italiano. Paso por los banquillos de diferentes categorías hasta que llegó a la Serie A, la Primera División. 

Nápoles fue su primera gran prueba en la Serie A. En 1993, Lippi tomó las riendas del club, que pasaba por una transición tras la época dorada que vivió con Diego Armando Maradona y que en ese momento estaba formado por jugadores jóvenes, y lo llevó al sexto lugar del campeonato.  

La temporada siguiente fue contratado por Juventus, el club con el que consiguió sus mejores números en el fútbol local e internacional y en el que estuvo en dos etapas.

El primer periodo de Lippi con la ‘Vecchia Signora’ fue entre 1994 y 1999. Durante esos años, Marcello ganó un total de nueve títulos: tres veces la Liga italiana (el primero de esos ‘Scudettos’ lo logró en su primera temporada con el club y con un equipo muy joven), una Copa de Italia, dos Supercopas de Italia, una Liga de Campeones, una Supercopa de Europa y una Copa Intercontinental (ahora Mundial de Clubes). Además, recibió dos veces la distinción de Entrenador del Año, por la IFFHS (96-98), y otro por la de Entrenador del Año en la Serie A (97-98).

"El mejor jugador es el que pone su talento al servicio de los demás. Hay jugadores útiles, no indispensables", dijo en algún momento el entrenador italiano.

En su segunda etapa con Juventus, que fue entre el 2001 y el 2004, Lippi logró de nuevo dejar su nombre en lo más alto del club, aunque en este periodo solo logró títulos a nivel local, cuatro para ser más exactos: dos en la Liga y dos en la Supercopa de Italia. Y volvió a ser elegido Entrenador del Año en la Serie A (2003).

“Mi plantilla está compuesta por jugadores que siempre trabajan por el colectivo, lo que nos ayuda a superar las dificultades sobre el terreno de juego”, comentó Lippi, quien siempre defendió y primó al fútbol colectivo por encima de las individualidades.

Archivo EL TIEMPO

El Mundial de Alemania

En el 2004, y tras su segundo periodo exitoso en Juventus, Lippi fue designado como el nuevo director técnico de la selección de Italia.

La ‘Azurri’ jugó la Eliminatoria de la Uefa para Alemania 2006 en el Grupo 5. En su zona se enfrentó a Noruega, Escocia, Eslovenia, Bielorrusia y Moldavia. Y clasificó al torneo con 23 puntos, producto de siete victorias, dos empates y una derrota. Además, terminó con una diferencia de gol de +9.

Todo iba bien. Italia se preparaba para su participación en el Mundial, pero una noticia sacudió a la península itálica: el ‘Calciopoli’, un escándalo deportivo sobre el amaño de partidos y que tuvo como principales afectados a equipos importantes de la Serie A, entre ellos Juventus, Milán, Fiorentina, Lazio y Reggina.

Sin embargo, Lippi no dejó que la situación afectara la concentración de la selección en el Mundial y eso quedó demostrado en el campo de juego. Italia fue campeón del mundo de forma invicta: jugó siete partidos (contra Ghana, República Checa, Estados Unidos, Australia, Ucrania, Alemania y Francia) ganó cinco, empató dos, marcó 12 goles y apenas vio vulnerado su arco en dos ocasiones.  

Tras la final del Mundial contra Francia, el director técnico italiano respondió a las críticas sobre su equipo de forma categórica: “Somos campeones del mundo, no nos interesa el fútbol de toque”. Y después, como los grandes cuando consiguen cosas gigantes, se fue...

Archivo EL TIEMPO

No todo fue éxitos y alegrías   

Después de estar dos años alejado de los bancos técnicos, de que le fuera concedida la Orden al Mérito de la República Italiana y de la regular actuación de Italia en la Eurocopa del 2008, Marcello Lippi volvió a ser nombrado como entrenador de la ‘Azurri’.

"Estoy feliz de volver (…) Esto significa que las cosas para Italia no han estado muy bien en la Eurocopa o, de lo contrario, estaría aún en la playa de Viareggio (…) No debí haber dejado la selección", afirmó Lippi el día de su vuelta al equipo nacional.

Pero Marcello sufrió del extraño ‘síndrome’ que padecen algunas de las personas ligadas al fútbol, ya sean futbolistas o técnicos: no volver a ser profetas en los lugares donde una vez fueron exitosos. Y eso fue lo que le pasó con la selección de Italia en el Mundial de Sudáfrica 2010.

El equipo transalpino llegó a África con la intención de defender su corona. Integró el Grupo F junto a Paraguay, Eslovaquia y Nueva Zelanda, sobre el papel una zona accesible, pero la realidad fue muy distante de lo que se creía: Italia fue última y solo cosechó dos puntos de nueve posibles, marcó cuatro goles y recibió cinco. Y Lippi, de nuevo, como los grandes que quieren reeditar las cosas gigantes que ya habían hecho, pero no lo consiguen, se volvió a ir…

Como director técnico de clubes también tuvo sus momentos amargos. Uno fue con Inter de Milán, equipo al que dirigió entre 1999 y 2000, la etapa que vivió entre sus dos periodos en Juventus: en ese tiempo no logró ningún título ni figuración importante. Además, en el banco ‘Neroazurro’ vivió la rotura total del tendón rotuliano que sufrió el brasileño Ronaldo, el 12 de abril del 2000, en un partido de Copa de Italia contra Lazio, en el estadio Olímpico, de Roma.

El segundo momento amargo fue en la final de la Liga de Campeones del 2003. Dirigiendo a Juventus, Lippi no pudo revalidar el título de la Champions que había conseguido con el equipo de Turín en 1996: perdió contra el Milán 2-3 en penales, tras empatar 0-0 en 120 minutos.

"En el fútbol el primero es un Dios y el segundo una mierda", aseguró Lippi, quien siempre fue un personaje muy competitivo.

Últimos años

Guangzhou Evergrande, de China, fue el último equipo al que dirigió Lippi, de 66 años. Y Asia también se rindió a los pies ganadores del italiano.

El italiano Marcello Lippi es lanzado hacia arriba por los jugadores de Guangzhou Evergrande. (AFP)

Llegó en el 2012 y en dos años consiguió seis títulos: ganó tres veces la Súper Liga de China, una Supercopa de China y una Copa de China. Además, logró la Liga de Campeones asiática, siendo el único director técnico que ha ganado la Champions de Europa y la de Asia.

El fin de semana pasado, tras ganar su última Súper Liga de China, Lippi hizo lo que le había dicho en febrero de este año al diario ‘Marca’, de España, que se retiraría: “Con clubes, sí. Ya no entrenaré más equipos, pero no me quedaré en casa. Podría entrenar a una selección, la china, por ejemplo, u otra”.

Y el domingo, después de su último partido, aseveró a los medios locales chinos: "Pronto tendré 67 años. Estoy cansado de dirigir a los jugadores cada día en las sesiones de entrenamientos y de dar órdenes en el banquillo durante los partidos (…) Ahora seré el director deportivo del club (Guangzhou Evergrande)”.

Marcello Lippi (i) y Fabio Cannavaro, durante la presentación del segundo como DT del Guangzhou chino. (AFP)

Tras su anuncio, el equipo chino confirmó su reemplazo. Su compatriota Fabio Cannavaro, capitán de la selección del 2006 con la que ambos se consagraron en el Mundial de Alemania.

Lippi se retiró y con él se fue una gran trayectoria deportiva y un carácter que era sinónimo de fútbol en conjunto y de competitividad. Su marca siempre estará presente, pues fue el líder del Juventus que mandó en Europa a finales de los 90 y fue el timonel de la Italia aguerrida del 2006.      

CAMILO HERNÁNDEZ M.
Redactor EL TIEMPO 

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