La quema de llantas, un peligro para la salud pulmonar

La quema de llantas, un peligro para la salud pulmonar

La desintegración física y química del caucho lanza al aire sustancias nocivas para la salud.

06 de noviembre 2014 , 12:12 a.m.

La quema de llantas representa la combustión de materiales orgánicos que, además de calor, produce la desintegración física y química del caucho, dejando en el aire compuestos que son nocivos para los seres vivos y para el medio ambiente.

Este proceso produce el denominado humo negro que, como se ha demostrado, puede contener, además de monóxido y dióxido de carbono, dióxido de azufre, que en la atmósfera se puede convertir en lluvia ácida. También metales pesados catalogados como contaminantes orgánicos permanentes y clorocarbonados, que son responsables del deterioro de la capa de ozono.

La concentración y cantidades de estos elementos en el aire dependen de la cantidad, el tipo de caucho quemado, la duración de la combustión y las condiciones ambientales (que permiten la dispersión o no del humo rápidamente).

De acuerdo con la neumóloga Natalia Londoño, médica internista, estos elementos contaminantes, como todos los humos, tienen una repercusión negativa en la salud respiratoria y pulmonar.

La afectación en la salud puede ir desde irritación en las vías respiratorias y de las mucosas expuestas (conjuntiva, boca y garganta), con reacciones que van desde la tos, el lagrimeo, el aumento de secreciones y la dificultad para respirar.

Las personas susceptibles o con enfermedades pulmonares concomitantes (procesos asmáticos, Epoc y neumonías) pueden desarrollar complicaciones al entrar en contacto con el humo, lo mismo que los niños y los adultos mayores.

Cuando el contacto con el humo es permanente, pueden presentarse alteraciones en la piel y en otros órganos, incluso digestivos.

De acuerdo con Londoño, la primera recomendación es evitar la quema de llantas en espacios urbanizados o donde exista alta concentración de público.

La segunda sugerencia es prever todo tipo de riesgo desde el plano industrial y el hogar para evitar accidentes e incendios.

El tercer consejo es que, cuando ya se está en medio de un evento de combustión, hay que alejarse lo máximo posible, usar tapabocas y mantenerse hidratado.

Hay que tener en cuenta estas precauciones especialmente cuando se trata de niños, ancianos y mascotas. En caso de que haya dificultad para respirar, sensación de ahogo, silbidos en el pecho, tos persistente, malestar o decaimiento, es necesario consultar de inmediato en un hospital.

CARLOS F. FERNÁNDEZ

Asesor médico de EL TIEMPO

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