Editorial: Otra tragedia minera

Editorial: Otra tragedia minera

03 de noviembre 2014 , 09:14 p.m.

La historia, por desgracia, no es nueva. Una vez más el dolor se instala en el hogar de familias que dependen de la minería. Hoy, el escenario es Amagá (Antioquia). En esta misma zona, en el 2010, 73 mineros murieron en otra catástrofe.

Ahora fueron 12, en una tragedia ocurrida el pasado jueves, en la vereda La Ferrería, a 7 kilómetros del casco urbano del municipio. Una acumulación de agua subterránea fue accidentalmente perforada por mineros dedicados a la extracción de carbón en la mina La Cancha. Así, el agua y el gas metano invadieron la explotación, sin dar margen de reacción a quienes se encontraban en su interior.

Frente a una calamidad de estas proporciones, además de enviar nuestro sentimiento de solidaridad a los seres queridos de las víctimas, hay que exigir una investigación que establezca las causas y que permita, así sea de la manera más dolorosa, aprender de los fatales errores que se pudieron haber cometido.

Visto el asunto en perspectiva más amplia, es claro que falta mucho para que el avance de la llamada locomotora no sea tan susceptible de contingencias que llevan luto a comunidades enteras. Para quienes optan por esta difícil actividad, con el anhelo de dar a los suyos la posibilidad de un futuro mejor, la minería no puede seguir siendo una ruleta rusa laboral. Cuanto más crezcan las exploraciones y el número de personas que en ellas trabajan, mayor es la responsabilidad del Estado, y de quienes tienen a su cargo las minas, de apretar la rienda en materia de regulación y prevención. Las cifras, cerca de 500 muertos en los últimos cuatro años, demuestran que, si bien el riesgo es inherente a este oficio, en Colombia el nivel del mismo todavía es escandaloso, cuando lo ideal es avanzar para que sea, al menos, moderado. Mayor es el desafío en la minería subterránea, a la que corresponde el 82 por ciento de las emergencias registradas este año.

Conviene advertir que aunque buena parte de la atención debe recaer sobre la minería ilegal, que es el escenario que más se expone a catástrofes así, no se puede descuidar ningún frente. El trágico insuceso del jueves es prueba de ello: se trataba de una mina legal y considerada una de las más seguras de la región.

EDITORIAL
editorial@eltiempo.com

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