La leyenda de Roger Federer, más viva que nunca

La leyenda de Roger Federer, más viva que nunca

El suizo, con 33 años, y dos del mundo, amenaza con quitarle el número uno del ranking a Djokovic.

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01 de noviembre 2014 , 06:45 p.m.

No hace mucho se descalificaba el presente de uno de los símbolos históricos del tenis masculino. Si bien Roger Federer no la pasaba bien, como solo él está acostumbrado, hay quienes se apresuraron a vaticinar su adiós. Obvio, con 33 años, una familia que crece (hoy tiene cuatro hijos), y con resultados poco propios de su talento, de su grandeza, la situación parecía inminente.

Federer, ese hombre que muy pocas veces demuestra su tristeza y tímidamente su alegría, está ahora más vigente que nunca.

Sus registros son tan increíbles y asombrosos como su propio tenis. Tal vez, gracias a su paciencia, su sabiduría y a su prudencia. Todos los adjetivos relacionados con él son acordes a esa magnífica carrera que ya lo incluyen como una leyenda.

Afirmar o no que es el mejor de todos los tiempos podría ser solamente cuestión de gustos. Sin embargo, desconocer el poderío tenístico del hombre récord del deporte, ahora menos blanco que nunca, es tapar el sol con un dedo.

“Siempre hubo un debate sobre eso. Pero es difícil decir un jugador. Los tiempos cambiaron, este deporte ahora es más popular, globalizado, tiene otra velocidad... Es difícil decir quién fue el mejor. Antes de mí estuvieron Sampras, Borg y antes de ellos Laver. ¡Uf, muchos!”, le dijo Federer a EL TIEMPO en la entrevista exclusiva que tuvo con este medio en diciembre del 2012, en su visita a Bogotá.

Su ‘Majestad’, como una fuerte corriente tenística lo llama, es tan disciplinado como se muestra en la cancha. No desperdicia nada en su vida, no desaprovecha nada. Cree que mientras todo esté en su respectivo orden, sus cosas seguirán saliendo como él siempre lo ha establecido, lo ha soñado, situaciones que lo han llevado a convertirse en el mejor del planeta en más de una década de labores.

“No creo merecer tal distinción. He sido un deportista disciplinado que ha hecho una gran carrera. Tengo aún motivos por los cuales seguir compitiendo y eso me hace esforzarme cada vez más, para ser cada vez mejor. Mi propio rival soy yo”, señalaba en la misma entrevista.

Considerado uno de los deportistas más carismáticos del planeta, su relación con los menos favorecidos lo llevó a conformar su fundación con objetivos claros: la niñez.

Roger, el máximo ganador de torneos ‘Grand Slam’ (17) vive hoy por hoy un resurgir, un segundo respiro, aprovechando, como ya se dijo, las oportunidades y momentos.

A Federer solo le falta ganar la Copa Davis. Reuters

Cuando Federer estuvo mal, realmente mal, nunca desapareció del ‘top-10’. Esta temporada es, sin duda, la mejor de los últimos años para él, en la que ganar en Dubái, Halle, Cincinnati, Shanghái y Basilea lo repone de duros golpes del pasado. Hoy, sin la presencia del español Rafael Nadal, la ‘criptonita’ del suizo en los últimos tiempos, por problemas de apéndice, Federer se encumbra. La ausencia del mallorquín, importante para el circuito, no desestima lo logrado hasta ahora por el suizo. Una sola vez se enfrentaron durante todo este año, y la victoria fue para el español, en la semifinal del Abierto de Australia.

Contra Djokovic por el número 1

Si contra Nadal las cosas han sido difíciles, no menor ha sido frente a la nueva figura del tenis. El serbio Novak Djokovic se ha sabido interponer en el camino de estos dos ‘titanes’ del tenis. Con la ausencia ya señalada de Nadal por enfermedad, el serbio y el suizo empezaron una lucha sin tregua por el primer lugar de la clasificación.

Terminar el año encumbrado en la cima de la ATP era la tarea pendiente de Federer, quien con su eliminación en los cuartos de final del Masters 1.000 de París, el viernes pasado, ve aún más lejana esa posibilidad.

Djokovic es el campeón defensor en la capital francesa y en la Copa de Maestros de Londres. En ambos torneos defiende 2.500 puntos y frente a Federer la diferencia es de 2.230 unidades.

“Es algo a lo que uno se acostumbra mientras está viajando y jugando. Cuando yo era junior pensaba en lograr todo eso y ahora sé que es algo muy importante y que logré con mucho trabajo. Todo me hace sentir muy orgulloso y, sin duda, es una motivación muy grande mantenerme dentro de los mejores y aún batallando contra los grandes como Novak Djokovic, Andy Murray o Rafael Nadal”, fue otro de los apartes que le dijo a EL TIEMPO.

Sin embargo, el tiempo de Roger se va volviendo corto. La hora del retiro se ha convertido en un tema ineludible de su agenda. Querer prolongar una carrera de éxitos es normal en un jugador privilegiado física y tenísticamente. Por eso, el 2015 está lleno de retos: mantenerse vigente parece ser el más importante; ganar torneos, también, pues su palmarés está lleno de ellos, aunque después de Londres, él, al lado de Stanislas Wawrinka, liderará a Suiza en lo que se convertiría en uno de los únicos trofeos que le hacen falta a Roger: la Copa Davis. La confrontación no será fácil, la difícil y poderosa Francia seguramente querrá interponerse en ese camino.

ANDRÉS BOTERO B.
Redactor EL TIEMPO

 

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