Las instituciones cafeteras

Las instituciones cafeteras

Hay que separar las actividades privadas de la Federación de las funciones públicas a su cargo.

01 de noviembre 2014 , 04:40 p.m.

Instituciones que no se adaptan cuando el entorno cambia acaban siendo disfuncionales. Eso les sucedió a nuestras instituciones cafeteras, como lo demuestra en forma contundente el Informe de la Misión de Estudios Cafeteros. Hay que reformarlas con urgencia.

Nuestras instituciones cafeteras se crearon en 1928. Adquirieron su máximo desarrollo durante la vigencia del Pacto Internacional del Café, iniciado en 1962, cuando negociaban, administraban y distribuían la cuota de exportación asignada a Colombia, manejaban la retención cafetera y los inventarios resultantes del acuerdo, fijaban el precio de compra interno y hacían desarrollo social. Cumplieron un gran papel hasta entonces y, gracias a ello, tuvimos una caficultura y unas regiones cafeteras muy prósperas.

Pero el Pacto Internacional se terminó en 1989 y, sin embargo, las instituciones cafeteras y sus instrumentos, adecuados para ese entorno, continúan siendo casi los mismos. Desde entonces hay un mercado internacional libre y muy competido. Mientras otros países cafeteros adaptaron sus instituciones, Colombia mantuvo las más intervencionistas y rígidas (después de Costa de Marfil) y, como consecuencia, nuestra caficultura perdió competitividad y participación en el mercado mundial. Se fijaron estándares de calidad que impidieron la producción y exportación de variedad robusta (la de mayor crecimiento en el consumo mundial), se demoraron mucho en promover las variedades gourmet y ecológicas y fueron complacientes con la creciente pérdida de competitividad de nuestra caficultura. Estos graves errores no hubiesen ocurrido en un ambiente interno más libre y competido.

El problema de fondo, en el actual entorno de libre competencia mundial, consiste en que la Federación actúa como juez y parte (comercializa y regula a sus competidores) y financia parte de sus actividades puramente comerciales con recursos parafiscales. Con ello limita severamente la competencia interna, en detrimento de los productores. Por ello, la Misión recomienda separar nítidamente las actividades privadas de la Federación de las funciones públicas a su cargo (investigación, desarrollo y extensión; garantía de compra en áreas marginales) y usar recursos parafiscales solamente para las segundas. Recomienda, además, que los exportadores y productores cafeteros no tengan más, ni menos, regulación o subsidios que otros exportadores y productores agrícolas.

Colombia ha separado las funciones de regulación de las comerciales en todos los demás campos. En los noventa lo hicimos en la otra actividad en la que continuaban unidas en una sola entidad: la petrolera. Desde que la regulación la hacen el Ministerio y la ANH, se vigorizó la exploración y la propia Ecopetrol (que antes era juez y parte) se ha convertido en una empresa mucho más dinámica y exitosa. Asimismo, en energía eléctrica y gas las empresas públicas compiten con las privadas, sin subsidios ni privilegios. Mejoraron la calidad y cobertura del servicio e ISA, Empresas Públicas de Medellín, TGI y EEEB se han convertido en multinacionales eficientes. La plena competencia en la comercialización del café traería ventajas similares.

La Misión también recomienda cambios en las actividades de investigación y extensión que seguiría desarrollando la Federación con recursos parafiscales. Su adopción también facilitaría el desarrollo de una caficultura más competitiva y dinámica.

El Gobierno debe proceder a efectuar las reformas sugeridas. Santos y Cárdenas han sido muy cercanos al mundo cafetero y saben bien que los caficultores y el país ganarían mucho con las propuestas hechas por la Misión. El gremio cafetero también haría bien en aprovechar este excelente estudio para acelerar su modernización y no seguir luchando contra el signo de los tiempos, aferrándose a pequeños intereses burocráticos.

Guillermo Perry

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.