Hasta cuatro días tardarían en sacar el agua en mina con 12 atrapados

Hasta cuatro días tardarían en sacar el agua en mina con 12 atrapados

Familiares guardan esperanza de ver vivos a sus familiares. La positividades son pocas.

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31 de octubre 2014 , 10:32 p.m.

Amagá (Antioquia). Cascos, botas, vasijas y tarros plásticos flotando a más de 600 metros debajo de la boca de mina fue la imagen que acabó con la esperanza de Rubén Álvarez, el primer minero que quiso ayudarles a sus 12 compañeros que quedaron atrapados en el fondo de la mina La Cancha, en Amagá (Antioquia), luego de que en la superficie se conoció la noticia de una explosión y una posible inundación.

Uno a uno fueron llegando los familiares de los mineros, quienes se encontraban en dos grupos –por un lado estaban 10 y por otro dos más– barreteando (tumbando) carbón para cargar el último coche del jueves. Poco antes habían enviado un viaje y aferrados a este se lograron salvar dos mineros.

En la madrugada de ayer los otros mineros y los familiares estaban apostados en los alrededores de la boca de la mina esperando noticias, pero seguía lloviendo y la mina, inundándose aún más.

Algunos siguieron las sugerencias de la Cruz Roja y se fueron a descansar, pero otros, como Álvarez, no podían conciliar el sueño.

“Allá no solo quedaron mis compañeros, también mi único hermano, Juan Alejandro Álvarez, que tenía 23 años. Casi siempre salíamos juntos, pero esta vez terminé más rápido en el frente y salí primero”, se lamentó.

Álvarez es un minero de 33 años que desde los 13 desertó del colegio y se dedicó a trabajar con carbón, y como pocos conoce cada rincón de esta mina. Él dibujó en un papel los niveles, entradas y salidas, señaló dónde quedó el grupo de 10 y dónde estaban los otros dos, y explicó que no tenían túneles ni pasadizos para esquivar la borrasca.

En el insomnio lo acompañaba María Dolores Colorado, su mamá, quien todo el tiempo agradeció a Dios porque uno de sus hijos se salvó, pero lamentaba que el niño, “la chispa de la casa y de las fiestas, el hijo, el hermano y el papá ejemplar”, no estuviera ahí para darle un abrazo, como el que recibió medio dormida esa mañana en que su muchacho se despidió con su bendición.

Entrada la mañana, se retomaron las labores de rescate y EPM ayudó a instalar las redes de energía y prestó transformadores para bombear el aire.

Carlos Mario Aristizábal, director del Departamento Administrativo de Prevención y Gestión del Riesgo (Dapard), dijo que, según Salvamento Minero, hay 22.000 metros cúbicos de agua, aunque otros funcionarios hablan de 30.000 metros cúbicos, por lo que el bombeo tardaría tres o cuatro días.

El alcalde de Amagá, Juan Carlos Amaya, afirma que la mina cuenta con los permisos de explotación y que la seguridad social está al día.

Paradójicamente, las grandes tragedias mineras de este pueblo han ocurrido en las minas legales y de mayor tecnificación. María Dolores recordó que en 1977, cuando murieron 86 trabajadores de la Empresa Industrial Hullera, era una niña y le tocó ver sacar cuerpos carbonizados.

Hace cuatro años prefirió no asomarse a Carbones San Fernando, donde hubo otros 76 muertos, para no imaginar que de pronto podrían ser sus dos hijos mineros, y que hoy no quisiera estar esperando, por obligación, que le entreguen el cuerpo sin vida de su niño.

ÓSCAR ANDRÉS SÁNCHEZ

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