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Los 'regaños' del papa Pablo VI en su visita a Colombia

Los 'regaños' del papa Pablo VI en su visita a Colombia

El Vaticano beatifica este domingo al papa Pablo VI.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
18 de octubre 2014 , 07:25 p. m.

La llegada de Giovanni Battista Montini el jueves 22 de agosto de 1968 a Colombia marcó la historia por tratarse de la primera visita de un papa a Latinoamérica.

Pablo VI aterrizó pasadas las 10 de la mañana en El Dorado y tras descender del avión, antes de saludar al presidente de entonces, Carlos Lleras Restrepo, besó el suelo.

Esa demostración de humildad fue el primer gesto que paralizó a un país durante tres días en los que el pontífice casó a 24 parejas, visitó a familias pobres en el sur de la capital, se reunió con campesinos y celebró una misa multitudinaria en el Templete Eucarístico, del hoy Parque Simón Bolívar. (Lea también: El Vaticano beatifica este domingo al papa Pablo VI).

El país se preparó durante meses para la llegada del pontífice. Obras como el barrio que lleva su nombre y la ampliación y construcción de vías adornaron a la capital y aún perduran.

Monseñor Fabián Marulanda explica que la llegada de Pablo VI a Colombia se dio tras la publicación de la encíclica Humanae Vitae, que produjo muchas críticas en Europa porque, al hablar de familia, se rechazaba todo método de planificación que no fuera natural. Esto coincide en cierta medida con el Sínodo de la familia que concluye este domingo, donde este tema se mantiene en agenda.

“Es un hecho que las parejas siguen métodos fuera de los naturales, una realidad que debe enfrentar la iglesia porque no se puede condenar a tantas parejas”, insiste.

Agregó que la visita produjo documentos muy fuertes en Europa. “Un periodista francés escribió un libro que titulaba más o menos así: ‘Una iglesia en estado de pecado’. Él estuvo en Colombia cubriendo la llegada del papa y hablaba de una iglesia demasiado inmóvil y cerrada al cambio. Decía que se había guardado a los pordioseros para que no fueran tan visibles las manifestaciones de pobreza en el país”, añade Marulanda.

Esas multitudinarias manifestaciones no son lo único que se recuerda. Sus discursos –dice monseñor– dejaron palabras casi proféticas.

“A la clase dirigente le decía que muchas de las expresiones de rebeldía pudieron ser prevenidas con reformas oportunas y eficaces. En ese tono, en muchas ocasiones, dijo cosas muy sabias”.

En eso coincide el periodista Javier Darío Restrepo, quien para la época cubrió eventos de esa visita para EL TIEMPO.

“El papa habló de la necesidad de que se interviniera en esas revoluciones de la desesperación. Con esto se refería a la situación de injusticia que había particularmente con los campesinos”, recuerda.

En su intervención reiteró la necesidad de justicia para con los campesinos, porque de lo contrario la sociedad se vería ante una situación de mayor violencia a la que se vivía entonces.

El sábado 24 de agosto, aún con un ambiente cristiano rebosante, el pontífice se despidió del país con unas palabras que, al igual que su imagen besando el suelo a su llegada, no se desvanecen: “No te decimos adiós Colombia porque te llevamos más que nunca en el corazón”.

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