La historia de dos extranjeros que saltaron por toda Colombia

La historia de dos extranjeros que saltaron por toda Colombia

Un español y una italiana recorrieron el país durante 50 días. Relatan sus experiencias en un blog.

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08 de octubre 2014 , 04:25 p.m.

El español José Alberto Álvarez y la italiana Sara Amata recorrieron Colombia saltando. O casi. Durante 50 días atravesaron el país por carretera –a pie, en bus, en moto, en carro– y plasmaron su experiencia en Salta conmigo, un blog de viajes.

En cada rincón que llegan se toman fotos. La primera siempre muestra saltando a José Alberto (a quien llaman Jaac por las siglas de su nombre: José Alberto Álvarez Conteras). Y la información que ofrecen está llena de detalles que no suelen aparecer en las guías turísticas:costumbres, precios, experiencias, anécdotas.

Así lo hicieron en el viaje que emprendieron a América Latina y que tardó un año y una semana: del 30 de marzo del 2013 al 6 de abril del 2014. Salieron de España con pocos planes y un vuelo a Buenos Aires. Solo sabían que se quedarían allí seis días y seguirían hacia Uruguay. De resto, irían hacia donde les aconsejara la gente o los llevara la suerte.

Jaac es ingeniero informático y Sara estudió mercadotecnia. Están casados. Y ambos dejaron sus trabajos para viajar sin prisa, sin pausa, sin límite de tiempo.

Minutos con precio

Cosas tan normales para los colombianos, como la venta de minutos de celular, les parecieron geniales. No han visto algo parecido en ningún otro sitio del mundo. También los guantes de plástico para comer pollo. “Cuando los destapé no entendía de qué se trataba”, dice Jaac.

El precio cómodo del pollo y otras comidas preparadas también les sorprendió. Creen que es más barato comer en algunos restaurantes que hacer mercado.

También les llamó la atención la comida caliente en tierra caliente. No podían creer que alguien pudiera tomarse un sancocho a 30 grados centígrados. A Sara le encantó el cabro y la arepa de Santander; a Jaac, la bandeja paisa. Les encantaron las ciudades coloniales, por eso consideran que Mompox (Bolívar) es una joya. Barichara (Santander) también les gustó, pero la encontraron “demasiado turística”.

Algo similar les ocurrió con Villa de Leyva (Boyacá), el fin de semana. “De lunes a viernes es muy tranquilo, pero de repente llegan todas las personas de la ciudad y cambia completamente”, explica Sara. Pero lo más turístico que encontraron fue el Parque Tayrona. “Es como un parque temático”.

Cartagena, dicen, es una maravilla; pero se sorprendieron con los precios. Opinan que las tarifas son como de otro país. Y les llamó la atención que mucha gente que llega hasta allí no visita otras ciudades. “Llegan en avión y salen en avión”.
Ellos prefieren viajar por tierra. El recorrido que más les impresionó fue entre Bogotá y el Eje Cafetero. Les pareció precioso el paisaje.

Lo que menos les gustó fue la forma en que manejan los conductores de bus y cómo se mueven los motociclistas. El otro peligro, aquel del que aún se habla en ciertos países, creen que quedó en el pasado. No sintieron miedo a ser robados o secuestrados. Gracias a los paisajes naturales y a su gente, dicen, no olvidarán este viaje.

JUANITA SAMPER OSPINA
Corresponsal de EL TIEMPO

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