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Elecciones en Brasil: lo mismo de siempre

Elecciones en Brasil: lo mismo de siempre

La mayoría de los ciudadanos querían cambios, pero quedaron los políticos de siempre.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
06 de octubre 2014 , 11:18 p. m.

En junio de 2013, Brasil vivía un momento especial: se presenciaron cientos de protestas en diversas ciudades y manifestaciones con miles de personas que duraron varias semanas. La mayoría de los ciudadanos querían cambios. En ese sentido, se esperaba que las elecciones del pasado domingo demostraran una renovación en el cuadro político del país. Sin embargo, no fue lo que sucedió y al contrario, se desaparecieron los manifestantes y se quedaron los políticos de siempre.

El resultado de las elecciones del domingo en Brasil definió que la segunda ronda será entre la candidata del Partido de los Trabajadores (PT), Dilma Rousseff, y el candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), Aécio Neves. Ellos, a su vez, representan exactamente a los mismos partidos que compitieron en las elecciones presidenciales hace 20 años en Brasil. Marina Silva, quien lideraba las encuestas desde la muerte de Eduardo Campos, no pudo mantenerse con su 35% de intención de voto y terminó en el tercer puesto del embate electoral con 21%, atrás de Rousseff con 42% y Neves con 34% de los votos válidos.

¿Cómo explicar esa fuerte caída de Silva y el impresionante ascenso de Neves en las últimas dos semanas? En un primer momento, Marina absorbió los votos de las personas insatisfechas con el gobierno de Rousseff y los votos “anti-PT”, que se concentran en el sur y sureste del país y que pertenecían al candidato del PSDB. Pero las cosas cambiaron para la candidata opositora. Al ser confrontada y fuertemente criticada por sus adversarios Marina perdió los votos de los que veían en ella una opción de cambio. Además, caer en las encuestas sin haber demostrado capacidad de reacción también la hizo perder algunos de los electores que optaron al final por Neves.

Por un lado, si el Partido Socialista Brasileño (PSB) de Marina Silva perdió la posibilidad de disputar la presidencia, por otro lado ganó mucho en representatividad parlamentaria. Los diputados del partido crecieron un 42%, llegando a 34 representantes, mientras que en el Senado pasaron de 4 a 7 elegidos. Otro partido que creció mucho fue el PSDB de Neves, quien aumentó en un 23% el número de representantes en la Camera de Diputados, y a pesar de haber perdido dos senadores todavía siguen siendo la tercera fuerza en esa casa. El PT y su aliado PMDB perdieron gran representatividad entre los diputados, 20% y 7% respectivamente, pero todavía son los partidos con el mayor número de congresistas y senadores elegidos.

A pesar del crecimiento presentado por el PSDB, la segunda ronda de las elecciones presidenciales va a ser más complicada para este partido. Marina Silva seguramente manifestará su apoyo a Aécio Neves, pero la candidata no tiene la capacidad de direccionar sus votos porque sus electores son en su gran mayoría de opinión: personas con mejor nivel de educación y alto interés en asuntos políticos. Del mismo modo, el PSB es un antiguo aliado del PT y por ello hay dudas sobre a quien brindará su apoyo la colectividad. Los votos “anti-PT” en

su mayoría ya migraron al candidato del PSDB en la primera ronda, por eso el margen de crecimiento del mismo tenderá a estabilizarse.

En el caso de Dilma, la presidenta deberá absorber la mayoría de los votos de Luciana Genro del Partido Socialismo y Libertad (PSOL) y Eduardo Jorge del Partivo Verde (PV), dos ex miembros del PT con gran apoyo entre los jóvenes progresistas debido a que defienden banderas como el matrimonio homosexual, la legalización de las drogas y el aborto, que representan poco más de 2% de los electores. Además, los votos de Rousseff en el noreste del país deben ampliarse, puesto que los electores de Marina Silva en Pernambuco probablemente serán de Dilma, así como en Río de Janeiro en donde la candidata tiene el apoyo de los dos gobernadores que disputan el gobierno del Estado. Si Dilma absorbe cerca de una cuarta parte de los electores de Marina es muy probable que sea reelegida.

La cuestión económica deberá ser el tema clave en los debates hacia la segunda vuelta y por ello el candidato del PSDB posee alguna ventaja debido a la mala percepción que los brasileños tienen sobre la economía de su país, a pesar de que las cifras no son del todo negativas. Aécio Neves es una mezcla del venezolano Capriles con el mexicano Peña Nieto, tanto físicamente como en sus posiciones económicamente liberales y políticamente conservadoras. Por esto justamente es que es probable que use el apoyo del mercado financiero y de los empresarios para consolidar su candidatura. Dilma es una heredera de los logros sociales del gobierno de Lula, y deberá traer a colación los altos niveles de desempleo y desindustrialización alcanzados durante el gobierno Cardoso (del mismo partido de Neves) para dañar la imagen de su adversario. Es probable que en lo que resta de la campaña, Rousseff promueva el miedo de una parte importante de la población que puede perder sus derechos adquiridos si el PT no llega nuevamente al poder.

Una eventual elección de Aécio Neves poco afectaría la relación entre Colombia y Brasil, relación que puede calificarse de bastante positiva en los últimos años. El problema radica en la relación con los países más hacia la izquierda del espectro político, como Venezuela y Argentina, los cuales perderían el apoyo del gobierno brasileño. La política exterior del país dejaría de ser de una potencia emergente y cambiaria hacia un posicionamiento más similar a las potencias medias tradicionales (como Canadá, Holanda, Japón, etc), lo cual posiblemente generaría una pérdida de importancia de la UNASUR y el MERCOSUR.

Finalmente, es posible concluir que las elecciones en Brasil continuarán polarizadas en materia de regiones y clases sociales. Hay una nítida división en el país, algo que nunca había pasado antes. El PT y el PSDB han absorbido electores con perfiles muy diferentes y a pesar de que la polarización fue algo que los dos partidos intentaron evitar, los propios votantes brasileños generaron esa dinámica. Veremos quién sale vencedor en ese embate.

JOÃO HERNANI
Columnista invitado del Centro de Estudios Internacionales--CEI de la Universidad de Los Andes

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