Sicarios y policías, envueltos en atroz crimen en México

Sicarios y policías, envueltos en atroz crimen en México

Según Procuraduría, hay indicios de que víctimas halladas en fosas sean estudiantes desaparecidos.

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06 de octubre 2014 , 07:52 p.m.

La tensión continúa en el estado mexicano de Guerrero, en el suroeste, tras el hallazgo de 28 cuerpos calcinados en fosas comunes en la ciudad de Iguala.

Se sospecha que algunos cadáveres puedan ser de los 43 estudiantes de la escuela Normal Rural de Ayotzinapa desaparecidos desde el pasado 26 de septiembre. Sin embargo, no existe confirmación oficial de esta hipótesis.

Durante una conferencia de prensa ofrecida el fin de semana, el procurador del estado de Guerrero, Iñaky Blanco, manifestó que “los cadáveres estaban algunos completos y otros fragmentados”. “Podemos señalar que a las personas se las acostó en una cama de ramas y troncos y se las roció con material inflamable, posiblemente diésel, gasolina o petróleo”, añadió el funcionario.

Habrá que esperar entre 15 días y dos meses para la identificación de los restos, según informó el procurador, quien también detalló que para tal efecto se practican pruebas de ADN a los cuerpos localizados en las fosas clandestinas, para determinar si pertenecen a los estudiantes de Ayotzinapa.

Las sospechas de que se trate de los estudiantes se basan en que uno de los detenidos confesó haber visto cómo llevaban a 17 de ellos hasta el lugar en que se hallaron las fosas.

Criminales y policías

Algunos de los detenidos por este hecho dijeron que la orden de acudir al lugar donde se encontraban los estudiantes se la dio el director de Seguridad Pública de Iguala, Francisco Salgado, y que la de capturarlos y asesinarlos fue de un criminal de quien solo se conoce el apodo del ‘Chucky’, que sería un cabecilla de ‘los Guerreros Unidos’, grupo del crimen organizado que está involucrado en la violencia que se ha desatado en los últimos días en la región.

Antecedentes

El pasado 26 de septiembre se registró una serie de ataques policiales violentos en contra de estudiantes que protestaban en Iguala, y que cobraron la vida de seis personas.

Horas después se dio a conocer que 43 de los manifestantes se encontraban desaparecidos. Por estos hechos 22 policías municipales de Iguala fueron detenidos, acusados de participar en el delito de homicidio calificado en agravio de los seis fallecidos.

Ese día, los estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa se apoderaron de tres autobuses para realizar protestas contra las autoridades locales, razón por la cual fueron atacados con armas de fuego por la policía municipal, con el argumento de que habían robado los vehículos.

Horas después, una banda no identificada atacó a otro grupo de estudiantes mientras daban su versión ante los medios.
Simultáneamente, otra agrupación armada abrió fuego contra un autobús en el que viajaban los integrantes de un equipo de fútbol. Más tarde se comprobó que las armas de la policía local fueron utilizadas en el ataque contra los futbolistas.

El alcalde de Iguala, José Luis Abarca, pidió una licencia de treinta días para “no interferir” con la investigación y luego desapareció. Abarca también es acusado de ser el autor intelectual del asesinato, en el 2013, de Arturo Hernández Cardona, dirigente de la organización Unidad Popular.

ALEJANDRA NÓGUEZ
Para EL TIEMPO

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