Juan Villoro, entre la ficción y el periodismo

Juan Villoro, entre la ficción y el periodismo

Durante el Premio Gabriel García Márquez, el escritor mexicano habla de su faceta periodística.

notitle
29 de septiembre 2014 , 08:30 p.m.

El ejercicio del periodismo, por el que ha obtenido premios como el Rey de España (2010), llegó a la vida de Juan Villoro cuando ya era reconocido como escritor. “Empecé escribiendo cuentos. Durante seis o siete años publiqué en ese género –recuerda por escrito el autor mexicano, invitado al festival con el que se celebra el Premio de Periodismo Gabriel García Márquez, que comienza este martes en Medellín.

Su primer paso en el periodismo fue una crónica: “Mi primer texto de no ficción –recuerda– curiosamente fue sobre mi maestro de ficción, Augusto Monterroso. Sergio Pitol dirigía una revista en Bellas Artes y me pidió una semblanza del taller de cuento de Monterroso. Poco a poco fui sintiendo más la necesidad de hacer periodismo. Quizá influyó la soledad de quien solo escribe ficción: necesitaba un pretexto para salir de casa y relacionarme con los demás.

¿Recuerda algún momento en el que periodismo y escritura hayan sido incompatibles?

El periodismo puede ser la tumba del novelista y viceversa. Ambos oficios pueden ser amantes que se llevan de maravilla o un matrimonio al borde del divorcio. Con los años empecé a vivir del periodismo, y las exigencias de entregar me han parecido una carga que me impide escribir (al menos eso me digo: si me sobrara tiempo tal vez estaría en tertulias en las cantinas). La exigencia de claridad y las restricciones de espacio del periodismo pueden hacer que te acostumbres y que luego ya no aceptes los desafíos de la libertad de la ficción. La combinación de cosas diferentes depende de la proporción en que las ejerces.

¿Han cambiado los retos del periodismo desde que empezó a ejercerlo hasta estos días?

Ahora se verifica más. En tiempos de Kapuscinski, nadie sabía dónde estaban los pueblos que visitaba en África ni había manera de tener información alterna. Ahora tienes que vigilar más los datos. Por otra parte, la velocidad de la información en red hace que cuando publicas una crónica la gente ya conozca la noticia. Debes tomar en cuenta que escribes sobre lo que ya se sabe, pero que lo debes volver interesante con tu prosa.

En entrevistas ha hablado de la influencia de Gabo en usted. ¿Cuándo lo tocó por primera vez la obra de García Márquez?

Leí a García Márquez en el bachillerato, poco después de haber leído a Cortázar, Rulfo, Onetti y Borges. Me deslumbró Cien años de soledad, como a toda mi generación, y me encantaron sus cuentos. Pero su verdadera influencia vino después, cuando leí Relato de un náufrago y las crónicas de los Textos costeños y los Textos cachacos. Eso ha gravitado con mayor fuerza en mi escritura, y luego está la gran sacudida de Crónica de una muerte anunciada, que une los desafíos del periodismo y la literatura para explorar la verdad.

Lo conoció personalmente, ¿recuerda el primer encuentro?

Lo conocí gracias al pintor Vicente Rojo, que hizo la primera portada de Cien años de soledad. Ellos eran amigos y coincidimos en una comida. Luego lo vi en compañía de Monterroso, Mutis y otros amigos comunes. Colaboró conmigo en La Jornada Semanal y formamos parte del patronato de Luis Cardoza y Aragón, el poeta guatemalteco que se exilió en México y de quien él cito esta frase en su discurso de aceptación del Nobel: “La poesía es la única prueba concreta de la existencia del hombre”. Por cuestión generacional, nunca tuve conversaciones con Gabo como las he tenido con su hijo Gonzalo, pero puedo decir la frase paradójica: “Conocí a la leyenda en persona”.

¿Qué otras figuras o textos periodísticos lo marcaron a lo largo de su carrera?

Tuve la suerte de conocer a José Salgar. Cenamos poco antes de su muerte. Al despedirse dijo: “Nos veremos pronto porque este siglo me está gustando”. En México he conocido a Julio Scherer, gran decano de nuestro periodismo independiente y el primer premiado de la FNPI (Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano). En España traté a Manuel Vázquez Montalbán, gran mezclador de literatura y periodismo. Fui amigo de Tomás Eloy Martínez. No sigo porque parece que estoy presumiendo, aunque los maestros son para presumirse.

¿Qué hace entrañables para usted a las entrevistas con Mick Jagger y el cronista Ángel Fernández?

Jagger es un mito de mi generación. He oído tanto la música de los Rolling Stones que ya es intravenosa para mí. Además, la entrevista fue afortunada porque había sido insultado por el entrevistador anterior, un alemán engreído. Eso me dio oportunidad de actuar como el “policía bueno” que le permitía reconciliarse con su destino. Hablamos de los temas que la casa disquera no quería que tocáramos. En cuanto a Ángel Fernández: fue el gran rapsoda de mi infancia, el cronista que convertía el partido más aburrido en la Guerra de Troya. Me reveló que las palabras pueden cambiar la realidad. Yo no sabía que al hacerlo me estaba regalando una vocación literaria. Crecí oyendo sus anécdotas, sus mitologías instantáneas. Fue para mí como entrevistar a Homero.

Podría hablarse de un camino periodístico elegido por usted. ¿Cuál sería su filosofía?

He combinado el periodismo con la literatura. A veces los he mezclado, como en el libro ¿Hay vida en la Tierra?: cien historias reales con aspecto de cuentos. El signo de raza del periodista es la curiosidad. Mientras tenga viva la flama de querer saber cosas de los demás, seguiré contando sus historias.

¿Qué expectativas tiene del Premio García Márquez, en Medellín?

Soy un fan de Colombia pero no he estado en Medellín. Allí vive uno de mis mejores amigos, Héctor Abad Faciolince, y ahí se han hecho políticas para recuperar el tejido social después de los años de la violencia que son un ejemplo para México. Ir allá es como recibir un pase de gol del ‘Pibe’ Valderrama.

¿Qué mensaje quiere darles a los jóvenes periodistas presentes?

Prefiero recibir los consejos que darlos. En todo caso, lo que más recomiendo es interesarse en muchas cosas a la vez. Hay que dispersar la atención para establecer conectivas. El que solo sabe de una cosa ni siquiera sabe de esa cosa. Quien mantiene una curiosidad amplia descubre que una manzana no solo es una fruta, sino un objeto del deseo, la demostración de la fuerza de gravedad, la meta de Guillermo Tell, el estudio de los Beatles y el invento que me permite escribir estas líneas.

¿Qué le aportó el paso por la radio?

La radio te obliga a escribir con enorme claridad. Lo que dices debe ser captado en el acto, sin posibilidad de relectura. Puedes simular que el planeta se acaba, pero debes hacerlo sin que se preste a confusión. Por otra parte, el locutor que leía mis guiones, Emilio Ebergenyi, era tan bueno y modulaba tan bien que me permitió escribir pensando en su voz. Ya murió, pero los textos que escribo siguen siendo para él y tratan de seguir su entonación.

¿Qué es para usted lo más bonito del periodismo?

La posibilidad de mantener despierta la curiosidad. Cuando te dejas de interesar en las sorpresas, estás técnicamente muerto.

Este martes, en el Premio Gabriel García Márquez

El Premio Gabriel García Márquez de Periodismo contará con tres días de una intensa agenda de actividades, en el Centro Plaza Mayor de Medellín, su sede principal, y otros escenarios.

La agenda de este martes en Plaza Mayor comienza a las 9 a. m. con el saludo de bienvenida y presentación de la segunda edición del libro Gabo, periodista.

El resto de la mañana será dedicado a la maratón de trabajos finalistas del premio en sus diferentes categorías: cobertura
(9:30 a. m), imagen (10:30 a. m.), texto (11.30 a. m.) e innovación (12.30 p. m.).

En la tarde habrá una programación académica de entrada libre en homenaje a Gabriel García Márquez. Comienza, a las 4 p.m., con el conversatorio ‘Gabo, el periodismo y el lenguaje’. En ella, Joaquín Estefanía, Héctor Abad Faciolince, Héctor Feliciano y Julio Villanueva Chang, en conversación con Roberto Pombo, director general de EL TIEMPO.

Seguirá la charla ‘Gabo y el cine’, en la que participarán Miguel Littín (Chile), Salvo Basile, Alquimia Peña y Sergio Cabrera, en conversación con Jaime Abello Banfi.

A las 7 p. m., en el parque de los Pies Descalzos será el concierto de la peruana Tania Libertad, en recital con las canciones favoritas de Gabo.

A la par se estarán llevando a cabo diferentes talleres como el de ‘Fotografía no ficción’ o ‘Cómo se hace radio en la BBC’, cuya participación se hizo con inscripción previa.

De otro lado, en el teatro Camilo Torres de la Universidad de Antioquia, a las 2 p. m. será la charla ‘Guerras recicladas’ de María Teresa Ronderos en conversación con Martín Caparrós.

Y a las 3 p. m. (U. de Antioquia) se llevará a cabo el coloquio ‘Crónicas y ensayos de América Latina’, con Diego Fonseca, Jon Lee Anderson, Boris Muñoz, Sergio Ramírez, Martín Caparrós y Francisco Goldman en conversación con Ricardo Corredor Cure.

LILIANA MARTINEZ POLO
Cultura y entretenimiento

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.