Alarma en la Unión Europea por separatismos

Alarma en la Unión Europea por separatismos

Los catalanes están convocados el 9 de noviembre para decidir si quieren la independencia.

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28 de septiembre 2014 , 09:15 p.m.

La convocatoria de un referéndum con el que los habitantes de Cataluña decidirán el 9 de noviembre si quieren independizarse de España, tras igual ejercicio ya realizado en Escocia donde sus ciudadanos rechazaron la propuesta, ha puesto en alerta a todo un continente.

Los hechos llevan a debatir si la Unión Europea (UE) es un elemento cohesionador o, al contrario, incentiva los separatismos regionales. (Lea también: Las claves del independentismo catalán).

La UE, que tuvo sus orígenes en 1951 con el Tratado de París, se creó para hacer inviable otra guerra en un continente que había sido devastado hasta los huesos dos veces en tres décadas.

Ese objetivo, sumado al de la prosperidad de sus naciones componentes, fue el germen del proyecto. (Lea también: Gobierno catalán desafía a España con consulta separatista).

Para avanzar en la integración, siempre se entendió, porque así lo dicen los tratados europeos (“una unión cada vez más estrecha”) que las capitales irían cediendo competencias al polo central, establecido en Bruselas, la capital de Bélgica.

Entre esas competencias que los gobiernos nacionales cedían a la Comisión Europea, y sus parlamentos a la Eurocámara, estaban algunos de los grandes rasgos de soberanía como la moneda, en parte las relaciones exteriores y las fronteras interiores, que han ido desapareciendo hasta el punto de que desde Lisboa se puede ir hasta Varsovia sin tener que presentar una cédula de identidad.

La seguridad que da vivir en un bloque político de 28 países y más de 500 millones de habitantes–primera economía del planeta si se contabiliza como un todo– y bajo el paraguas de seguridad de la Otán, podría estar fomentando, según varios analistas, esa tendencia a la fragmentación que en otro escenario geopolítico o en otra época hubiera sido impensable. ( Jefe de Gobierno catalán convoca consulta soberanista en noviembre).

Como dice Michael Emerson, analista del Centro de Estudios de Política Europea y exembajador de la UE en Moscú, aunque la integración podría tener ese efecto, a la hora de la verdad sería inútil porque “un nuevo Estado independiente, que hiciera secesión de un Estado miembro, tendría que pasar por el proceso de adhesión normal sujeto a la unanimidad de los miembros”.

Álvaro Imbernón, politólogo español e investigador del Programa de Riesgos Globales de Esade-GEO, cree que es un debate con origen “en la idea fallida de la ‘Europa de las regiones’ basada en la descentralización y el principio de subsidiariedad”, pero que hoy la relación entre nacionalismos subestatales y la UE es distinta.

“Los nacionalistas europeos no suelen apelar a la soberanía económica ante un mundo globalizado, como suele ocurrir en Latinoamérica. Son muy conscientes de que en Europa hoy en día nadie es plenamente independiente y han revisado su concepto de soberanía”.

Imbernón cree que “el proceso de integración europea es de gran ayuda. No recelan de su reducido tamaño económico ya que esperan contar con acceso al Mercado Único europeo y mantener la libertad de circulación de personas, mercancías, capitales y servicios. Los costos e incertidumbres de la construcción de un nuevo Estado disminuyen dentro de la UE, en el contexto asiático o latinoamericano sería mucho más complicado”.

Seguridad, sin problemas

Pero en Europa no se atisban amenazas de seguridad tradicionales inminentes.

Una Escocia o una Cataluña independientes no tendrían miedo a amenazas militares extranjeras, un sentimiento que con la excepción del resurgir del nacionalismo ruso con el conflicto ucraniano, se ha ido expandiendo por Europa desde el fin de la Guerra Fría.

Serían pequeños países de pocos millones de habitantes centrados en su prosperidad interna, que mirarían poco al resto del mundo y se mostrarían menos dispuestos a involucrarse en crisis internacionales.

Imbernón estima que “su seguridad estaría mínimamente asegurada a un coste razonable en el caso de acceder a las estructuras de seguridad europeas”.

Porque lo que tienen en común todos estos nacionalismos regionales, como el escocés, el catalán, el vasco o el flamenco belga es precisamente que, aunque quieren romper con sus países, quieren seguir integrados en la Unión Europea.

De ahí que para los nacionalistas catalanes su expulsión de la UE, en caso de una posible secesión, sea un obstáculo insalvable en sus ansias independentistas.

Pero Imbernón recuerda que a la vez que el ente político-económico europeo puede generarles ese paraguas de seguridad, los dejaría en principio fuera en el momento de independizarse.

Madrid se pronuncia
Consejo de Estado apoya al Gobierno central

Efe. El Consejo de Estado español dio este domingo luz verde al Gobierno para que recurra ante el Tribunal Constitucional la ley de consultas catalana y el decreto de convocatoria de un referéndum sobre la independencia en Cataluña el 9 de noviembre.

Fuentes del Consejo de Estado confirmaron que su Comisión Permanente aprobó el informe que solicitó el sábado el Ejecutivo después de que el presidente catalán, Artur Mas, firmara el decreto de convocatoria de la consulta. El dictamen del Consejo de Estado es preceptivo aunque no vinculante para que el Gobierno interponga los recursos necesarios.

IDAFE MARTÍN PÉREZ
Para EL TIEMPO
Bruselas.

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