¿El milagro colombiano?

¿El milagro colombiano?

Estamos creciendo bien, pero hay nubarrones a la vista. Actuemos rápido.

27 de septiembre 2014 , 07:32 p.m.

Colombia fue el segundo país que más creció en el mundo, después de China, en el primer semestre del 2014. ¡Bravo! Pero los factores externos que han continuado impulsando la economía colombiana, a diferencia de otras en la región (altos precios de productos de exportación y entradas de capital golondrina), se están debilitando. Y hay riesgos crecientes: los ingresos por petróleo pueden caer y las golondrinas pueden regresar a su lugar de origen. Y por descuido han aumentado nuestro déficit externo y nuestro hueco fiscal. Es mejor no sacar tanto pecho y más bien ordenar la casa, para no lamentarlo luego.

¿Por qué crecimos más rápido que los vecinos? Hemos hecho mejor las cosas que Venezuela, Argentina y Brasil. Pero ¿por qué se desaceleraron bruscamente Chile y Perú, dos países que han manejado su economía mejor que Colombia, y no nosotros? Dos razones: (1) los precios de los productos de exportación de Chile y Perú (cobre y otros metales) cayeron en picada, mientras que los precios del petróleo solo ahora se debilitan y los del café mejoraron; (2) hemos tenido una entrada récord de capitales golondrina, mientras que los flujos de capital hacia el resto de América Latina disminuían.

¿Seguirán ayudándonos tanto estos factores? Probablemente no. La desaceleración china está jalando hacia abajo los precios internacionales de los productos básicos, así como antes su excepcional crecimiento (de más de 10 % anual por más de una década) los jaló hacia arriba. Es verdad que el precio del cobre depende más del crecimiento chino que los del petróleo y del café, porque China pesa más en el consumo mundial de cobre que de petróleo o café. Pero la desaceleración china, que seguirá por razones que expliqué en una columna anterior, acabará por afectarlos en alguna medida. Hasta ahora hubo otros factores (geopolítica y clima) que compensaron el impacto chino, pero es poco probable que sigan haciéndolo. Y nuestra producción petrolera no está aumentando y diversos factores internos están desestimulando la exploración y el desarrollo de nuevos campos.

¿Y las golondrinas? ¿Es verdad que se vinieron todas a Colombia porque ahora tenemos mejor clima? En la pasada reforma tributaria, casi clandestinamente, se les bajaron sustancialmente los impuestos, mientras aumentaban para los colombianos. Principalmente por esa razón, JP Morgan, que publica el índice de deuda soberana emergente más seguido por los fondos de inversión extranjeros, aconsejó aumentar drásticamente la participación de los TES colombianos en su portafolio de inversiones. Ese ajuste se dio entre marzo y septiembre y ya se está terminando. Por eso ahora llegarán menos golondrinas y se está volviendo a devaluar el peso. Y el peligro es que las golondrinas vuelan en manada y cualquier cosa las asusta y las hace regresar por donde vinieron.

Ante esos riesgos, debemos ser precavidos. Si ocurrieran al tiempo una baja en precios de petróleo y una huida de golondrinas, tendríamos un duro golpe en ingresos externos y fiscales. Eso aconseja poner el freno al gasto burocrático y la ‘mermelada’; hacer de una vez toda la necesaria reforma tributaria, y no a destajo como planea el Gobierno; aumentar la compra de reservas por el Banco de la República; preocuparnos de nuevo por la productividad, remover los desestímulos a la actividad petrolera, seguir con pilas con las 4G y no aplazar las mejoras en calidad de nuestra educación básica.

Los economistas tenemos la obligación de hacer sonar las alarmas a tiempo. A principios del 2008, cuando también crecíamos a más del 6 %, señalamos que la industria entraba en recesión y que no era bueno gastarnos toda la bonanza. Uribe y la Andi salieron a regañarnos y no se hizo nada. Después vino el 2009. No nos puede pasar otra vez lo mismo.

1. ‘El dragón herido’, junio 2014

2. Fedesarrollo, ‘Tendencia económica’, septiembre del 2014

Guillermo Perry

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