¿Un elefante bajo el mar?

¿Un elefante bajo el mar?

Aquí nos damos el lujo de ignorar las proyecciones y cavamos un hueco debajo del mar.

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25 de septiembre 2014 , 07:09 p.m.

Cuando los cerebros bogotanos decidieron que la mejor manera de desembotellar la calle 70 del barrio de Crespo era construir un túnel debajo de la playa, por debajo del nivel del mar, demostraron que están viviendo en un pasado remoto. Mientras la tendencia mundial es a hacer obras de infraestructura para combatir el calentamiento global, aquí nos damos el lujo de ignorar las proyecciones que prevén un aumento mínimo de dos pies del nivel medio del agua, y cavamos un hueco debajo del mar, que va a ser otro elefante blanco, hundido esta vez.

Pero, no contentos con esta perla, los funcionarios de la Agencia Nacional de Infraestructura dieron permiso para levantar una loma de concreto que afecta la entrada a la ciudad más turística de Colombia, quitándoles visibilidad a la playa de Marbella y acceso a dos kilómetros de finas arenas a los ciudadanos que cada fin de semana bajan de los 36 barrios a gozar de una de las playas más lindas de Cartagena. Y gratis.

Una acción popular elevada ante el Tribunal Contencioso Administrativo de Bolívar invoca: “La forma como termina el semideprimido, que ya avanza en un 40 por ciento, es un atropello al goce de los ciudadanos y a los bienes naturales, como el paisaje, el mar y todo el medioambiente (...) y viola la normativa para el sector”.

Pero la sospecha más grave, y allí está la bolita, es que lo que están tratando es de repetir el cambalache que hicieron en la carrera primera, en Bocagrande, donde habilitaron unos lotes que eran pura playa y los volvieron edificables, en una operación de decenas de miles de millones.

Afortunadamente, el Concejo Distrital, en sintonía con la protesta ciudadana, hizo un debate de control, en el cual no participaron las autoridades municipales, con el argumento peregrino de que la obra está hecha con recursos de la Nación y no del Distrito. Se escucharon las voces del pueblo, y todas las bancadas solicitaron al Personero Distrital apoyar las acciones populares interpuestas por las comunidades. El gerente del proyecto respondió que el problema no es el puente, sino la falta de socialización; que el proyecto va a incrementar las playas en 36 hectáreas y que la alcaldía pasada determinó que la información sobre el bien de uso público de la Nación no ofrecía inconvenientes... y que así se obtuvieron todos los permisos y las licencias ambientales. ¡Plop!

Salvo Basile

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