Trancones y divorcios

Trancones y divorcios

No vengan a Bogotá, se reventó el transporte, hay basuras y todo está carísimo.

notitle
23 de septiembre 2014 , 07:48 p.m.

A mi pareja, Lulita Arango, sus pacientes mujeres en la consulta le han dicho que el trancón lastima la relación de pareja. Dos horas torturantes, sea en bus, auto o TransMilenio, secan hasta la paciencia del santo papa argentino. En charlas informales de médicos, psicólogas y expertos en couching, admiten que la psiquis de quien vive en Bogotá está golpeada. Por eso viven crisis miles de matrimonios, de noviazgos y dupletas de amantes. Culpan al odioso trancón.

Bogotá-tortuga, invivible y costosa. Petro recibió de Samuel Moreno & cía. una ciudad saqueada y un transporte arruinado que se le reventó por nombrar gerentes ineptones. Por los trancones soplan aires de divorcio y estas frases están de moda: “Ni me pidas que te cocine, eres un cómodo; mi desgracia fue casarme con un marido torpe que no sabe servirse un arroz”. El marido le revira: “De malas yo, que me casé con una mujer inútil; mi mamá sí me lo advirtió”. Y le responden: “Váyase al carajo, y si quiere irse hágalo ya; yo le empaco las maletas”.

No vengan a Bogotá, se reventó el transporte, hay basuras y todo está carísimo. Los trancones son una fiesta para los raponeros, que jalan espejos, relojes, gafas, celulares y carteras señoreras Gucci o Vuitton, que adentro llevan ‘celu’ supersónico y billetera Cartier. Sean prudentes, no vengan a la inhumana Bogotá, donde forman trancones los grandes camiones de cerveza y gaseosas. Irse a Medellín planean miles de familias, que allá vivirían mejor y más barato. Pilas, muy rico Medellín, pero muchos de sus edificios de apartamentos fueron construidos con arequipe, arena y cemento biche. Mejor váyanse al ecológico Chocó, más seguro.

Aleluya: por el trancón están bajando en la capital los arriendos y el costo del metro cuadrado en apartamentos. Elemental, ante ciudad destruida, caen los precios. El buen ciudadano bogotano y prestigioso abogado Rodrigo Lozano Vila Simonelli Lozano y Lozano envió 8.757 mails que dicen: “Quiero ser concejal porque Bogotá se derrumba; debo actuar, quiero un mejor vivir para mis hijos; les pido su apoyo”. Bienvenido, porque con alcalde serio y 24 concejales cívicos y honestos, Bogotá se salva.

Palabras de un cachaco: “Ala, estoy enchichado e indignado, a mi amada Bogotá ahora la llaman Bogotá-Gramalote”. No vengan, Bogotá está invivible. Aguantemos, vienen goles de James y mellizos de Shakira; buenas-buenas.

Poncho Rentería

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.