Londres promete más poderes a Escocia para evitar el sí

Londres promete más poderes a Escocia para evitar el sí

Los líderes de los tres principales partidos del Parlamento británico prometieron mayor autonomía.

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16 de septiembre 2014 , 04:29 p.m.

La clase política británica empieza a creerse que Escocia podría ser el país 58 en independizarse del Reino Unido. A dos días del referéndum de independencia y con los sondeos dando un empate técnico, los dirigentes de las tres principales formaciones políticas británicas volvieron a prometer más poderes y autonomía si los escoceses rechazan la independencia.

El premier británico conservador, David Cameron, su socio liberal Nick Clegg y el opositor laborista Ed Miliband, firmaron una carta en la que se comprometen a ampliar la autonomía escocesa.

La novedad es la promesa de mantener la inversión en el sistema público de salud –los escoceses temen que se privatice–. También se trataría de fiscalidad, políticas sociales y mercado laboral. Pero la carta no incluye plazos y hay diferencias entre sus firmantes sobre qué poderes se cederían a Escocia, principalmente en fiscalidad.

El petróleo, llave de la independencia económica de Escocia

El viento del mar del Norte se cuela a ráfagas por las calles de Footdee, un barrio de Aberdeen, la ciudad de 230.000 habitantes del noreste escocés bautizada como "capital europea del petróleo".

Footdee tiene el aura pintoresca de un pueblo de pescadores, pero en el barrio se agolpan unos monstruos de metal, las cisternas de sus instalaciones petroleras, donde desembocan los oleoductos que traen el petróleo desde el mar.

El puerto es pura actividad, decenas de buques atracan y zarpan durante el día hacia las plataformas. Pescadores apenas quedan, salvo algún jubilado que sigue echándose a la mar más por vicio que por beneficio.

En un bar del puerto, “The Silver Darling”, Stewart y sus amigos, ya jubilados, explican el cambio de Aberdeen. “El petróleo nos amarró a puerto, pero tenía que haber visto esta ciudad hace 40 años, era pura miseria, los jóvenes emigraban”, cuenta.

No les gusta mucho la idea de la independencia. “Aquí somos laboristas, por no decir socialistas, si hubiera más petróleo yo votaría por separarnos, pero cuando se nos acabe, ¿qué hacemos, volver a emigrar?”. Los parroquianos del bar asienten. Aberdeen es ahora la Escocia rica, un polo industrial con un 2% de desempleo. En los años 70 el oro negro revolucionó su economía.

El germen está en 1964, cuando el Gobierno británico dio las primeras licencias para buscar petróleo. Desde entonces el Tesoro británico ingresó 375.000 millones en impuestos. Los datos hablan de que en 2012 las aguas de Escocia produjeron el 67 por ciento de las necesidades petroleras británicas y que guardan el 60 por ciento de las reservas petroleras de la Unión Europea. El sector emplea, directa o indirectamente, a unas 450.000 personas, 200.000 sólo en Escocia.

Un chorro de dinero que supone el 1,7 por ciento de los ingresos fiscales británicos pero llegaría al 20 por ciento de una Escocia independiente. La producción del mar del Norte llegó a 4,6 millones de barriles en 1999. Desde entonces cae un 7 por ciento anual, pero los nacionalistas y varios especialistas creen que parte de la reducción se debe a la falta de inversiones en exploración, que ya vuelven a crecer.

La duda es cuánto petróleo queda. Los optimistas hablan de hasta 24.000 millones de barriles, lo pesimistas creen que no pasan de 15.000 millones.

Alexander Kemp, profesor de Economía del Petróleo de la Universidad de Aberdeen, no quiere confesar su voto, pero admite que las reservas, con el ritmo de explotación actual, deberían durar al menos hasta 2050.

“El futuro a largo plazo de la industria petrolera –explica Kemp- depende de una combinación: el volumen total de las reservas incluyendo futuros descubrimientos, el coste de extracción y las políticas gubernamentales”.

Cree que habrá producción al menos hasta 2050, pero que la industria seguirá: “Algunos pozos durarán más, hay 125 pozos descubiertos que no se explotan porque ahora no son comercialmente viables con un barril a 90 dólares, pero podrían serlo en el futuro”.

Muchos creen que de aquí a entonces habrán encontrado otros ingresos y que el petróleo les dará un colchón para construir una nueva industria, volcada en las energías renovables y para la cual su experiencia en plataformas offshore les daría una ventaja.

Las grandes petroleras se han decantado porque Escocia siga en el Reino Unido. No quieren los riesgos de la separación. Tras el almuerzo, dos jóvenes ejecutivos del fondo de inversiones Aberdeen Asset Management explican en un café de Union Street que ellos votarán no: "vivimos de esto y bastante bien, la independencia tiene riesgos para nuestro negocio". Pero creen que las petroleras se adaptarán a lo que venga: "trabajan en Libia, en Irak, en Rusia, en Nigeria, es ridículo pensar que se irían mientras se respeten sus contratos".

IDAFE MARTÍN PÉREZ
Enviado Especial de EL TIEMPO
ABERDEEN

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