'Necesitamos relatar el exilio colombiano'

'Necesitamos relatar el exilio colombiano'

Miles de nacionales en el exterior se unieron para narrar el exilio y hablar sobre reparación.

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13 de septiembre 2014 , 06:27 p.m.

En un metro de España o de Estados Unidos o en las calles de Ecuador, Argentina o Venezuela se encuentran historias impactantes y desgarradoras de ciudadanos que dejaron de serlo para convertirse en fantasmas. Gente muerta en vida. A eso se limita el día a día de muchos colombianos que siguen huyendo a otros países por la violencia generalizada o que son víctimas del conflicto armado en el país.

Lo dice con pausa y con frases punzantes Juan Carlos Villamizar, uno de los organizadores del Primer Foro Internacional de Víctimas, que busca aportar desde el exilio y la migración al proceso de paz en La Habana (Cuba), y quien salió hace 12 años a Europa tras las amenazas de un grupo paramilitar. (Lea también: 'Queremos retornar a una Colombia que nos quiera recibir': víctimas).

EL TIEMPO habló con él sobre los objetivos de esta iniciativa pionera y su visión acerca del retorno de nacionales, que, según cálculos de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), llegan a 394.100 con estatus de refugiados y han hecho 391.000 solicitudes similares.

¿Cuántos colombianos han tenido que dejar su país?

Somos 6 millones de colombianos, una cantidad que se equipara con el número de habitantes de Dinamarca y Estonia, y tras ello todo el dolor que encarna el sentirse ni de aquí ni de allá. El segundo departamento más grande de Colombia está en el exterior.

¿Qué buscan al realizar el Primer Foro Internacional de Víctimas?

Primero, empezar a construir el relato del exilio y la migración. Hay miles de historias dolorosas, de personas que terminaron suicidándose o a las que les están curando hasta ahora los efectos retardados de la tortura: problemas psiquiátricos, depresiones gravísimas, oídos perforados o daños en órganos vitales por golpes. Segundo, buscamos que el foro sirva para empezar a vislumbrar formas de reparación. La primera reparación es recuperar la dignidad colectiva de la gente. Irse es un acto de valientes, no de traidores. Y tercero, iniciar la construcción de planes de retorno. Necesitamos hablar de las garantías. El retorno es una segunda migración. No llegas al país que dejaste.

¿Qué derechos se les vulneraron a los colombianos que tuvieron que irse?

Empecemos por la ciudadanía. A la persona que en la práctica pierde su ciudadanía por haberse ido, tampoco se le reconocen sus derechos como ciudadano al país que llega. Hay mucha gente que termina sometida a un nivel de clandestinidad que desencadena otros daños: silencio absoluto, miedo a participar o a denunciar y hasta abusos sexuales. La gente no solo se ve obligada a alejarse físicamente del Estado, sino que se trata de un alejamiento mutuo. Los consulados y embajadas todavía cumplen un papel más administrativo, que se refleja en la motivación de los colombianos a la hora de votar: la abstención en las pasadas elecciones legislativas alcanzó un 98 por ciento.

¿Y han encontrado algo positivo?

Lo positivo de esta situación es que casi todos los migrantes, salvo las familias que salen del país de otra manera, coinciden en una particularidad: rompen con las diferencias de clase social. Todo el mundo tiene que hacer las mismas filas o crecer viendo a su familia a través de Skype o Facebook, y cuando rompes esa barrera, te das cuenta de que son más las cosas que nos unen que las que nos separan.

¿Es el Foro una iniciativa con apoyo político?

Es una iniciativa de personas con nombres y apellidos, de víctimas que tienen una responsabilidad ciudadana. No hay ningún aparato o partido detrás, aunque muchos de nosotros estamos asociados a movimientos desde la derecha hasta la izquierda. Lo anterior no significa que no sea profundamente político, porque lo que planteamos son transformaciones políticas. La guerra nos quitó el derecho de hacer Política (en mayúscula) y convirtió este derecho en un privilegio.

¿Cómo montaron este encuentro cibernético?

Surgió la idea, la consultamos entre varios amigos y amigas, montamos la plataforma y empezamos a activar las diferentes redes de inmigrantes desde Finse (Noruega) hasta San Cristóbal (Venezuela) y Argentina. El Foro Internacional de Víctimas se siguió en http://foroexiliocolombia.wordpress.com/ y participaron 20 países del mundo, con apoyo de organizaciones como el Centro de Memoria Histórica y la Unidad de Víctimas.

¿Por qué volver a Colombia en este momento?

Esta es una etapa que debe tener un cierre, y el cierre para que el victimario no gane pasa por el retorno, entendido no únicamente como el retorno físico. El exilio nos ha dado la oportunidad de ver a Colombia desde lejos, de verla más auténtica de quienes la ven mirándose al ombligo. También nos ha dado la oportunidad de vivir en otro modelo de sociedad, donde los conflictos se resuelven de otras maneras. El exilio cultiva un perfil, que en un país en reconstrucción como Colombia sirve para sumar. Ocurrió en España, donde los exiliados fueron determinantes en la transición democrática tras la dictadura de Franco.

¿Qué le plantearán a la mesa de negociación en La Habana?

Aunque debemos esperar las conclusiones del Foro, no nos podemos quedar en la relatoría. Insisto en que tendría que haber una subcomisión que trabaje el tema de los refugiados, de los 394.000 con asilo otorgado, de los que se quedan por fuera porque ahora tienen nacionalidad, y de los que no quisieron pedirlo para pasar la página y todo el drama vivido.

Historias de dolor desde el exterior

Ayer, a las 3 de la madrugada hora colombiana, 10 de la mañana hora de Europa, se inició el primer foro internacional de víctimas convocado por un grupo de colombianos que salió de Colombia por diferentes hechos victimizantes y grupos armados.

A las 11 de la mañana se sumaron desde Bogotá Paula Gaviria, directora de la Unidad de Víctimas, y Gonzalo Sánchez, director del Centro de Memoria Histórica. Así como los colombianos inmigrantes y exiliados en Venezuela, Argentina, Ecuador, México, Estados Unidos y Canadá.

Más de 500 personas se inscribieron para narrar, en 7 minutos, su doble victimización: el hecho ocurrido en Colombia y la vida que empezaron en un país extraño.

RENATA CABRALES
Editora de Redes Sociales

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