Editorial: El carpintero y la tabla de salvación

Editorial: El carpintero y la tabla de salvación

08 de septiembre 2014 , 07:47 p.m.

El presidente Juan Manuel Santos firmó, el pasado miércoles, la resolución ejecutiva por la cual da vía libre al envío de Ariel Josué Martínez Rodríguez, de 43 años, a Estados Unidos, donde es requerido por una corte del distrito sur de la Florida por el delito de lavado de dinero producto del narcotráfico. Martínez está señalado por las autoridades norteamericanas de ser jefe de una banda que, a través de medios electrónicos, ha blanqueado miles de dólares de la mafia.

El caso del carpintero, como es ya popular, por el oficio de este hombre en lista de espera y que lleva seis meses detenido en La Picota, de Bogotá, está cobrando matices especiales. En San Vicente del Caguán, donde vive con su esposa y cuatro hijos y donde tiene su sencillo taller, lo creen inocente y han realizado dos marchas de solidaridad. Hay clamor para que no lo deporten. Inclusive, lo respalda el presbítero del monasterio mayor local, quien asegura que “no pueden señalar a un hombre que a duras penas sabe leer y escribir, como el jefe de una red dedicada a hacer transacciones”. Y se afirma que ni atina a prender un computador y que vive simplemente de su labor.

El hecho es que hay un episodio sensible, que ha despertado solidaridad y dudas más allá de las pesquisas de inteligencia que se hayan realizado, que se supone tienen sustentos valederos. Pero, además, se trata de un hecho particular, puesto que el carpintero es víctima reconocida de la violencia, pues se asentó en San Vicente hace 15 años, cuando fue corrido por las Auc de San Eduardo (Boyacá), que secuestraron y asesinaron a su padre y a un tío suyo.

No puede ser norma desconocer la justicia. Pero si la comunidad y miembros de la Iglesia piden revisar el caso, porque se puede cometer una injusticia –de ellas están llenas las prisiones–, lo prudente es no hacer oídos sordos. A Martínez solo le queda el recurso de reposición como tabla de salvación. Es importante que ahora el Ministerio de Justicia evalúe minuciosamente su caso. No va y sea que se trate de una suplantación que se ignore. Lo cual se traduciría en una injusticia, como ocurrió en el recordado caso de Nelson Vargas Rueda, alias el ‘Marrano’, que no lo era. Y ahora sería hacer víctima de la justicia a una víctima de la violencia.

editorial@eltiempo.com.co

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