Foro del lector

Foro del lector

06 de septiembre 2014 , 06:41 p.m.

Una burla a las víctimas

Señor Director:

Por su incoherente y desafortunada muestra de desprecio a Clara Rojas como víctima, las Farc deben una explicación, más que al Gobierno, a los millones de ciudadanos que depositaron su voto de confianza en la veracidad de la intención de ese grupo para alcanzar la paz. Su inconcebible concepto sobre las víctimas parecería una burla mordaz, cuando se contrasta con el ‘SOS mundial’ por ‘Simón Trinidad’, lanzado recientemente a todas las organizaciones defensoras de derechos humanos, porque –según ‘Iván Márquez’– “¡le quitaron las gafas y las cartas de jugar solitario!” en la prisión en la que está pagando la justa pena. No se sabe si reír por el sarcasmo o sentarnos a llorar por el tiempo perdido. Menos mal que el Presidente les recordó a sus tropas que no le dieran tregua al terrorismo y que el que decidirá será el pueblo.

Carlos H. Quintero

Otra colombiana grande que nos deja

Señor Director:

Entre aromas de frutas como la patilla, papagayos, palenqueras cartageneras, girasoles, mulatas milenarias de África y paisajes con olor a trópico, transcurrió la vida de la pintora colombiana Ana Mercedes Hoyos Mejía, quien partió este 5 de septiembre en su entrañable Bogotá, donde nació un 29 de septiembre de 1942.

Desde niña cultivó su arte con tal delicadeza y estética que anduvo por diferentes facultades universitarias sin culminar carrera alguna, haciendo del día a día una escuela en el trazo y el diseño. Expuso en diferentes galerías colombianas y en el exterior. Destacamos: ‘Ventanas’, ‘Fruta fresca’, ‘Bazurto’, ‘Atmósferas’, entre su vasta obra pictórica.

Otra colombiana grande que nos deja, pero ahí estarán por siempre sus grabados, acuarelas, esculturas y sus enormes patillas invitando a saborearlas.

Helena Manrique Romero
Bogotá

Importaremos agua

Señor Director:

Una catástrofe ecológica nos espera en unos pocos años si el Gobierno no adopta enérgicas políticas para preservar las últimas selvas que quedan en el país.

Tres millones de hectáreas han sido deforestadas para sembrar coca. Más de 20.000 hectáreas fueron destruidas por el fuego en los últimos años. Un número indeterminado, pero también muy alto, es restado a los páramos y al bosque primario para ganadería y siembras. Quienes viajen por carretera entre las ciudades de Pasto y Bogotá se encontrarán con camiones cargados con árboles descuajados en el Putumayo y el Caquetá.

Por otra parte, los nevados se derriten cada vez más rápidamente, debido al calentamiento global. Si esta avalancha que está destruyendo todo a su paso no cesa, nuestros descendientes van a encontrarse con un país desértico y les tocará importar no solo los alimentos, sino el agua.

Jorge Arbeláez Manrique

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