Hora de echar raíces, Radamel...(Opinión)

Hora de echar raíces, Radamel...(Opinión)

En la abundancia de llegadas que propicia el Manchester está el negocio de Falcao.

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06 de septiembre 2014 , 04:15 p.m.

Radamel García padre protestó; dijo que el Real Madrid quería a su hijo regalado. Florentino Pérez hizo público que en realidad no lo aprobó el entrenador. Falcao esperó hasta el último minuto en la puerta de la Casa Blanca, de la mano de Jorge Mendes, obediente como un colegial. No se la abrieron.

No es problema, no existe un solo club en el mundo, hay algunos más. Están el Bayern, el Arsenal, el Chelsea, el Liverpool, Barcelona, la Juventus, Inter y Milán, París Saint Germain, el Ajax, los Manchesters... Se puede ser feliz en otro lado, gloria hay en todas partes. Pelé se universalizó con el Santos cuando el Santos no era nada; Maradona creó una leyenda en el entonces ignoto Napoli. Falcao mismo lo experimentó; se hizo famoso mundialmente marcando goles en River, en el Porto, en Atlético de Madrid, en la Selección Colombia. Es lo que es por sí mismo, por su esfuerzo y sus notables dotes físicas, técnicas y temperamentales en el campo.

Pero una cosa son las condiciones, otra el manejo de la carrera. Conducir con acierto una trayectoria no es atiborrarse de millones hasta las orejas, es dejar una huella profunda, una idolatría perdurable. El fallido capítulo monegasco le proporciona una preciosa moraleja: 1) priorizar siempre lo deportivo sobre lo económico, y 2) para edificar una carrera gloriosa es preciso permanecer varios años en un lugar.

En Falcao -o en su entorno- se advierte una necesidad de cambiar de camiseta año tras año. El United será el cuarto club antes de emprender su sexta temporada en Europa. Los demás futbolistas de élite también son ultramillonarios. Y no cambian tanto.

De haber seguido en el Atlético de Madrid tal vez hoy sería un ídolo colosal de los 'Colchoneros'. Cortó el romance en el momento de máximo clímax. No compartimos eso de que debe ir donde lo llevan; es erróneo; los jugadores no son bultos ni esclavos, son hombres, y tienen libre determinación. Cada paso en su carrera ha tenido su anuencia. Pero ya fue, ya está... Ahora llega a un club fantástico. Ojalá se quede cinco o seis años y anote 200 goles en Old Trafford. Lo amarán. Como amaron a Bobby Charlton, a George Best, a Eric Cantoná, al mismo Cristiano Ronaldo. Lo más importante lo tiene, Falcao: la clase, el poder de fuego. Lástima que perderá otro año de Champions, pero bueno, son decisiones de cada uno...

La Premier League es perfecta para Radamel. Si brilló en España, con más razón debería descollar en Inglaterra; es una liga más bonita, más entretenida y pareja que la española, aunque menos fuerte. Lo demuestran los equipos de ambos países cuando se cruzan en torneos europeos (los ingleses no tienen chance con los tres grandes de España). Y los futbolistas que van de un país al otro. Los que llegan de España a Inglaterra, triunfan, los que hacen el viaje a la inversa, casi todos fracasan.

Hay menos recaudos tácticos en Inglaterra, es un fútbol más cándido que el italiano, el español y el alemán. El 'Tigre' llega a un equipo que por historia, estilo, urgencia y jugadores, va siempre al ataque; eso lo beneficia. Falcao no es un contragolpeador tipo Cristiano, él golea atacando. Para ello tendrá a Antonio Valencia y al 'Flaco' Di María en las bandas sirviéndole centros deliciosos. A Wayne Rooney (sensacional tocador, el futbolista inglés que mejor entendió el juego después de Bobby Charlton) para combinar y llegar asociadamente; a Van Persie para que le absorba marcas y también para triangular, porque el holandés sabe con la bola.

En la abundancia de llegadas que propicia el Manchester está el negocio de Falcao; sabe moverse en la espesura del área, domina sus intríngulis, tiene los dos perfiles de remate y su juego aéreo encaja justo con el modelo inglés.

Hasta el mal arranque en el campeonato le cae bien: todo lo bueno que haga será para escalar en la tabla. Y aunque no ponemos las manos en el fuego por Van Gaal (muchas voces cuestionan su manera de liderar grupos), debemos convenir que es un técnico de brilloso palmarés, campeón con el Ajax, con el Barcelona y con el Bayern.

Falcao está desempacando en Manchester, buscando casa nueva, acomodando bártulos, firmando papeles. Un año atrás hacía lo propio en Mónaco. Tres antes en Madrid y algunos más en Porto. Ya es hora de echar raíces, Radamel, los años pasan.

Último tango…

JORGE BARRAZA
Para EL TIEMPO

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