Lo que le faltaba a Hollande: su ex revela lado oscuro del mandatario

Lo que le faltaba a Hollande: su ex revela lado oscuro del mandatario

Según publicó en un libro la exprimera dama de Francia, el presidente galo 'no quiere a los pobres'.

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05 de septiembre 2014 , 08:13 p.m.

En un pasaje que ocupa escasamente un párrafo de las 320 páginas de Gracias por ese momento, la periodista y exprimera dama de Francia Valérie Trierweiler cuenta cuál es la palabra que utiliza el presidente francés François Hollande en privado para referirse a los pobres.

“Hollande se muestra como un hombre que no ama a los ricos. En realidad, el presidente no quiere a los pobres. Él, el hombre de izquierda, dice en privado: ‘los desdentados’, muy orgulloso de su chiste”, afirma Trierweiler.

“Desdentados” se convirtió en la chispa que desató la furia y el sarcasmo en las redes sociales. En Twitter, #SansDents (sin dientes) es el 'hashtag' más popular hoy en Francia.

Movimientos progresistas como la asociación altermundialista Attac, pero también católicos como La Manif pour Tous (opuestos al matrimonio gay), adoptaron el término como nuevo emblema de la protesta anti-Hollande.

La periodista, de 49 años, califica de “seco, cínico, despectivo y deshumanizado por el poder” al mandatario en otro aparte del libro.

Estas palabras derrumban la imagen del líder bonachón y simpático, el presidente “normal”, que el Elíseo ha comunicado con éxito a los medios desde su llegada al poder en 2012. Por eso, el libro puede socavar aún más la imagen de un jefe de Estado, quien está ya muy debilitado políticamente.

‘Monsieur’ 13 por ciento

La pérfida semblanza de Trierweiler llega en un pésimo momento tanto para su excompañero como para el país.
Hollande está batiendo un récord de impopularidad (escaso 13 por ciento de opiniones positivas) y no puede confiar plenamente en su partido para sacar adelante sus ambiciosas reformas porque los socialistas están divididos.

Sobre todo, después de que el primer ministro Manuel Valls proclamó que el nuevo gobierno que él preside, conformado hace escasamente dos semanas, ama a los empresarios y no se avergüenza de la nueva orientación socialdemócrata que ha tomado.

La otra línea, los socialistas puros y duros representados por un grupo de parlamentarios autodenominados “los contestatarios”, está en contra de ese giro.

En este contexto, y teniendo en cuenta que Valls buscará el 16 de septiembre el voto de confianza del Parlamento para el nuevo gobierno (el gobierno Valls I duró escasos cinco meses), el testimonio de Trierweiler refuerza el estereotipo de una “izquierda-caviar” en la cima del poder.

Es decir, un Partido Socialista (PS) elitista, encerrado en su torre de marfil e indiferente con las clases populares pero que sabe manejar muy bien el doble discurso.

Por ejemplo, preconizar en público “odio a los ricos y amor a los pobres”, pero hacer chistes en privado sobre las personas de origen modesto, como hizo Hollande con la familia de su novia.

O también: “Preferir siempre lo mejor, nada más que lo mejor (...) los grandes restaurantes, los grandes hoteles”, como acostumbraba Hollande durante los cuatro años que compartió con Trierweiler.

El devastador mensaje implícito que está enviando la periodista con este libro a los electores de izquierda es: “Voilà, este es el presidente socialista que tienen hoy en el Elíseo”.

Por eso es que el libro, aunque no revela secretos de Estado, sí tiene una innegable dimensión política.

Es un texto que mezcla el amor y el poder, lo público y lo privado, la mirada cruel de la reportera que sabe poner el dedo en la llaga y el deseo de venganza de una mujer despechada.

Venganza e interés

Es evidente que Trierweiler no ha superado la separación de Hollande en enero pasado. La ruptura ha sido para ella mucho más traumática de lo que se pensaba.

Se equivocaban por tanto los opositores de Hollande que se habían resignado a no asistir al ajuste de cuentas de una mujer traicionada, pero también los socialistas que se congratularon demasiado rápido pensando que la periodista había colgado la pluma. En realidad, lo que estaba haciendo era empapándola de veneno.

Hay que reconocer, al mismo tiempo, que su novio no se comportó de manera muy elegante con ella, y esta tormenta política es el inevitable bumerán por ese fiasco sentimental.

El presidente le mintió hasta el final sobre su infidelidad y rompió mediante un escueto y frío comunicado transmitido a una agencia de prensa, sin tomarla en cuenta: “Yo hago saber que yo he puesto fin a la vida común que compartía con Valérie”.

Algunos llegaron a calificar ese gesto de “repudio” hacia la mujer que había ocupado el cargo de primera dama durante 20 meses, entre mayo de 2012 y enero de 2014.

Otros, más indulgentes con Hollande, afirmaron que las fotos con su amante en la revista Closer lo liberaron de una celda de la que era incapaz de salir por sus propios medios.

El resultado, en todo caso, es una bomba política que puede estallarle en las manos en cualquier instante.

Incluso puede convertirse en el “golpe de gracia” para un mandatario fragilizado por una doble crisis económica y política. De hecho, el presidente francés afirmó ayer, refiriéndose al libro, que no renunciará y que finalizará su mandato si lo dejan.

Según informó el diario 'Le Parisien', Hollande admitió que estaba “aterrado” por este golpe “completamente inesperado”.

La segunda razón que puede explicar este arreglo de cuentas al más alto nivel del Estado, un hecho sin precedentes en la historia de Francia en el caso de un presidente en ejercicio, es comercial.

Trierweiler puede ganar una jugosa suma de dinero. El primer tiraje, hecho en secreto en Alemania, será de 200.000 ejemplares. La periodista puede ganar cerca de 640.000 euros y la editorial, cerca de 4 millones.

A esto hay que agregar la venta de los derechos para el cine o la televisión. El libro cuenta pasajes que podrían interesar a los guionistas de series de televisión al estilo de 'House of Cards'. Si bien algunas escenas parecen una pálida copia de Dallas.

Esta mezcla de venganza e interés económico ha indignado a numerosos franceses que estiman que el libro es una “revancha poco elegante”, incluso “obscena”, “peor que las fotos robadas a las actrices” de Hollywood. Un tuitero sentenció: “Primero ella y luego la República”.

Los momentos más reveladores del libro

Un mal chiste sobre la familia Massonneau

La ex primera dama de Francia Valérie Trierweiler, cuyo apellido de soltera es Massonneau, proviene de una familia modesta de provincia con cinco hermanos.

Su padre inválido ganaba 790 euros mensuales, y su madre era cajera. La periodista cuenta que el presidente de Francia, François Hollande, tuvo la siguiente frase despectiva después de una cena familiar de Navidad: “La familia Massonneau no es muy bonita que digamos”.

La bolsita de somníferos

'Paris Match', el semanario donde Trierweiler es periodista, reveló el episodio más dramático de la tormentosa relación de Trierweiler con el mandatario.

Se trata del momento en que ella descubre en los medios la infidelidad del presidente con la actriz de cine Julie Gayet.

En ese momento, hacia finales de 2012, Closer publica fotos de un hombre que entra con casco a un edificio y que la revista del corazón ha logrado identificar como Hollande gracias a la moto y los zapatos.

“La noticia sobre Julie Gayet es de lo primero que hablan los medios por la mañana (...) Me derrumbo, no puedo escuchar eso, me precipito al cuarto de baño. Tomo la bolsita que contiene los somníferos (...) François (Hollande) me sigue. Intenta recuperarla. Corro al dormitorio. Él toma la bolsa, que se desgarra. Las píldoras se desparraman encima de la cama y por el suelo. Consigo recuperar unas cuantas. Trago las que puedo. Quiero dormir. No quiero vivir las horas que van a seguir. Siento la tormenta que me va a caer encima y no tengo la fuerza necesaria para resistir. Quiero huir. Pierdo el conocimiento”, escribe Trierweiler.

Hollande niega

Dos días antes de que la revista people Closer revelara la infidelidad del presidente, una amiga le advirtió a Trierweiler sobre las fotos de Gayet y Hollande. En ese momento, para ella sigue siendo “un rumor que le amarga la vida desde hace meses”. Pero se empecina en no creer.

Ella le comenta a Hollande lo que le han dicho, y los dos sostienen el siguiente diálogo:

—¿Quién te dijo eso?
—Esa no es la cuestión. Lo que necesito saber es si tienes algo que reprocharte.
—No, nada.

Trierweiler comenta: “Estas palabras me tranquilizan”.

Si quieres pasar una noche con Hollande…

El ministro francés de la Agricultura, Stéphane le Foll, es un amigo personal de Hollande. Cuando la relación entre Trierweiler y el presidente estaba en crisis, Le Foll tenía la ingrata tarea de velar por el sueño del presidente. Trierweiler afirma que él le dijo: “Si quieres una noche con François, tienes que pasar primero por mí”. El ministro rechazó de manera categórica esta revelación. “¿¡Cómo puede alguien imaginarse que yo pueda decir algo así!?”

Ser bella, única tarea de la primera dama

Antes de una cena oficial, mientras Trierweiler se está vistiendo, Hollande le hace la siguiente pregunta: “¿Te toma mucho tiempo ponerte así de bonita?” Después de que ella le responde “sí, un poco…”, el presidente comenta: “Al mismo tiempo, no se te pide nada más”.

ASBEL LÓPEZ
Para EL TIEMPO

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