Editorial: Chávez nuestro que estás en los cielos...

Editorial: Chávez nuestro que estás en los cielos...

05 de septiembre 2014 , 07:59 p.m.

No es nada fácil quejarse de los estereotipos, ni sorprenderse ante las sátiras, ni mucho menos pedirles a los comentaristas más críticos que no vuelvan a usar en sus textos el concepto de ‘república banana’, cuando se escucha una noticia como la de que el Partido Socialista Unido de Venezuela ha aprovechado su primer “taller para el diseño del sistema de formación socialista” para lanzar la versión chavista del Padrenuestro del catolicismo: “Chávez nuestro, que estás en el cielo, en la tierra, en el mar y en nosotros, los y las delegadas, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu legado para llevarlo a los pueblos de aquí y de allá”, comienza la plegaria, entre la corrección política y lo irreverente.

Resulta curioso cómo en los extremos, a la izquierda y a la derecha recalcitrantes, los políticos tarde o temprano acaban acercándose –y pareciéndose tanto– a los líderes religiosos. Es innegable que las metáforas y los símbolos del catolicismo siguen funcionando en el fuero interior de los revolucionarios latinoamericanos. Ha sido el propio presidente venezolano, Nicolás Maduro, quien, al cierre del mentado taller, ha traído a colación la importancia de la formación de valores en esta nueva etapa en la que, según él, ha entrado la revolución: “Y cuando nos preguntamos qué valores debemos formar, y cuando nos preguntamos dónde debemos formar esos valores –insistió, como cualquier evangelista, en su discurso de clausura–, hay una sola respuesta: debemos formarnos en los valores de Chávez”.

Quien conoce la historia de los Estados y de los partidos está más que advertido de los peligros que puede traer combinar religión con política. Quien ha leído los relatos increíbles sobre los caudillos latinoamericanos tiene claro que cualquier cosa puede suceder por estos lados. Pero cuando se va llegando al final del ‘Chávez nuestro...’ (“no nos dejes caer en la tentación del capitalismo, mas líbranos de la maldad de la oligarquía, del delito del contrabando porque de nosotros y nosotras es la patria, la paz y la vida, por los siglos de los siglos, amén”) es realmente difícil no pensar que se ha dado con una historia más para la antología de los grandes absurdos de los discutibles gobiernos de nuestra región.

editorial@eltiempo.com.co

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