Irán rechaza colaborar con Estados Unidos en Irak

Irán rechaza colaborar con Estados Unidos en Irak

¿Estaban cooperando Estados Unidos e Irán en Irak en la guerra contra el Estado Islámico? Análisis

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05 de septiembre 2014 , 03:18 p.m.

La aparición la semana pasada de una fotografía en la que se ve al comandante iraní de las fuerzas especiales Qods, Qasem Suleimani, durante la operación destinada a desbloquear la población iraquí de Amerli despertó todo tipo de habladurías y sospechas tanto en Washington como en Teherán. ¿Estaban cooperando Estados Unidos e Irán en Irak en la guerra contra el Estado Islámico? ¿Habría existido coordinación entre estos dos enemigos declarados para ayudar a liberar aquella población habitada mayoritariamente por turcomanos chiíes que llevaba cercada por más de dos meses?

De ser cierto, este sería uno de los mayores giros que se daba en Oriente Medio desde el comienzo de la guerra en Siria, que ya entró en su cuarto año, y la avanzada del Estado Islámico y su recién proclamado califato. Por tal razón, la información dada por la BBC, en la que citaba a una fuente cercana al Líder Supremo, Ali Jamenei, llamó la atención. Esta fuente anónima aseguraba a la cadena británica que la máxima figura de la República Islámica respaldaba una cooperación militar con Estados Unidos en la batalla contra el EI.

Y aunque no pasaría mucho tiempo para que desde el gobierno iraní desmintiera esta información, quedaban muchas dudas abiertas sobre la posición de Irán en el país vecino, sobre el cual ejerce gran influencia. Al fin y el cabo, en las últimas semanas aceptó la salida del exprimer ministro Nouri Al Maliki, que hasta entonces tenía el visto bueno de Teherán.

Por otra parte, el presidente del Kurdistán iraquí, Masoud Barzani aseguró que los iraníes les había dado armas para luchar contra el Estado Islámico. Este se sumaba al apoyo que sistemáticamente ha dado a las milicias chiitas iraquíes que se crearon para pelear contra la invasión estadounidense y que en los últimos años peleaban en Siria del bando del régimen de Bashar Al Assad.

Para nadie es un secreto en la región que Irán y el chiismo son el principal enemigo de los extremistas sunitas del Estado Islámico, incluso más que los estadounidenses. Los chiíes -secta del islam mayoritaria en Irak e Irán- son considerados herejes por estos fundamentalistas sunitas.

Pocos días después de que el entonces conocido como Estado Islámico de Iraq y Levante (Eiil) se tomara la ciudad de Mosul y emprendiera una campaña hacía el sur de Irak, el líder de la organización, Abu Baker Al-Bagdadi, aseguró que su objetivo era tomarse las ciudades sagradas chiíes de Najaf y Kerbala, al sur de Irak. Esto llevó al presidente iraní, Hasan Rohani, a asegurar que el ataque de estos lugares sería la línea roja para la intervención iraní. (Vea también: EE. UU. niega planes de coordinación militar con Irán contra el EI).

Sin embargo, esto no significa que Irán haya mantenido las manos por fuera de Irak. “Digamos que ellos ponen la logística y nosotros actuamos”, había asegurado a EL TIEMPO un alto comandante de las Brigadas de Paz, una de las mayores milicias chiíes–financiadas y apoyadas por Irán- que han tomado el liderazgo de la lucha contra el Estado Islámico desde el derrumbe del ejército iraquí cuando el entonces Eiil inició su avanzada en Iraq.

Según otras versiones que se escuchan en Bagdad, habría sido Qasem Suleimani, a través de la coordinación de las diferentes milicias chiíes, quien habría organizado la ofensiva para detener la avanzada de los extremistas sunitas del Estado Islámico. Muchos de los frentes de batalla en Iraq están liderados por estas milicias. Esto incluyó la liberación de Amerli, de mayoría chií.

Y en esta ocasión, Suleiman habría participado directamente coordinando la avanzada de estas agrupaciones sobre el terreno, según se ha podido ver en diferentes fotos publicadas en internet. Pero la complejidad de la situación en el terreno no terminaba allí.

En esta batalla también participaban las fuerzas kurdas, conocidas como Peshmergas, que a su vez eran apoyados desde el aire por la aviación estadounidense, como ya vienen haciendo desde hace semanas para ayudar a alejar a los extremistas sunitas del Estado Islámico del norte de Irak, donde los kurdos son mayoría. De allí se desprendieron todas las sospechas.

“La realidad es más simple de lo que parece. No hay cooperación ni coordinación entre Irán y Estados Unidos. Son los Peshmergas y los iraquíes los que coordinan las operaciones. Pero ni los iraníes ni los americanos se comunican entre ellos”, dijo en Teherán un analista cercano al régimen iraní que pide no dar su nombre por lo sensitivo del tema.

El pasado jueves, Ali Jamenei había acusado a Estados Unidos de estar detrás de la creación de Al Qaeda y el Estado Islámico.

“Me refiero a América, que creó el Estado Islámico, y de tiempo en tiempo reclama haberlo atacado para confundir a la gente. Todos sabemos que esto es un juego”, agregó en la plegaria de este viernes el ayatolá Ahmad Jatami, cercano al Líder Supremo, y que es una de las voces más radicales del régimen.

Catalina Gómez Ángel

Para EL TIEMPO

Teherán

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