Alemania se reestrena en el ruedo bélico

Alemania se reestrena en el ruedo bélico

Comenzó a enviar armamento a los kurdos para que combatan al Estado Islámico en el norte de Irak.

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05 de septiembre 2014 , 12:34 a.m.

A medianoche del jueves, desde una pista militar del aeropuerto de Leipzig, en el oriente germano, Alemania despachó el primer suministro de un gigantesco lote de armamento y arsenal bélico con destino al territorio kurdo en el norte de Irak.

El avión que despegó de Leipzig cargado con 9500 utensilios de guerra como cascos, uniformes, chalecos antibalas y detectores de minas, también tiene la misión de inaugurar y probar la seguridad de la ruta Leipzig-Bagdad-Erbil, ciudad sede del gobierno regional kurdo, para el desplazamiento de las siguientes tres naves germanas que despacharán armamento letal, entre mediados de septiembre y el mes de octubre.

Los aviones transportarán un total de 45 mil artefactos de guerra para abastecer y armar a 4000 combatientes kurdos en su lucha de defensa y resistencia contra la avanzada de las milicias del Estado Islámico (EI).

Del listado oficial del armamento alemán, entregado a la prensa por el Ministerio de Defensa, hacen parte desde centenares de pistolas fusiles y ametralladoras hasta sofisticados modelos de armas letales como tanques de defensa y ataque, bazucas, lanzagranadas y vehículos blindados y acondicionados para el transporte y avance de tropas, además de las respectivas toneladas de municiones.

Paralelamente al despegue del primer avión, el jueves también comenzó el entrenamiento de una treintena de combatientes kurdos en la base militar alemana de Hammelburg, ubicada en el estado de Baviera, para adiestramiento en uso y funciones de armas de alta tecnología como el tanque de defensa “Milán”, que se utiliza para combatir carros de combate y vehículos blindados a una distancia de 300 hasta 2.000 mil metros, y con capacidad de penetrar una armadura de acero de 700 milímetros.

La doble operación de envío y entrenamiento en armamento marcó el epílogo de doce años de resistencia alemana a su involucramiento en la guerra y conflicto en Irak, inaugurada en marzo de 2003 y defendida, contra todo viento y crítica de los Estados Unidos, por el entonces canciller Gerhard Schroeder, bajo la tesis de que la “incursión militar occidental en Irak incendiaría la región y recrudecería el conflicto”.

Más de una década después, el pasado domingo 31 de agosto, la canciller Angela Merkel, en un consejo extraordinario de Ministros, autorizó y firmó el compromiso de intervención en el conflicto iraquí, por ahora sólo mediante el suministro de armamento.

Y, aunque no lo necesitaba jurídicamente, el lunes primero de septiembre la Canciller sometió la decisión de su gobierno a consideración de la plenaria del Bundestag o Parlamento en una sesión extraordinaria que coincidió con el 75 aniversario del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, antecedente altamente emotivo para los alemanes que fue retomado por Merkel como uno de los principales factores de justificación del rompimiento del tabú frente a intervenciones militares germanas en conflictos internos.

“Por causa del Holocausto de seis millones de judíos y la culpa al ocasionar la Segunda Guerra Mundial, Alemania tiene una responsabilidad histórica interminable de ayudar a otras naciones en casos de extrema necesidad y peligro como el que representa para Irak la avanzada tenebrosa del terrorismo islámico” dijo Merkel, para quien otros factores que justifican el envío de armamento a Irak radican tanto en la presencia de combatientes alemanes y del resto de Europa en las filas del EI como la amenaza que representan las milicias islámicas para los intereses de seguridad de Alemania.

“El conflicto tiende a extenderse a países vecinos del Irak como Jordania y Turquía, y ese avance del terror desestabilizador en la región influenciaría también la seguridad de Europa” dijo Merkel.

El gobierno de Merkel salió fortalecido de ese debate, puesto que, aunque se trató de una votación meramente simbólica, el voto a favor fue mayoritario. Sólo la bancada comunista y una parte de la bancada verde, ambos partidos en oposición, votaron en contra.

Según expertos, la hábil jugada de Merkel de hablarle al Bundestag, aunque no necesitara su aprobación, y el espaldarazo recibido por parte de los parlamentarios, lograron un efecto mitigador del llamado “rechazo y trauma de la sociedad germana” frente a posibles nuevos desempeños militares de su país.

“La sociedad alemana, al igual que la internacional, está bastante sensibilizada contra las milicias islámicas por lo horrendo de los crímenes que cometen. Por tanto, es posible que rodeen al gobierno en su plan de mandar armas al norte de Irak. Sin embargo, los alemanes no están preparados para la participación activa de soldados en ese conflicto. Ante un hecho como tal es muy posible una crítica general y masiva al gobierno de Merkel impulsada, incluso, desde los mismos medios” le explicó a El Tiempo Christoph Tuschow, catedrático de la Universidad Libre de Berlín, experto en Política de Seguridad Alemana y Trasatlántica.

La tesis del catedrático ya se refleja en las encuestas. Este viernes la firma encuestadora “Statista” reveló que un 75 por ciento de los alemanes rechazan de plano la participación de tropas alemanas en un nuevo conflicto bélico internacional, aún si el mismo fuese propiciado por razones humanitarias, como es el caso del Irak.

PATRICIA SALAZAR FIGUEROA

Corresponsal de EL TIEMPO
Berlín

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