Novela interactiva

Novela interactiva

¿Juego digital o futuro de la literatura?

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04 de septiembre 2014 , 03:42 p.m.

Los intentos de publicar novelas escritas exclusivamente para la internet no son nuevos. Hasta no hace mucho se conocían como ‘texto aventuras’, pero los programas digitales usados para escribirlas no eran suficientemente sofisticados. El género no había logrado gran acogida ni siquiera entre quienes han hecho la transición a leer libros en línea y mucho menos entre los lectores convencionales de libros en papel. Hasta ahora. El éxito de una obra digital reciente, Sangre y laureles (Blood & Laurels) que ha recibido reseñas positivas por parte de varios críticos importantes incluyendo The New York Times, permite augurar el despegue del nuevo género.

Gracias a nuevos programas de software y herramientas electrónicas, la ficción interactiva, conocida como IF, está pasando de ser un culto entre internautas más cercano a la ciencia ficción a ser parte de la cultura masiva, y los autores digitales comienzan a ganar fama. La autora de Sangre y laureles, Emily Short, una de las pioneras de IF es, además, cocreadora de Versu, una herramienta digital para escribir textos interactivos. Creadora también de juegos digitales (como Galatea –juego totalmente centrado en torno a una conversación con un solo carácter–) y autora de decenas de obras interactivas cortas, la escritora llevaba casi 15 años trabajando en la novela.

Sangre y laureles es una historia sobre cultos, intrigas, traiciones, envenenamientos, seducción, profecías, rumores, chantaje, la ira divina, el estado del tiempo durante el imperio romano. Lo que la hace diferente es la posibilidad que tiene el lector de cambiar el rumbo de lo que ocurre, de mover un personaje del curso que lleva, de escoger entre innumerables posibilidades en la trama de un evento, en otras palabras de elegir entre numerosas ramificaciones del camino narrativo. Como en un sofisticado juego en línea. Un crítico describe la estructura del libro como piezas de un rompecabezas que pueden ser usadas en diferentes modelos.

Es el 821, año de malos presagios y disturbios en Roma. El emperador paranoico y sediento de sangre persigue a cualquiera que pudiera tratar de derrocarlo. Malas cosechas provocan hambre y la gente cansada de la indiferencia de sus dioses comienza a poner fe en cultos extranjeros.

En ese peligroso entorno el lector, representado por el poeta Marcus, se ve envuelto en la trama de su patrón Artus, para derrocar al emperador y, sin intentarlo, se encuentra enredado en conspiraciones, política y con una mujer que está tratando de olvidar. Cada uno de los diferentes personajes tienen su parte de secretos y agendas ocultas, y la cantidad de lo que se revela depende de lo que el lector decide hacer con las diferentes opciones que le ofrece la trama.

Blood & Laurels tiene docenas de posibilidades para Marcus, sus amigos, sus enemigos y Roma. Igual que el rumbo del argumento cambia con la opción que el lector escoge, el final también varía. En todo caso Marcus tiene siempre la opción de seducir prácticamente a cualquiera de los otros caracteres, hombres o mujeres, generalmente con éxito.

Chris Suellentrop, crítico de The New York Times, subraya la sensación de que con Sangre y laureles uno es menos un lector y más un participante en una pieza de teatro en la que la improvisación –tanto por parte del lector como de los otros personajes– desem-peña un papel importante en las escenas que se desarrollan y en el rumbo que la historia puede tomar.

“Yo debía cumplir una función en un grupo, en respuesta a las decisiones impredecibles de mis compañeros actores, quienes a su vez tenían que ajustarse a mis decisiones. Sorprendentemente, cuando repetí la lectura no sentí que Marcus se había convertido en un personaje diferente cuando decidió, por ejemplo, en lugar de traicionar a Artus, ejecutar sus órdenes. Más bien parecía que yo estaba aprendiendo cómo podría comportarme de manera diferente ante el capricho de las circunstancias”.

En su artículo Suellentrop hace un examen del género de ficción interactiva y encuentra los orígenes del género en los juegos digitales de aventura. Es probablemente por esa razón que la obra no es calificada como un excelente trabajo literario o de uso del lenguaje, pero sí como ejemplo de la flexibilidad impresionante que la internet ofrece a la literatura. Es apenas una mirada al horizonte infinito de la literatura interactiva.

 Por Cecilia Rodríguez

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