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Conozca algunas obras literarias sobre el 'Romanticismo Alemán' y el 'Realismo Social'.

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03 de septiembre 2014 , 08:20 p.m.

Afromexicanismo

Azúcar negra
Carmen Boullosa
Centzontle

Si nos apuramos un poco, este cúmulo de breves ensayos podría pertenecer al género de estudios culturales, y su prurito es reflexionar sobre la borrada u oculta herencia afromexicana. En ‘La goma de borrar de Bernal Díaz’ opone la verdad a la mentirosa historia oficial, y nos hace un recorrido inédito por los cronistas de Indias. En ‘El sueño mexicano’, nos recuerda que hace un siglo eran los norteamericanos quienes buscaban colarse a México a través del río Bravo.

Inquietud con tecnociencia

El hombre postorgánico
Cuerpo, subjetividad y tecnologías digitales
Paula Sibilia
Fondo de Cultura Económica

Otra invitada al Festival Visiones de México, que nos inquieta con sus sesudas reflexiones en torno a temas caros a la posmodernidad. Son preocupantes las perspectivas fáusticas (no tanto las prometeicas) de la tecnociencia y lo que Foucault llamó tecnologías del biopoder. Todas las ideas de la profesora bonaerense expuestas aquí, se alinean con el pensamiento de intelectuales como Deleuze, Galimberti y Guattari. ¿Es verdadero progreso todo lo que nos ofrece el consumismo?


ROMANTICISMO ALEMÁN

El tema de ‘La marquesa’ es prácticamente de folletín y hoy día estaría bien para una telenovela de las más sensibleras. Pero vista a la luz de la episteme romántica alemana y considerando la calidad de la estructura narrativa y los recursos literarios empleados por el autor, la novela sí se nos presenta como un gran relato que explora los sentimientos, tal como lo hizo Goethe en Las afinidades electivas. Curioso es que lo que parecería inverosímil para una novela, haya sido un tronado suceso de la vida real. De hecho, Kleist coloca como subtítulo: (Basado en hechos reales, cuyo escenario fue desplazado del norte al sur) es decir, que lo que los burgueses lectores de un periódico berlinés tomaron como anécdota cómica, típica de estratos bajos, el novelista alemán lo convirtió en escándalo de clase alta. ¡La realidad siempre es más absurda que la ficción!

Michael Kohlhaas, la novela que complementa el precioso díptico, también está imbuida de romanticismo, pero en un sentido menos folletinesco y más heroico: un mercader de caballos se convierte en una especie de Robin Hood que busca reparación y justicia, lo cual finalmente consigue, pero al precio de su propia vida. El tema y la trama, hoy se nos antojarían baratos; pero la velocidad que Kleist le insufla a la narración y el vigor de su escritura, es lo que hace la diferencia. Razones no le faltaron a Coetzee (el invitado de más alto vuelo al Festival Visiones de México) para incluir estos dos relatos del romántico suicida en su Biblioteca Personal.

La marquesa de O.
Michael Kohlhaas
Heinrich von Kleist
Biblioteca personal de J. M. Coetzee
El Hilo de Ariadna


REALISMO SOCIAL

Mal haríamos en no rendirle un homenaje a la gran señora de las letras en lengua inglesa, fallecida recientemente y, para ello, nada más propicio que esta novela de realismo social. El drama de los Burger es pura sinécdoque, porque lo vivieron miríadas de familias en Sudáfrica durante el Apartheid. Lionel, padre de la narradora-protagonista de la historia fue condenado por traicionar el honor del poder blanco, la herencia de sus antepasados. ¿Qué hizo? Pues, como médico y hombre ético, tener miramientos hacia los negros. Por supuesto la condena a cadena perpetua marca a toda la familia, en especial a Rosa: “No tengo pasaporte porque soy hija de mi padre. La gente que se relaciona conmigo debe estar preparada para ser sospechosa porque soy la hija de mi padre. Y hay más, más de lo que sabes… Yo quería ser abogada, pero no tenía sentido; era muy improbable que a mí, la hija de mi padre, me permitieran ejercer el Derecho. De modo que tuve que ser otra cosa, cualquier cosa, algo que pasara como políticamente inocuo, por qué no en el campo de la medicina, yo, la hija de mi padre”.

Insuperable a la hora de las descripciones y las prosopografías, la premio Nobel sudafricana se abstiene de cualquier endulcoloramiento de la realidad de su país. Por ello su escritura se nos antoja a veces seca. Su manera de criticar el estado de cosas y su capacidad de observación de lo cotidiano tendría tal vez como único parangón a su coterráneo Coetzee. Los dos conforman un díptico de excepción en las letras sudafricanas.

La hija de Burger
Nadine Gordimer
Tusquets

Nueva memoria del tigre
Poesía (1949-2000)
Eduardo Lizalde
Letras Mexicanas
Esta singular obra poética también hace parte del ágape organizado por el Fondo de Cultura en el Centro Cultural García Márquez. Se trata de los 9 libros de uno de los llamados poeticistas que desde 1948 optaron por una suerte de conceptismo barroco, según él mismo, muy recargado. Por su tenor epigramático y variada forma, el mejor libro podría ser La zorra enferma (1974) en el que suelta perlas como estas: “La luz / no muere sola / arrastra en su desastre / todo lo que ilumina. / Así el amor.” “Todo poema / es su propio borrador”.

El idealista y el perro
Guillermo Fadanelli
Almadía
Este libro bellamente editado, de otro invitado de campanillas al Festival de México, es irrefragable demostración de que, contrario a lo que se pregona en la aulas, el ensayo puede ser un género ameno y despojado de pedantería académica (justamente uno de los temas tratados). Posee la escasa cualidad de la autoironía, burlándose siempre de sí mismo, entre otras razones, porque según él, “los genios no son moralmente confiables” y “sufrir a un perdedor resulta más sencillo que soportar el orgullo y la arrogancia de uno que ha vencido. Los vencedores carecen regularmente de pudor y son antipáticos por constitución”.

Historia ilustrada del cine de luchadores. ¡Quiero ver sangre!
Raúl Criollo / José Xavier Návar / Rafael Aviña
UNAM
Espectacular libro que recreará la vista de los aficionados al cine mexicano y la lucha libre. La filmografía es total y comentada con apasionamiento. Los diversos fotogramas a color y en blanco y negro despiertan nostalgia y emoción, sobre todo en quienes en su infancia incorporaron a su imaginario las legendarias figuras de Santo, el enmascarado de plata, Blue Demon, Mil Máscaras, Rayo de Jalisco, La Momia Azteca, Huracán Ramírez, La Sombra Blanca y Los Tigres del Ring.

Los estratos
Juan Cárdenas
Periférica
Mediante una escritura sobria, amena y nada pretenciosa, el joven autor payanés narra una historia de viaje interior, de búsqueda del sentido de una existencia. Un empresario (de una ciudad que podría ser Cali) que ha estado bajo tratamiento psiquiátrico, descuida negocios y familia por querer encontrar respuestas sobre su infancia al cuidado de una nana negra. La busca lo lleva hasta los lugares más sórdidos y peligrosos (los estratos) de Buenaventura, para terminar descubriendo una miseria y una violencia que le habían sido ajenas, y, de su nana, apenas encontró hilachos de recuerdos.

Cuentos completos
Eudora Welty
Debolsillo
Esta cuentista excepcional, que vivió entre 1909 y 2001, hace parte del trío sagrado de narradoras norteamericanas del siglo XX (las otras son Katherine Anne Porter y Flannery O’Connor). Sus historias, cargadas de ironía, se desarrollan en ambientes sureños, a veces tan precarios como los de las novelas de Caldwell y Steinbeck. Buen ejemplo de ello son ‘Un recorte de prensa’ y ‘El silbato’, inficionados de la tristeza y la amargura del marchitarse de la vida, sobre todo cuando tiene como lastre la pobreza sin remedio. Por economía de medios son recomendables los de ‘Una cortina de follaje’.

La fórmula preferida del profesor
Yoko Ogawa
Funambulista
Un ‘boom’ dentro del ‘boom’ actual de la narrativa japonesa es esta autora, que de cada una de sus novelas vende 2 millones de ejemplares. En esta, construye su trama alrededor de dos temas aparentemente inconexos y distantes, como béisbol y matemáticas. De hecho, la novela es un festín para matemáticos interesados en leer ficción. El gran logro de la ganadora del Premio Akutagawa, es interesar al lector por la magia y el misterio que en los números encuentra un viejo profesor cuya memoria tiene un alcance de apenas 80 minutos.

 JORGE IVÁN PARRA

 

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