'Yo soy...' / En consulta con Alex

'Yo soy...' / En consulta con Alex

¿Por qué nos definimos con tanto desprecio y negatividad?

02 de septiembre 2014 , 04:50 p.m.

Hace unos días escuché un sermón de un Pastor que admiro mucho en el cual él decía que todo lo que uno se diga después de ‘Yo soy”, es lo que lo va perseguir y definir en la vida. Por ejemplo, si uno dice, “soy bruto”, la brutalidad le va tocar en la puerta todos los días hasta que entre. Si uno se dice “soy inútil”, la inutilidad lo va perseguir permanentemente. Si uno se dice, “soy un fracaso”, el éxito se le va esconder y nunca lo va encontrar. Hablaba sobre lo poderosas que son las palabras y especialmente arrolladoras aquellas que utilizamos para definirnos a nosotros mismos.

Me pareció brillante la teoría, así que decidí ponerla en práctica.

Después de haber escuchado atentamente el sermón pasé los siguientes días teniendo consciencia de cómo me calificaba en diferentes escenarios de mi vida cotidiana. Confieso que lo que escuché no fue nada bonito. Cada vez que me equivocaba de ruta y encontraba un trancón más pesado que con el que inicié pensaba, “soy una imbécil”. Cada mañana que no fui capaz de levantarme a hacer ejercicio me decía, “soy una perezosa”. En una reunión con mi contadora en la cual me explicaba las normas tributarias y no lograba entender nada solo pensaba, “soy negada”. En las mañanas al verme en el espejo con más canas que con las que me acosté la noche anterior, pensaba “soy vieja”.

Si creo lo que este ilustre pastor predica y hoy me preguntan cómo me defino a mi misma me tocaría decir que soy “una vieja, imbécil, negada, perezosa”. ¡Qué duro! Y lo más triste es que a pesar de ver las durezas con las cuales me califico a mí misma, sí pretendo que mi hija piense que ella es “inteligente, buena amiga, linda, saludable, amorosa...”. Como será de grave el tema que incluso escribiendo esta última frase lo único que estoy pensando es, soy “una farsante”.

¿A qué horas empecé a definirme con tanto desprecio y negatividad? No lo sabría decir. Pero lo que sí tengo claro es que debo parar ya. Sin duda que por mi propio bien pero también por el bien de aquellos a los cuales pretendo darles ejemplo. Tengo que cambiar la manera como yo me defino antes de pretender que las cosas en mi vida mejoren. Me debo despertar todas las mañanas y afirmar lo que yo quiero atraer para mi vida. “Soy capaz, soy amorosa, soy saludable, soy exitosa, soy buena mamá, soy buena novia….”

Les pregunto, ¿ustedes se han escuchado últimamente? ¿Qué se dice después de “yo soy”? Ojalá se encuentren con un panorama más positivo que el que yo encontré, pero si no, es hora de cambiar.

Nunca podemos olvidar que el poder está en nosotros y en nuestras palabras.

ALEXANDRA PUMAREJO

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