'El sueño de la F1 está más cerca': Gabby Chaves

'El sueño de la F1 está más cerca': Gabby Chaves

El campeón de la Indy Lights, único título colombiano en esa categoría, espera correr la IndyCar.

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01 de septiembre 2014 , 09:01 p.m.

Hace 10 años –cuando tenía 11– en unas vacaciones de final de año, Gabby Chaves llegó a la casa de sus abuelos maternos en Bogotá a pasar algunos días con ellos, procedente de Miami, donde vivía con sus padres, Pilar y Gabriel, y su hermana Manuela.

Entonces su gran pasión era el fútbol, deporte en el que se destacaba como portero, no en vano se había ganado el remoquete de ‘Cordobita’ (alusión al exportero de la Selección Colombia Óscar Córdoba), que le pusieron sus amigos de equipo del colegio Abraham Lincoln, en el que estudió el preescolar y la primaria.

“Tenía mucha facilidad para reaccionar y mis reflejos estaban bastante desarrollados para mi corta edad –recuerda–. A los ocho años, la diferencia de la altura frente a mis compañeros no era tan grande como lo es ahora”.

Paralelamente, practicaba tenis, y no le iba nada mal; en su categoría fue décimo en el ranking de la Florida (EE.UU.), actividad en la que su familia pensó también que triunfaría y de la que solo quedó su admiración por el suizo Roger Federer. “Siempre me gustó la fortaleza mental y su consistencia”.

Gabby Chaves siempre se inclinó por los deportes. Lo intentó en el fútbol, como arquero, luego en el tenis, hasta que llegó al automovilismo.

Pero pasó lo inexplicable: sin querer, sin buscar absolutamente nada más que una tarde de diversión, Helmer Bejarano, su abuelo materno lo llevó a una pista de karts ubicada en el norte de Bogotá, de propiedad de un amigo.

El ruido de los motores, el humo de los carros, los cascos, los overoles, los guantes, ese mundo a motor desde ese día se impregnaría en la vida del mayor de los Chaves Bejarano.

“Juan Pablo Rico se ofreció a dictarle un curso rápido –relata el abuelo–. Luego se devolvió a Estados Unidos y no quería sino montar karts. Allá lo tomó Daniel Villa. Poco a poco lo fue amoldando. Logró imponerse en la Summer Tour Easy Kart de la Florida y, gracias a eso, viajó al Mundial de la categoría en Italia donde terminó de cuarto”.

En adelante, Gabby no ha tenido límites. Los guantes de arquero los cambió por los guantes de piloto y la raqueta por el timón.

Gabby, desde muy niño fue uno de los consentidos de su abuelo Helmer Bejarano, el gran cómplice de lo que es su carrera hoy por hoy.

Se sumergió tanto en ese mundo que su experiencia, a pesar de sus 21 años (7 de julio de 1993), lo hacen todo un experto. Hoy, como campeón de la Indy Lights (único título colombiano en esta categoría), Gabby devela lo que ve en su futuro y algo de sus gustos.

¿Por fin campeón de la Indy Lights?

Sin duda, el título de ser campeón de Indy Lights es definitivamente el más importante de mi carrera hasta hoy.

¿Por qué la categoría ha ido a menos?

Pienso que, aunque los últimos cuatro años la categoría ha contado con menos carros en la grilla, todavía es una de las categorías más competitivas. El campeón de la F3 británica y subcampeón de la GP2 compitieron este año con el equipo que ganó los últimos cuatro campeonatos seguidos y les ganamos. Para 2015 la categoría cuenta con la nueva generación y tomará mucha fuerza.

¿A qué tiene derecho por haber ganado la Indy Lights?

El campeón de la Indy Lights tiene una beca de US$ 750.000 que se usa para conseguir una temporada en IndyCar.

Muchas veces los triunfos son por los carros, pero Belardi no es un equipo 1A ¿Fue más triunfo de piloto?

Pienso que hice un buen trabajo en tomar el liderato del equipo y guiarlos en la dirección correcta para ser competitivos, pero fue trabajo de todo el equipo.

¿Qué hubiera pasado si este año no ganaba?

Difícil pregunta porque el paso a la IndyCar sería mucho más difícil sin la beca y el título de campeón.

¿Qué pasará con la deuda que aún tiene con Belardi?

Espero que el título de campeones traiga el interés de pilotos para la próxima temporada y sea suficiente.

El próximo reto es la IndyCar ¿Tiene el dinero?

Lo bueno en esta categoría es que todavía se puede conseguir una silla por mérito y no por dinero, en comparación con F1. Es mucho más fácil con la beca, pero hay todavía cosas en que trabajar para que sea un hecho.

El piloto colombiano es un habitual visitante de los podios. Desde niño siempre ha sido un ganador y ahora sueña con llegar a la IndyCar y luego a la Fórmula Uno.

¿Se subirá a cualquier carro?

Es muy importante estar en un equipo que me pueda dar la oportunidad de demostrar mi talento. Tengo claro que la idea no es montarse en cualquier equipo.

¿Hay alguna posibilidad de correr en otra categoría?

Tengo una oferta para seguir siendo piloto de fábrica para el Delta Wing y unos proyectos nuevos que tiene Don Panoz; pero primero me enfoco el IndyCar.

Usted empezó con el sueño de llegar a la F1...

Todavía es un sueño, y cada vez más cerca. Si logró hacer un excelente papel en IndyCar, pienso que habrá mucho interés de parte de F1.

¿Cuánta plata necesita para el próximo año?

Varía mucho dependiendo del equipo. Pero con la beca y mis resultados hay buenas posibilidades.

¿Ha pensado en correr por EE. UU. para lograr mejor ayuda económica?

En el 2008, el equipo US Point, un proyecto que tenía como meta la F1, me escogió como piloto junior y por eso corrí como americano.

¿Y si no hubiera sido piloto?

Probablemente hubiera seguido los pasos de mi padre, que es piloto de aerolínea.

¿Espera vivir siempre del automovilismo?

Ojalá que sí.

¿Siente miedo cuando corre?

Nunca. Siempre me siento protegido por Dios.

¿El mejor piloto que haya visto?

Michael Schumacher.

A varios pilotos les molesta la comparación con Juan Pablo Montoya; ¿es su caso?

No. Él (Juan Pablo) es el piloto más exitoso en la historia del país.

¿Y las mujeres en el automovilismo?

Pienso que es bueno porque generan mucho interés en el público hacia el deporte, y eso nos ayuda a todos.

¿Hay un piloto en Colombia que pueda ser mejor que Montoya?

Con el tiempo lo veremos.

¿Lloró antes o después del título?

Antes de la última carrera de esta temporada. Muchas emociones encontradas.

¿Y fuera de las pistas qué hace?

En el día a día, bastante entrenamiento físico y de simulador.

¿Cuántas infracciones de tránsito tiene?

Ninguna todavía.

¿A qué edad tuvo su primer carro y cuál maneja hoy?

Mi primer carro fue un Ford Focus, a los 16 años. Ahora tengo un Mazda 3.

¿Un carro que quiere?

Un Ferrari.

ANDRÉS BOTERO B.
Redactor de EL TIEMPO

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