Las postales que dejó el Festival de Teatro de Manizales

Las postales que dejó el Festival de Teatro de Manizales

87.000 personas asistieron a la edición 36 del evento. Recuento de las obras más destacadas.

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01 de septiembre 2014 , 10:28 a.m.

La edición 36 del Festival de Teatro de Manizales que finalizó el domingo estuvo llena de imágenes poéticas, como la muerte de una Ofelia cubierta por una suave corriente de agua en la obra boliviana ‘Hamlet de los andes’, y también de frases demoledoras: “El amor es la mejor arma que tenemos los hombres para acabar con las mujeres”, decía el actor Gustavo Saffores en el unipersonal ‘Algo de Ricardo’.

Con México como invitado de honor y con un ciclo dedicado al dramaturgo inglés William Shakespeare, el evento reunió a 87.000 espectadores en las funciones de sala, calle y en la Carpa Circo, que tuvo una programación diaria dedicada a este género.

En esta edición, el festival continuó con su apuesta de mostrar las propuestas de las principales figuras del teatro latinoamericano y además reflejó el buen momento de la escena colombiana, con obras como ‘Ositos de goma’, del Teatro R101, y ‘Matando el tiempo’, de La Maldita Vanidad.

“Apuestas de riesgo por la innovación en los lenguajes, homenajes a la tradición teatral del continente, encuentros teóricos, trabajo en red de 26 festivales internacionales invitados, dejan el sabor de un festival en permanente ebullición, que logró generar el asombro frente al hecho escénico”, aseguró el director del evento, Octavio Arbeláez.

A continuación, un repaso por las obras más destacadas del festival.

'Distancia', de Argentina

Distancia, obra argentina

En la obra de Matías Umpierrez se proyectan las actuaciones desde cuatro países diferentes.

Una de las principales apuestas del Festival de Manizales fueron las obras que se alimentaron de lenguajes de vanguardia, como ‘Distancia’, del argentino Matías Umpierrez, en la que sus cuatro protagonistas actuaban desde cuatro países diferentes.

La llamativa puesta en escena, en la que se proyectaban las actuaciones de las protagonistas desde Alemania, Francia y Estados Unidos, se complementó con una banda en vivo y un sugestivo texto sobre amores turbulentos.

A pesar de estar a miles de kilómetros de distancia las actrices logran crear unos personajes fascinantes, ya fuera por su arrogancia o por las tragedias que vivían.

La propuesta de Umpierrez le huyó a la monotonía no solo por las proyecciones sino por la estructura narrativa, que combinó con inteligencia las cuatro historias. 

'Baños Roma', de México

La vida del boxeador José Ángel 'Mantequilla' Nápoles, campeón mundial del peso wélter, es el punto de partida de esta obra del grupo Teatro Línea de Sombra, que ya se había presentado en Colombia con 'Amarillo'.

Con una propuesta de teatro documental, en la que los propios creadores comparten sus experiencias del proceso de investigación en Ciudad Juárez, la pieza se termina convirtiendo en una cruda radiografía sobre la violencia en esta población mexicana.

El montaje que dirige Jorge A. Vargas mezcla el teatro documental con proyecciones de video, logrando un ingenioso ensamblaje que capturó en todo momento la atención de los espectadores.

'Algo de Ricardo', de Uruguay

En los años recientes, el uruguayo Gabriel Calderón ha logrado una conexión especial con el público manizaleño por obras como 'Mi muñequita', 'Ex: que revienten los actores' y 'La mitad de Dios'.

Este año, Calderón estuvo como dramaturgo con la obra 'Algo de Ricardo', en la que volvió a desplegar ese potente discurso que lo ha convertido en una de las principales figuras del teatro latinoamericano.

Con dirección de Mariana Percovich, este unipersonal es una versión contemporánea del clásico 'Ricardo III', de William Shakespeare, en la que un actor ambicioso relata cómo destruye las relaciones del grupo que pretende montar la obra.

El actor Gustavo Saffores dio un verdadero recital en esta pieza del grupo Complot Teatro, en la que además de encarnar al arrogante protagonista, también interpreta algunos monólogos del relato original de Shakespeare.

'El amor de las luciérnagas', de México 

Luciérnagas

Alejandro Ricaño es el director de 'El amor de las luciérnagas'.

Una joven escritora de teatro crea una copia idéntica a sí misma con una máquina de escribir maldita. Esa es la historia de 'El amor de las luciérnagas', el montaje del mexicano Alejandro Ricaño, uno de los más aplaudidos del festival.

El director ya había adelantado en entrevista con EL TIEMPO que el montaje se inscribía en el género que él define como “realismo mágico”.

El mexicano creó una obra que toma los fenómenos fantásticos y además le imprime un humor negro que se burla, por ejemplo de temas como la literatura latinoamericana (“no haremos el amor, el amor nos hará a nosotros”, decía uno de los personajes ante las carcajadas irónicas de los espectadores).

La sencillez de la puesta en escena, en la que la única escenografía eran unos bombillos que colgaban del techo y simulaban luciérnagas, depositaba todo el peso en los intérpretes, que se ceñían a una precisa coreografía para interpretar el texto (el personaje central, por ejemplo, era interpretado por tres actrices).

'Tebas Land', de Uruguay

Tebas

'Tebas Land' se centra en el parricidio de un joven que acribilló a su padre con un tenedor.

Otra producción del grupo Complot Teatro, en esta ocasión escrita y dirigida por Sergio Blanco. Este interesante ejercicio teatral parte del tema del parricidio, apoyándose en un aterrador crimen: un joven, cansado de los abusos de su padre, decide matarlo apuñalándolo en repetidas ocasiones con un tenedor.

Saffores, el mismo de 'Algo de Ricardo', es el encargado de interpretar al dramaturgo que está preparando la obra y que le relata al público cómo fueron sus encuentros con el joven asesino (encarnado por Bruno Pereyra).

A esto se le suman las conversaciones que el dramaturgo tiene con el actor que hará el rol principal (también interpretado por Pereyra), en las que se recuerdan textos de Dostoievski, Freud y Sófocles (especialmente la tragedia ‘Edipo’).

Además de la ingeniosa propuesta narrativa de Blanco, que entrelaza los dos relatos, se destacó la interpretación de los dos protagonistas, especialmente la de Pereyra, que con sutileza pasó de la piel del asesino a la del actor.

'Hamlet de los Andes', de Bolivia

El grupo boliviano Teatro de Los Andes ya había mostrado la potencia poética de sus obras en Manizales con 'En un sol amarillo, memorias de un temblor', un estremecedor relato sobre las secuelas de este desastre natural en un pueblo del país andino.

Los Andes regresó a Manizales con esta versión de la tragedia más famosa de Shakespeare, que reflexiona e incluso se burla de la historia reciente del grupo (hace cinco años se separó de su director, el argentino César Brie).

Dirigidos por Diego Aramburo, los actores Lucas Achirico, Gonzalo Callejas y la brasileña Alice Guimaraes protagonizaron un relato cargado de meditaciones existenciales y de elementos de la cultura boliviana.

Fue una obra llena de escenas sobrecogedoras, como la muerte de Ofelia, encarnada por la brasileña Guimaraes, y el monólogo ‘Ser o no ser’, en el que los tres protagonistas desnudan sus dudas sobre el actual proceso creativo del grupo.

'Cita a ciegas', de Estados Unidos

Ciegas

Germán Jaramillo (derecha) protagoniza la obra.

Más allá de las propuestas innovadoras, el teatro de texto también fue protagonista en el Festival de Manizales. 'Cita a ciegas', la obra del grupo neoyorquino Repertorio Español, fue un ejemplo de ello.

Bajo la dirección de Jorge Alí Triana, esta adaptación del texto del argentino Mario Diament es protagonizada por el manizaleño Germán Jaramillo, quien estuvo acompañado de la argentina Beatriz Córdoba y el español Luis Carlos de La Lombana.

La interpretación de Jaramillo fue uno de los puntos más altos de esta puesta en escena. El manizaleño dio vida a un escritor ciego que es una evocación del argentino Jorge Luis Borges.

Fue una actuación de una gran exigencia física, pero a su vez mesurada y conmovedora.

'Miss Julia', de Colombia

Otra obra en la que se pudieron ver grandes actuaciones, enriquecidas por el llamado 'método Susuki'. Los colombianos Jhon Alex Toro y Gina Jaimes y la australiana Tina Mitchell protagonizan la adaptación colombiana de la obra de August Strindberg.

Esta versión lleva la historia del dramaturgo sueco a una fiesta popular colombiana, en la que un sirviente termina conquistando a su ama.

A partir de pocos elementos, los actores lograron una puesta dinámica enriquecida por su despliegue físico.

 

YHONATAN LOAIZA GRISALES

Cultura y Entretenimiento

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